Hace ya varios veranos, una conocida mía compró (como era su costumbre hacer un par de veces al mes) un CD original de actualidad (creo que un artista italiano). Cuál fue su decepción y su sorpresa cuando no sólo no pudo pasárselo a un reproductor MP3 que ella usaba frecuentemente (para lo cual ella misma se había ripeado sus CDs, unos 200), sino que encima el CD le instaló un "programita" que daba problemas con el lector de CDs del ordenador.
La cosa no acabó ahí porque, al comentarlo con unos amigos, uno de ellos, que había comprado el mismo CD se ofreció a prestárselo.
Ella se ripeó el CD desde el CD del "top manta" y sólo entonces pudo escucharlo.
En resumen, el CD "pirata" era de MEJOR CALIDAD, dado que permitía ser oído en su plataforma preferida (mini reproductor de MP3), mientras que el otro, comprado a quizá 10 veces mayor precio, sólo permitía ser reproducido en aparatos mucho más grandes (no aptos para ser llevados a hacer deporte).