Para mí, la señal más clara de lo que iba a pasar es la que indica Anónimo 1. Cuando don Emilio vendió todos los edificios del Santander, envió un mensaje más claro que un anuncio de portada en el ABC: sálvese quien pueda.
Por supuesto que no resulta, digamos, ético que el capitán salte del barco. Pero, por mucho que grite que no pasa nada, que todo va bien, cuando lo vemos alejarse en su bote salvavidas, ¿no está claro que el barco tiene problemas?
Al menos, los "listos" de Fernan2 abandonaron el barco a tiempo. Pero no creo que se tratase de información privilegiada, no había más que asomarse por la borda y ver los icebergs.
Y, como siempre, no hay botes para todos.