La mayoria de los inversores compran activos cuando los mismos han obtenido una buena perfomance, la firma se encuentra en el candelero de los acontecimientos o cuando goza del favoritismo de los analistas. Ello es acertado y sobre todo redituable.
Pero a veces tambien es más que interesante echar una mirada sobre aquellas empresas y sus activos cuando no gozan precisamente de la preferencia ni del publico inversor ni de los expertos. Una de tales compañías es el gigante suizo de los reaseguros Swiss Re.
Durante el último crash en los mercados, es decir, entre el año 2000-2002, ninguna otra firma del sector fué tan espantosamente golpeada como Swiss Re, quien tenía elevadas posiciones en activos empresarios por no decir sumas colosales. Al derrumbarse las cotizaciones en las bolsas, el capital de los suizos se redujo considerablemente.
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