También en el arte de debatir existe la falacia "cum hoc, ergo propter hoc", pero no tiene por qué venir a cuento en este artículo.
El hecho de que a un interrogado (perdón, "entrevistado") se le acelere el pulso y respiración, se ponga a sudar y a temblar, puede ser debido a que miente como un bellaco, o a que lo esté interrogando Monica Bellucci.
- ¡Protesto! ¡Son pruebas circunstanciales, señoría!
- Se admite la protesta.