Sobre el ejemplo de cobertura del riesgo de cambio puesto por Valentin.
Efectivamente, el funcionamiento teórico es así. Al comprar un ETF cotizado en dólares inviertes la misma cantidad en un producto de cobertura que te va a pagar la diferencia si el dolar pierde valor respecto al euro y te la va a cobrar si es al revés. Esto último no es un problema (en el plano estrictamente teórico) en la medida que has obtenido una rentabilidad equivalente con tu inversión en dólares que te cubre la pérdida.
Cuando bajamos a la realidad las cosas son mucho más complejas y nada funcionales si se manejan cantidades relativamente pequeñas de dinero.
El producto standard de cobertura son los futuros sobre el Euro Dólar. Son contratos normalizados de 62.500 (futuro mini) y 125.000 dólares (futuro normal). Si tienes un millón de dólares para cubrir, lo puedes hacer comprando 8 contratos normales. Si tienes 100.000 tendrás que comprar un contrato mini y te quedarán 37.500 sin cubrir. Si tienes 10.000... no hay cobertura.
La operación conlleva el depósito de 1.200 euros para el mini y de 2.400 para el normal. Dinero que tienes que inmovilizar. Lo peor es que la liquidación de pérdidas y ganancias es diaria con lo que tienes que mantener en cuenta una cantidad adicional para ir cubriendo las pérdidas. En un gran ciclo de caída del euro se te puede acabar la liquidez y verte obligado a vender parte de la posición en oro para obtener dinero o bien cerrar el contrato de cobertura justo en el momento más inoportuno, cuando la propia violencia de la caída puede provocar como mínimo un rebote técnico cuyos beneficios te perderías.
Los futuros tienen un coste asociado a la comisión del intermediario y a la horquilla de compra venta. Además está la probable no retribución del dinero depositado como garantía y como reserva de liquidez.
Lo peor es que tienen vencimiento trimestral y sólo hay tres contratos abiertos. Así que aunque inicialmente te vayas al más alejado, a la larga tendrás que "rolar" (vender el contrato a punto de vencer y comprar el más alejado) cada seis meses con los consiguientes costes adicionales.
En la práctica cotidiana puede que haya alguna sorpresa adicional, porque al estudiar el tema mi conclusión es que la cobertura individual resulta cara e imperfecta (salvo para patrimonios muy grandes) y encima con un importante coste de oportunidad, el derivado por un lado de la inmovilización de liquidez y por otro de la apertura, contabilización y seguimiento de la posición abierta en el futuro. Así que no he llegado a hacer ninguna operación real.