IRM, muy interesante tu comentario, voy a responderlo ordenadamente.
Lo primero, aclaro que no soy economista, soy abogado, aunque me interesa la política económica. De hecho, las propuestas del artículo no son invención mía, son resultado del trabajo interno en el Grupo de economía verde, del que formo parte, y del programa de las pasadas elecciones, con una reelaboración a mi modo.
Lo que planteas de que la vivienda sea un derecho subjetivo me parece bien, es lo que propongo -proponemos-. Otra cosa es que en el ordenamiento jurídico no está así reconocido, sino sólo como un objetivo genérico a satisfacer, y que el PSOE no quiera saber nada del tema -se lo hemos propuesto y se negó en rotundo.
Aunque tu propuesta es muy interesante para pensar sobre el tema, tengo mis dudas de que funcione mejor que lo que yo propongo, y lo explico.
Tú dices que el préstamo debe estar ligado al valor de la vivienda, que el banco se quede con ella si hay impago y no pueda embargar otros bienes o derechos. Bien, de acuerdo. Pero ten en cuenta que lo normal sería que el préstamo fuese por una cantidad inferior al valor de la vivienda y que se haya pagado ya una parte del crédito cuando se llega a la situación de no poder continuar pagando. La práctica es que el banco liquida el préstamo, carga intereses exorbitantes y costas y se adjudica la vivienda por una cuarta parte de su valor real, con lo que el comprador-prestatario-embargado sigue debiendo dinero al banco. Tú propones que el banco se quede con el dinero y no pueda reclamar más. Yo propongo que el banco no pueda reclamar intereses exorbitantes, que las costas se limiten a una cantidad razonable y que la vivienda se liquide por su valor de mercado. Así sobraría dinero para liquidar otras deudas o para que se lo que quede el deudor.
Además, tu sistema, préstamo ligado al valor de la vivienda, es el que rige en Estados Unidos, con ciertos matices, y ya ves a qué ha llevado: a la burbuja inmobiliaria y la crisis de las hipotecas sub-prime. Los bancos fueron los primeros interesados en que subiera el precio de las viviendas, puesto que ésa era su garantía de recuperar lo prestado. La forma de evitar las subidas de precios es construir vivienda protegida destinada principalmente al alquiler; permitiendo habilitar nuevo suelo urbanizable sólo para este fin. Y es la forma también de garantizar el derecho a una vivienda digna.
Mi sistema, además, sirve también para limitar las reclamaciones por las demás deudas que tienen los deudores: es muy frecuente que cuando se llega al embargo de la vivienda, la de la hipoteca no sea la única deuda pendiente, sino que haya además varios préstamos personales y tarjetas de crédito en descubierto. Con el sistema de las Leyes de sobreendeudamiento familiar se solventan todas las deudas de una vez, excluyendo los intereses abusivos y liquidando el patrimonio del deudor para que pueda empezar de cero sin tener que seguir soportando embargos de por vida o, en otra variante, estableciendo un programa de pagos asumible.