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La encrucijada del sector bancario

Recientemente recibí en herencia un pequeño paquete de acciones de dos bancos españoles (no, nada que me permita retirarme y vivir de gestionar mi patrimonio, por si les picaba la curiosidad). 
 
Días después asistí a un congreso organizado por  “Innomoney” sobre lo que ya se conoce como sector “Fintech”, que vienen a ser las nuevas empresas cuya misión es quitarle negocio a la banca tradicional haciendo las cosas más baratas, fáciles, agiles y transparentes con ayuda de la innovación y la tecnología.
 
Como persona que asesora a terceros sobre sus inversiones hace tiempo que sigo el tema con interés. El sector bancario es básico para los mercados y para la economía. Hay que estar al día de lo que les afecta. Pero es que además ahora me afectaba directamente y, que casualidad, casi en paralelo, tengo la oportunidad de realizar una buena “inmersión” en el sector “fintech”.
 
Antes de entrar ya pensaba que el desarrollo de las empresas “Fintech” iba a afectar al sector bancario. Después de asistir al congreso creo que les afectan hasta tal punto que, dado que soy un inversor de largo plazo, en lugar de mantener esas acciones, las voy a vender.
 
Quién sea inversor de corto plazo no debería hacer necesariamente lo mismo. Si el mercado rebota los bancos irán en el paquete. Pero si su horizonte de inversión es a largo plazo probablemente le interesen las mismas reflexiones que me hice yo al respecto.
 

La banca ha dejado de ser inmune a la competencia

Hasta ahora los bancos sólo competían entre ellos y, sospechosamente, no solía haber mucho “verso suelto” (con excepciones como ING) Recuerdan un poco a las compañías de telecomunicaciones. Quitando un “disruptor” como Richard Branson y su “Virgin Mobile”, en general puedes cambiar de compañía pero a la hora de la verdad pagas más o menos lo mismo y el servicio al cliente siempre es un desastre. O hay poca imaginación, o pocas ganas de competir o se ponen de acuerdo para mantener altos ingresos y costes bajos (para la compañía, claro). Pero aunque parezca mentira, las barreras de entrada de la banca no son tan sólidas como puede parecer a primera vista. La telecos necesitan una red y el que la tiene marca el paso a los demás. Y “los demás” son pocos porque hace falta mucha masa crítica para montar este tipo de negocio y ser rentable. 
 
Pero el caso de la banca no es enteramente extrapolable. Las “start up” que están ofreciendo servicios tradicionalmente bancarios desde plataformas digitales a mitad de precio y de forma mucho más ágil y transparente no son grandes compañías. Y son muchas. Desde intermediación de divisas, pasando por transferencias y siguiendo por créditos para particulares y PYMEs, el uso intensivo de la tecnología y no tener que mantener una carísima infraestructura les permiten ofrecer calidad y precio. 
 
Pero no acaba ahí la cosa. Si por algo se caracterizan los bancos es por su falta de transparencia. Es muy difícil saber que comisiones se pagan. La práctica bancaria es esconder las comisiones. La de las empresas “fintech” es mostrarlas y contarle al cliente lo que le esconden los bancos. Y como en la mayoría de lo que hacen no hay riesgo financiero, porque lo que son las cuentas corrientes siguen siendo bancarias – a este paso es lo que les va a quedar, como a las telecos la red, no hay riesgo de “dónde está mi dinero”. La empresa “fintech” busca dar servicio, no abrir cuentas corrientes. 

La banca no está preparada para lo que viene

Y probablemente nunca lo esté. Ocurre como con el asesoramiento financiero independiente. Si tienes fábricas de productos financieros no puedes decir que tu asesoramiento es independiente y objetivo. Estás vendiendo tu producto, y el que no se dé cuenta tiene que hacérselo mirar. El problema es que para ofrecer asesoramiento objetivo la banca tendría que desmantelar su estructura fabril y de venta, y, como comentaba un ponente en el congreso “un ejecutivo que llega para estar cinco años de Consejero Delegado e irse con una súper indemnización no se mete en ese fregado”
 
Pero es que tampoco se mete a reestructurar su carísimo bróker de divisas, ni la cadena que hace que conceder un crédito sea como ir a hacer una gestión con la administración del estado, etc., etc. Y no les quiero decir si el tema pasa por cerrar oficinas ¿qué ejecutivo a cinco años vista y pensión de lujo está dispuesto a enfrentarse a los sindicatos? Total, por cuatro empresillas dirigidas por unos frikis informáticos…
 
Pues cuidado con los frikis. Se mueven mucho más rápido y han entendido que a los clientes hay que cuidarlos, no engañarlos. Ni forzarles comprar un fondo de inversión y cosas más raras por darles un aval bancario – y de paso un buen sablazo - por un simple alquiler de vivienda. La lista de agravios sería enorme.

¿Y porque sigue todo igual?

Niego la mayor. Lo que pasa es que los pasteles se comen a trozos, no enteros. En los países que marcan la pauta en desarrollo financiero los trozos ya están dando de comer a centenares de empresas. 
 
Tampoco se nota porque no hay revolución interna. Incluso cuando un presidente es capaz de verlo – y hay alguno, como Francisco González, del BBVA - es muy difícil y muy lento cambiar el rumbo de un petrolero. Es más: hay que convertir el petrolero en un catamarán. Tela
 
Quitando esas excepciones, el ejecutivo con visión a cinco años y pensión asegurada siempre piensa que habrá acabado su periodo de gestión antes de que eso le afecte. Y a día de hoy tiene razón. Pero los accionistas que lo sean para el largo plazo, me da igual institucionales que particulares, deberían planteárselo de otra manera. En un banco lo único inexpugnable son las cuentas corrientes (y las testamentarias, que hay que ver lo que tardan en darte un certificado), y eso porque son los únicos que pueden abrirlas (o hacer la testamentaría). El resto son productos y servicios que cada día liberaliza más la Unión Europea y la propia evolución de la economía. Y normalmente esos productos y servicios bancarios son caros y malos. Pero en los negocios si no vendes bueno, bonito y barato, alguien lo hará. Y no estoy contra los empleados, que suelen ser más víctimas que partícipes en los desmanes bancarios. Siendo realistas serían los más interesados en un director general que mire a largo plazo y sepa que significa el acrónimo “fintech”. Mejor una reconversión que un despido. 
 
En definitiva, parece que nada cambia porque el proceso es lento y el pastel muy grande, pero lo que ocurre es que estas cosas no se notan hasta que ya es demasiado tarde. Es más: ojo a que en lugar de cuatro empresas dirigidas por unos frikis lo que vengan no sean los gigantes digitales tipo Amazon, Google o Apple. En ese caso al ejecutivo a cinco años y pensión ya no le quedarían cinco años tranquilos, sino dos o tres de infierno.
 
Así que, si los cajeros les parecen un atraco, ya verán en cinco o diez años: les van a parecer un atraco a mano armada con alevosía e humillación incluida en el pack. Va a ser el único negocio cautivo que va a tener la banca y, visto lo visto, me pega más que los bancos tiren del atraco en cajero que adaptarse a los nuevos tiempos, porque la banca basa su negocio en el cliente cautivo y el único que va a quedar es el del cajero. Y ese “negocio” de cobrarte tres euros por retirar cien de tu dinero lo protege el Estado. Del resto de negocios bancarios no estaría yo tan seguro.
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Publico todas las semanas mi visión sobre los mercados y los cambios que realizo en mi cartera. Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog.

  1. Top 100
    #1
    30/09/15 19:12

    Iba a responder para complementar tu excelente post, pero luego me di cuenta de que la respuesta que iba a poner ya estaba en mi post, y no iba a transcribirla. Y he aprovechado para citar tu post tambien.

    Bancos y depositantes: ¿Quién le da un servicio a quién?
    https://www.rankia.com/blog/comstar/2960455-bancos-depositantes-quien-servicio

    Otra forma de banca "honesta" es la de cooperativas en Latinoamérica es aquella donde la cooperativa trata de no maltratar al cliente. El cliente mira que no están por quitarle dinero, y entonces hace más negocios con la cooperativa y se va del banco. El cliente no es tonto y cuando le empiezan a desplumar no sólo se va a dar cuenta, sino que le va a contar a otros.

    Recuerdo una persona de un banco que trataba de averiguar cuales eran los tipos de la cooperativa, y una persona que es cliente de la cooperativa dijo que la razón para no pasarse al banco es que el banco le quiere despellejar.

    Mira que en el comunismo te expropiaban la casa, pero en la banca española te quitan la casa y te dejan la mitad de la deuda. No es muy dificil que una persona mire ventajas en que te traten mejor que en el comunismo. Imaginate, que en latinoamerica tercermundista traten mejor a los clientes en España. Eso es indignante...

    Entonces en Latinoamérica miramos que ya ni las cuentas corrientes le quedarán a los bancos. El equivalente americano es el community bank.

    En el sharia banking el banco comparte el riesgo de negocio de aquel al que presta dinero, y por supuesto el deudor va a sacarse rentabilidad al prestamo porque es prèstamo para economía real, producción. Es otra manera de banca honesta.