Chanquete, efectivamente no hay prueba definitiva de que sea perjudicial para la salud, y por muchas circunstancias seguramente nunca podrá haberla. Sin embargo, quizás será casualidad, pero en torno a lugares en que se concentran muchas antenas suele haber muchos casos de cáncer y otros problemas: trastornos de sueño, cefaleas, depresiones. Tú que vives cerca de Avilés, pregunta cuántos casos hay en el entorno de la central de Telefónica, que tiene varias antenas.
En cuanto a los microondas, están diseñados para que los campos electromagnéticos no salgan al exterior; aunque siempre hay riesgo de que algo salga; en cualquier caso, lo que saldría es de poca intensidad, así que con mantenerse alejado un metro aproximadamente ya no habría ningún riesgo, salvo que el aparato estuviese en malas condiciones. La comida no se estropea por haber sido calentada con ondas microondas (por cierto, eso es el efecto térmico de los campos electromagnéticos).
Médico, precisamente hablaba de los equipos de electromedicina en el artículo anterior en que prometía éste sobre los campos electromagnéticos, y el que tú mencionas es uno de ellos. Lo que dices del soterramiento de líneas tiene mucha importancia: la mayoría de la gente piensa que enterrándolas se acaba el problema de los campos electromagnéticos, cuando ocurre todo lo contrario, los campos son más amplios porque el aire es mejor aislante que la tierra; el soterramiento sólo quita el impacto visual o paisajístico (y con él, al perder la conciencia de que están ahí las líneas, puede haber menos problemas de depresión, cuando éstos se provocan no por los campos electromagnéticos sino por la preocupación que causan).