Cierto que sigue habiendo una pequeñísima diferencia en los gastos notariales y registrales, pero es mínima en comparación con el AJD. El mantenimiento del mismo no hace más que distorsionar la libre competencia y favorecer a los de siempre o a los que más riesgos asumen.
La formación (que siempre la he defendido) en este caso solo valdrá para ser consciente de hasta que punto, en un90% de los casos, la peor oferta en tipos es la mejor en global. Y todo gracias a Hacienda.