Hace tiempo le vengo dando vueltas a una idea que me tiene bastante obsesionado: el inversor activo es masoquista. Deberíamos crear una Asociación Masoquista de Inversores Particulares (AMIP) cuyas reuniones empezarían con: “Hola, me llamo Pepe y soy masoquista”. Y es que, no podemos negarlo, a los inversores activos nos gusta complicarnos mucho.
Los inversores activos tenemos un problema de ego bastante serio. Somos más chulos que un ocho. De hecho, cuando buscamos alfa es porque creemos que somos mejores que el mercado. Dicho de otra forma, somos mejores que todo el sistema financiero mundial junto. Jugamos a ganar a tíos más listos, mejor preparados, mejor informados y con mucho más dinero que nosotros. Es como si nos plantásemos delante de Gasol y le retáramos a un partidín de baloncesto y, encima, estando seguros de que vamos a ganarle. Lo que en términos deportivos nos parece una locura, en términos financieros nos parece lo más natural del mundo.
Leer más