Decía mi padre que el que le engañaba una vez, en realidad lo hacía dos veces: la primera y la última. En un país serio, huiríamos como de la peste de un banco que haga una jugarreta como Banif/Santander con su fondo inmobiliario, sea legal o no.
Por desgracia, esto no es un país serio. Los que se han quemado no volverán, pero don Emilio no tiene más que inventarse un nuevo producto, lanzar una de sus grandes campañas publicitarias en la que el Santander presume de ser un banco chachipiruli, de confianza y de toda la vida ...y zas, otros 7.000 millones al bote. !Con razón no necesita avales del Gobierno! ¿Para qué, habiendo tantos pardillos que le creen?
Como dice un proverbio USA, es fácil separar a un tonto de su dinero.