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viernes 28 de septiembre de 2007

¿Qué pasa con el dólar?

Hace más de un año, con el cambio en 1,25 un amigo que trabaja en un importante banco suizo me recomendó pasar mi cartera de dólares a euros porque esperaba un tipo de cambio a 1,50 en los meses siguientes. Pensé que se había vuelto loco. Qué tontos somos a veces...

Valorar una divisa es algo muy complicado y los informes de los analistas de bancos de inversión no dicen nada concreto. Resumiendo la opinión general, los analistas profesionales están de acuerdo en que el dólar está infravalorado pero que su “momentum” es negativo. ¿Qué quiere decir esto? Pues que si el dólar empieza a subir ellos aciertan pues habían advertido sobre su infravaloración, y si sigue bajando también aciertan pues habían advertido que su “momentum” era negativo. (Vamos, que se ganan el sueldo mensual con mucho sudor y esfuerzo).

Personalmente también creo que el dólar está infravalorado. Su situación me recuerda a la de Pfizer: una gran empresa con problemas a corto-medio plazo pero con capacidad suficiente como para superarlos. El revulsivo de Pfizer es su fortaleza financiera y su extenso pipeline en últimas etapas de la Fase I y Fase II, que empezará a llegar al mercado justo cuando pierda sus principales patentes. Por su parte, el motor de la recuperación de dólar son para mí la alta calidad de su tecnología, sus empresas multinacionales y las exportaciones (que no son más que varias caras de una misma moneda).

Vamos por partes. En primer lugar, el dólar está infravalorado a largo plazo. ¿Cómo llego a esta conclusión? Hay muchos indicadores pero yo me quedo con el PPP. Dicho indicador estima el “cambio justo” en la zona de 1,10 . Una vez dicho esto, hay que advertir que la convergencia precio-valor en las divisas puede tardar años. Estamos hablando de un plazo de 7-8 años (o tal ves de 1 o 2, ¿quién sabe?). Durante todo ese tiempo tendríamos que tener la cartera en dólares. Esto es muy importante pues limita mucho nuestros movimientos y psicológicamente puede ser muy duro para algunos inversores.

Bien, el dólar está infravalorado ¿y ahora qué? Para mí, la clave está en las exportaciones. Las empresas americanas tienen en la debilidad del dólar una de sus principales armas, ya que gracias a ella ofrecen al mundo productos de alta calidad a un precio ridículo. Un europeo puede comprar tecnología americana con un descuento del 40% respecto al precio de la competencia europea. Por su parte, un exportador americano puede subir sus precios y reducir ese descuento a un todavía muy atractivo 25% (por ejemplo) y de esta manera aumentar sus márgenes mientras aumenta su cuota de mercado. Todo ello se traduce en un aumento del crecimiento de los beneficios de las empresas exportadoras americanas. También las grandes multinacionales se ven favorecidas al reportar sus ingresos en zona euro en dólares. (Coca-Cola es un claro ejemplo de ello). Hay que tener en cuenta que con esta dinámica se frenaría el déficit comercial, lo cual impulsaría a la moneda norteamericana.

¿Qué impacto tiene todo esto en las carteras no referenciadas al dólar? Hay que analizarlo desde una perspectiva doble. Por un lado, están los billones de reservas en dólares que tienen los bancos centrales de medio mundo. Por otro lado hay que analizar el impacto de la apreciación del euro frente al dólar en la economía europea.

En primer lugar, me pongo en la piel de los bancos centrales (asiáticos y árabes) que están podridos de dólares. Muchos de ellos ya han comentado su deseo de diversificar sus reservas. Aunque es cierto que podrían vender sus dólares en el mercado, no creo que sea un escenario razonable pues hundirían la divisa americana y, con ella, los billones de dólares que aun no hayan vendido. Sería peor el remedio que la enfermedad. Descartado el escenario de la venta masiva, si yo fuera un banco central lo que haría es invertir en activos en dólares (para no venderlos) que se revaloricen con la depreciación del dólar más de lo que éste se deprecia. En el mercado de materias primas podemos encontrar algunos de estos activos, aunque también entre las empresas exportadoras y multinacionales norteamericanas.

Por otro lado, ¿qué opciones tiene el inversor europeo? A bote pronto, lo primero que tenemos que hacer es pensárnoslo dos veces antes de invertir en una empresa exportadora o en una empresa que produzca bienes que por culpa del tipo de cambio puedan ser adquiridos mucho más baratos a las empresas americanas. Esto es un problema porque se reducen nuestras potenciales inversiones.

También hay que tener en cuenta las perspectivas del euro en este entorno. Su fortaleza reside en unas expectativas de mayor crecimiento de la economía europea sobre la americana. Pues bien, si tenemos en cuenta que a medida que el euro se aprecia su sector exterior se debilita ¿podemos esperar que dichas expectativas de mayor crecimiento se mantengan?

Por su parte, todos hemos conocido la noticia de los despidos de Airbus debido a la fortaleza del euro. La apreciación de la divisa europea frena las exportaciones en seco y esto afecta de forma indirecta pero implacable a la demanda interna, debido a los vínculos existentes entre sector interior y sector exterior. Las empresas más cíclicas serán las que primero sufran los efectos negativos de esta cadena. El freno de la demanda erosiona márgenes, anula rentabilidades y todo ello se traduce en ajustes de plantilla hasta que las empresas ajusten su capacidad al nivel de demanda. La fortaleza del euro constituye, pues, la principal amenaza de la economía europea.

(Me parece curioso que los políticos se empeñen en decir que la crisis hipotecaria norteamericana no va a tener un fuerte impacto en la economía europea. Tal vez de forma directa dicho impacto no tenga lugar, pero el impacto indirecto – vía depreciación del dólar frente al euro – es más que obvio. Pero esta es otra historia.)

Como comentaban hace tiempo los compañeros de Fresh Family Office, la posición del euro en el juego internacional es delicada. ¿Cuál es su papel? Da la impresión de estar en tierra de nadie. Su apreciación no tiene nada que ver con la del dólar canadiense, por ejemplo, ya que no son los méritos propios los que están impulsando al euro sino las miserias del dólar. Así que ¿qué quedará cuando esas miserias desaparezcan? Pues una divisa hinchada, una economía debilitada y un sector exterior poco competitivo. Lo preocupante para la economía europea no es la inflación, sino su competitividad y crecimiento (problemas que mientras el dólar siga débil no van a poder ser solucionados). Las perspectivas de largo plazo para los invertidos en euros son tan malas como las perspectivas de corto plazo para los invertidos en dólares.

¿Qué puede hacer un inversor europeo? Pues aprovechar este magnífico momento para diversificar su cartera poco a poco. Mi recomendación es que diversifique teniendo siempre en mente el impacto de la divisa en cada una de sus inversiones. Vamos a poner algunos ejemplos de distintas estrategias de diversificación en renta variable jugando con el euro/dólar (aunque pueden aplicarse también a otras divisas).

Opción A: comprar empresas americanas cuyos beneficios aumenten cuando aumente el dólar. En esta estrategia la apuesta por el dólar es doble pues de apreciarse (depreciarse) el dólar, el inversor ganaría (perdería) por parte del tipo de cambio y por parte del beneficio de la empresa. Estaríamos hablando de empresas americanas importadoras, que pagan sus inputs en euros y que los venden en dólares. La verdad es que no muchas empresas tienen una actividad de este estilo.

Opción B: comprar empresas americanas cuyos beneficios aumenten cuando se deprecia el dólar. Dentro de esta estrategia encontramos muchas empresas muy conocidas. Por un lado tenemos todas las exportadoras y, por otro lado, todas las grandes multinacionales.

Opción C: comprar empresas europeas con buena parte de sus ventas y de sus activos en Estados Unidos. Al reportar sus ganancias en euros, éstas se verán impulsadas por la apreciación del dólar mientras que sus Fondos Propios también aumentarán gracias a la apreciación de sus activos denominados en dólares.

La clave está en analizar cada empresa por segmentos geográficos, atendiendo a la distribución de costes, beneficios y activos por países.

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miércoles 26 de septiembre de 2007

WAL-MART

Hace varios meses analizamos al mayor minorista del mundo, Wal-Mart. Su evolución en bolsa nos invita a volver a analizarla pues podemos estar ante una de las grandes oportunidades del mercado americano (y también me sirve a mí para darle un repaso a una de mis principales posiciones).

Desde finales de 2006 poco ha cambiado en WMT. Su posición financiera sigue siendo muy fuerte y sus ventajas competitivas (economías de escala y poder de marca) permanecen intactas. Su rentabilidad es de las más altas del sector, superior a la de Costco, su principal competidor. Así, el ROA y el ROE de ambos es del 7,9% y 19,9% respectivamente para WMT, frente al 5,5% y 12,6% respectivamente para COST. El principal cambio que hemos apreciado desde la fecha de compra es la estrategia. La directiva ha decidido frenar su expansión internacional para centrarse en el crecimiento orgánico interno. Personalmente me parece un cambio positivo, pero aquí cada cual puede opinar lo que quiera. (Datos proporcionados por Morningstar).

Su precio actual es similar al que tenía a principios del año 1999 (precio ajustado a splits y dividendos proporcionado por Yahoo Finance – si no ajustamos su precio, la cotización actual es similar a la de Marzo de 1998). Este crecimiento 0% en precio contrasta con un crecimiento en ventas del 153%, del 155% en el beneficio neto y del 157% en el Cash Flow Operativo. La divergencia entre la marcha de la cotización y la marcha de la empresa es evidente y constituye el primer síntoma de infravaloración.

Si analizamos los múltiplos de WMT, llegamos a la misma conclusión. No es razonable que la empresa más rentable del sector cotice a los múltiplos más bajos (PER 14,6 para WMT frente al PER 16,3 del sector). Por su parte, sus múltiplos son también inferiores a los de COST, a pesar de las diferencias en rentabilidad antes comentadas (PER 14,6 para WMT frente al PER 26,3 de COST). También apreciamos un gran descuento por múltiplos si comparamos el PER 14,6 actual con el PER 52,24 de 1999 (calculado con el precio medio ajustado de WMT del año 1999).

El PER medio de la compañía de los últimos 10 años es de 34,12 veces. Nos parece un PER excesivo para una empresa que, debido al cambio de estrategia, ha pasado de ser una empresa “crecimiento” a una empresa “valor”. Si tenemos en cuenta su rentabilidad, sus ventajas competitivas (hay que destacar el doble efecto positivo de su tamaño: por un lado ofrece los beneficios típicos de las economías de escala – mayores márgenes – y por otro lado supone un verdadero freno a la expansión de sus competidores) y su posición financiera, el PER objetivo de la compañía estaría entre las 18 y las 20 veces. En los próximos años espero un aumento del PayOut hasta niveles del 40%-60%, desde el 29% actual. Estas cifras justificarían matemáticamente dichas estimaciones de PER.

A los precios actuales, con una tasa de descuento del 12%, el crecimiento implícito generado por la estrategia de la compañía es de un 0%. Por su parte, el crecimiento implícito compuesto anual del beneficio para los próximos 10 años varía, según nuestro modelo del descuento de flujos, desde un 3,50% a un 4,60%. Muy por debajo de su media histórica del 14,34% anual. Según nuestros modelos de valoración, el valor intrínseco de WMT varía entre $65 y $72. Esto es un potencial que va desde el 51% al 67% más dividendos.

A todo lo anterior le podemos añadir la fuerte presencia de grandes inversores value en su accionariado. Según el portal Gurus Focus, 17 gurús mantienen posiciones en Wal-Mart. Destaca, sin duda, la de Joel Greenblatt con más del 84% del patrimonio de su fondo invertido en la compañía (¡eso es aportar fuerte, Joel!).

Con el tipo de cambio en la zona de 1,41 nos parece que la oportunidad que ofrece WMT es muy atractiva. Desde luego, mucho mejor que cuando la compré hace 9 meses (mi compra fue a $46 con la divisa en 1,32). Que cada uno saque sus propias conclusiones.

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viernes 21 de septiembre de 2007

INFORME BIG PHARMAS

Me hace mucha ilusión empezar esta nueva etapa del blog con el Informe Big Pharmas que hace tiempo os había prometido.

PHARMAS.pdf

El informe consta de más de 70 páginas en las que explico mi visión sobre el sector farmacéutico en general y sobre 9 de sus principales empresas en particular. Creo que antes de comprar una empresa, un inversor debe tener claro por qué invertir en un sector y no otro. Es necesario hacerse preguntas como: ¿Qué oportunidades ofrece este sector? ¿A qué riesgos se enfrenta? ¿Cuáles son sus ventajas? ¿Y sus inconvenientes? Todas estas preguntas están respondidas en el informe.

Una vez analizado el sector, pasamos a analizar sus principales empresas, que en el caso del informe son: Amgen, Astrazeneca, GlaxoSmithKline, Johnson & Johnson, Eli Lilly, Merck, Novartis, Pfizer y Sanofi-Aventis. Creo que estas empresas, a través de sus múltiples segmentos, cubren todo el espectro operativo del sector farmacéutico, desde la biotecnología hasta los productos de consumo, pasando por la fabricación de instrumentos clínicos y la producción de medicamentos genéricos. Así pues, cada inversor será capaz de quedarse con la empresa cuya estrategia y actividad cubran mejor sus expectativas y necesidades de inversión.

Como es habitual en mis análisis, los puntos que tocamos en cada empresa son: 1) Descripción General, 2) Estrategia, 3) Posición Financiera, 4) Posición Operativa, 5) Rentabilidad, 6) Valoración y 7) Opinión del Analista. Intento responder a cualquier pregunta que podría tener un inversor interesado en invertir en grandes farmacéuticas. Naturalmente, expongo sólo mis conclusiones en cada uno de estos apartados para ahorrar tediosos desarrollos financiero-contables y matemáticos. Los ratios que pongo en el análisis son sólo una pequeña muestra de mi trabajo personal aunque sirven sobradamente para orientar al lector. Recordad que mi objetivo es serviros de base, dando una visión general de cada empresa (lo más completa posible, eso sí) para que después, vosotros mismos, lleguéis al detalle en la compañía que más os interese.

Por otro lado, creo que para añadir valor al blog y a los análisis, hay que ir más allá de dar un simple PER. Por eso los análisis siguen mi modelo personal de análisis “poco ortodoxo”. Por ejemplo, no he visto nunca en análisis profesionales lo que yo llamo la “Fecha de Vencimiento Medio Ponderado” (ver análisis) de las patentes vigentes. Y aunque admito que es una medida bastante casera, creo que ofrece una visión muy útil sobre la vida de las principales patentes de cada pharma. ¿Criticable? ¡Seguro! Pero para ver un análisis convencional basta con que llaméis al broker. Yo intento dar “un poco más”, aunque sea de forma algo original.

Además, ya sabéis que en mis Excel “recompongo” las cuentas publicadas para tener una visión más real de las mismas. Esto es una labor muy personal pues mis ajustes pueden tener sentido para mí pero no para otro analista. ¿Qué pasa si mis datos no coinciden con los vuestros? No desesperéis. Mis análisis no son ni mejores ni peores que los vuestros. Tomároslos como otro punto de vista. No es más que eso.

¿Cómo utilizar el informe? Leerse las setenta y tantas páginas del tirón me parece una locura (yo lo haría, pero reconozco que soy un freak – de otra forma no me hubiera pasado casi todo el verano analizando pharmas). Lo mejor es empezar por el análisis sectorial. Si no nos gusta el sector, nos olvidamos del informe; pero si nos gusta, podemos pasar al resumen por compañías que hay después del análisis sectorial. Ahí veréis una comparativa entre todas las empresas de cada punto del análisis. Al final, del resumen tenéis un cuadro con mi opinión general de cada valor. Los que prefieran acciones europeas podrán ver rápidamente mi opinión sobre las europeas y los que prefieran americanas verán mi opinión sobre las americanas.

Por último, podéis pasar al análisis detallado de cada empresa. He puesto empresas que me gustan y que no me gustan para que veáis porqué digo SÍ a unas y NO a otras. Esto es nuevo porque en cada análisis que colgaba en el blog era para un SÍ. Ahora podréis ver una vertiente de mis análisis hasta ahora oculta. Creo que es especialmente interesante ver cómo se rechazan empresas con algunos puntos buenos y otros malos. Esa es la realidad de la inversión, pues cuando una analista lo ve todo blanco o todo negro es que está analizando mal.

Cuando califico alguno de los puntos del análisis de una empresa, no me refiero a su situación actual. Por ejemplo, en el caso de PFE, su situación operativa es mala y, sin embargo, la he valorado como “Normal”. ¿Por qué? Pues porque creo que tiene potencial más que suficiente para solucionar sus problemas operativos a largo plazo y eso le llevará a ser revaluada por el mercado de forma favorable. También lo analizo desde la siguiente perspectiva: “¿qué esfuerzo debe hacer la compañía para mantener su estatus operativo?” En este sentido, el estatus operativo actual de MRK no es malo, pero para mantenerlo en el futuro debe hacer un esfuerzo superior al de sus competidores y eso lastrará a sus accionistas. Por ese motivo le he puesto una calificación global negativa, aunque su presente sea positivo. Así que tomaros las calificaciones no como algo descriptivo, sino como puras expectativas y posibles oportunidades para el inversor. Creo que esta forma de analizar es bastante novedosa y útil para todos.

Por último, recordad que tengo acciones de PFE y JNJ. Las PFE las tenía antes de empezar el informe, mientras que las JNJ las compré después de haberla analizado. ¿Por qué las he comprado? En el caso de PFE, creo que el mercado infravalora su capacidad para solucionar sus actuales problemas y debido a ello, cuando los supere, su precio será muy superior al actual. En el caso de JNJ la explicación es más sencilla: creo que el mercado se ha olvidado de ella. En ambos casos, creo que entre valor y precio hay una brecha muy importante que podemos aprovechar los inversores. Las acciones de PFE las compré a $24,51 y las de JNJ a $61,32.

En fin, espero os sea de utilidad.

Para cualquier duda o consulta tenéis los comentarios abiertos y mi nuevo correo jmdiazvallejo@yahoo.com

JMDV

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jueves 20 de septiembre de 2007

TOROS, OSOS Y BORRICOS 2.0

Bueno, como habréis visto, hoy comienza una nueva etapa en la vida del blog. Lo que nació pensando ser un espacio marginal para inversores muy conservadores, se ha convertido en mi mayor motivo de orgullo. Sólo hay que seguir la evolución de las visitas y el crecimiento de los comentarios para ver que el Toros, Osos y Borricos de hoy ya no es el mismo que el de hace poco más de un año. Ni se me había pasado por la cabeza que el blog pasaría de las 100.000 visitas y, menos aun, que lo haría en menos de un año (en realidad mucho antes, pues el blog nació en Agosto de 2006 y los contadores empezaron a finales de Enero de 2007).

Ya superamos las 500 visitas diarias, comparto cartera con muchos de vosotros, otros me habéis propuesto gestionar vuestro dinero y gracias al blog han surgido algunas ofertas de trabajo (¡incluso algunas muy interesantes!). Así que aunque hace mucho tiempo que el blog dejó de ser una broma, ha llegado la hora de que deje de parecerlo.

Todos sabéis que mis intenciones son dedicarme profesionalmente a la Bolsa, primero como analista y con el paso de los años como gestor. Y creo que el blog puede ayudarme a dar a conocer mi estilo de inversión value “poco ortodoxo” (que mis críticas me ha valido). Mis opiniones son públicas, mi formación, mi cartera, mis operaciones en tiempo real, mi performance... Todo con una obsesión constante: la transparencia y la calidad.

No soy de los que piensan que para ganar dinero hay que “vender por vender”; al contrario, creo que la opción más rentable para un banco de inversión es ofrecer a sus clientes un producto de calidad (tal vez por este motivo algunas de las ofertas de trabajo de las que antes hablaba no llegaron a buen puerto). Y creo que este cambio de imagen es un paso necesario en la búsqueda del nivel de calidad y profesionalidad al que aspiro.

Así pues, con la ayuda imprescindible de Fernando (al que no he dejado de darle las gracias por unos motivos u otros desde que entré en Rankia) y de los chicos de Rankia, hemos cambiado el blog en su forma aunque no en su fondo, profesionalizándolo un poco más. Quiero dar las gracias a todo el equipo de Rankia por su ayuda técnica y por su paciencia, porque con estas cosas del blog uno es “muy suyo” y no imagináis lo pesado que puedo llegar a ser. Muchas gracias a todos.

En fin, espero que este cambio os guste tanto como a mí.

Un fuerte abrazo a todos y muchas gracias por este año.

JMDV

PD: He cambiado la dirección de correo con la que podéis contactar conmigo. Ahora, en vez de escribirme a Terra, podéis hacerlo a jmdiazvallejo@yahoo.com

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miércoles 19 de septiembre de 2007

¿FIN DE LOS PROBLEMAS DE CONEXIÓN?

Bueno, parece que esto vuelve a funcionar. Iré poniéndome al día poco a poco con correos y comentarios. Muchas gracias a todos por vuestro apoyo (menos a mi amigo Xavi "jj" con el que arreglaré cuentas este fin de semana por gracioso). Esperemos que los problemas de conexión no vuelvan. Cruzaré los dedos.
Por otro lado, ya esta casi todo preparado para el lanzamiento del nuevo Toros, Osos y Borricos. Año nuevo, cara nueva. Pero bueno, no quiero adelantar acontecimientos. No queda nada para que podáis ver vosotros mismos los cambios. Espero que os gusten tanto como a mí.
Sin más, me despido. Este fin de semana comentaremos más cosas porque ¡menuda semanita que ha elegido Ya.com para fastidiarme la conexión! ¿Qué tenemos que comentar? Pufff... MXIM y Sanofi en niveles muy interesantes, FCC empieza a gustarme (aunque un poco más abajo), el movimiento rabioso de ayer de MCO y FII (entre otras), ese medio punto de la FED, el dólar... ¡el mercado está en el nivel más interesante de los últimos 3 o 4 años!
En fin, un fuerte abrazo a todos.
JMDV

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domingo 16 de septiembre de 2007

PROBLEMAS DE CONEXIÓN Y DISCULPAS

Hola a todos,

os escribo en precario desde mi conexión a internet, que desde el jueves va a una velocidad 20 veces inferior a la que debería ir. En algunas pruebas de Test de Velocidad ha llegado a marcar menos de 100k, cuando debería superar los 5.500k (según me han dicho en el servicio técnico porque la verdad es que yo no tengo ni idea de qué es eso de "k"). He pensado en bajarme el "Manual de Bombas de Fabricación Casera" o "Bricolage para el pequeño terrorista doméstico" y poner una bomba en Ya.com. El problema es que con mi actual velocidad de descarga, antes de que me baje del todo esos manuales, la empresa ya habrá quebrado. Me temo que mi venganza nunca será consumada.

Ver mi correo es una tarea imposible (puedo tardar horas) y actualizar el blog... sin comentarios. La página de Invertia directamente no carga y la de Yahoo Finance (la principal, navegar es imposible para mí) puede tardar unos 10 minutos mínimo en ser operativa (nunca se carga del todo). Así que, como podéis ver, mi situación es bastante delicada.

Escribo este artículo para explicar por qué este fin de semana no va a estar publicado el informe sobre las Big Pharmas. Tenía pensado ponerlo en formato pdf porque ocupa más de 70 páginas y en artículos sería algo eterno. Pero claro, necesito una conexión decente a internet. Tampoco puedo modificar el formato del blog, que después de más de un año creo que va necesitando muchas mejoras (algunas de ellas propuestas muy acertadamente por Fernando). Responder correos o comentarios puede llevarme más de una hora sólo en cargar, así que tampoco es posible por el momento.

Lo que más me estresa es no poder publicar lo de las Pharmas porque me gusta cumplir los plazos y porque cada día que pasa tengo que ir actualizándolo a los nuevos datos y eso me consume un tiempo precioso de estudio.

Así que mis disculpas a todos. De verdad que me fastidian un montón estas cosas. Si no tuviera el blog, bueno... lo llevaría mejor. Pero creo que cuando ya te pones en serio a publicar y adquieres determinados compromisos, es imprescindible cumplir con un mínimo de profesionalidad que, aunque por causas ajenas a mí, hoy por hoy no estoy alcanzando. Pufff... lo paso fatal con estas cosas.

Espero que pronto pueda publicar el informe, modificar el blog y responder a los correos y comentarios atrasados. Hasta ese momento tendré que dejar el blog en "modo durmiente". Lo siento muchísimo.

Un fuerte abrazo y gracias por vuestra comprensión. (A ver si tengo suerte y puedo colgar esto).

NOTA: Mi ADSL es el de Ya.com y es una mierda. La velocidad nunca me pareció satisfactoria y el servicio de atención al cliente es desesperante. Puedes pasarte horas colgado al teléfono esperando a que alguien te atienda. Además cuando al final te cogen el teléfono te despachan con mil pijaditas antes de ponerse en serio con tu problema. Para que os hagáis una idea, siguiendo las indicaciones de los técnicos de Ya.com, he tenido que bajarme dos antivirus nuevos, una nueva versión de mi explorador y después un explorador distinto e instalarlos. Todo esto a una velocidad de descarga increíblemente lenta. Total, que han tardado 5 días en admitir que el problema "podría ser suyo" y en abrir una "incidencia". ¿Y todo esto por qué? Pues porque mientras la "incidencia" está abierta no te cobran, así que intentan retrasar ese momento lo máximo posible. Tú sigues pagando por una conexión de mierda, tienes que pagar horas de llamada en espera al servicio técnico, tienes que pasarte horas bajándote pijaditas y todo para que ellos sigan cobrando. ESTOY ENFADADÍSIMO!!!!

Así que si alguien todavía piensa en poner el ADSL de Ya.com, mi recomendación es que no lo haga. Si todavía el servicio fuera bueno después de arreglarte los problemas, todavía. Pero es que ni eso. Menuda mierda de ADSL!!!!!

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martes 11 de septiembre de 2007

Cursos, cursillos y cursazos

Ante la cantidad de correos que he recibido últimamente sobre los cursos que he hecho, he decidido escribir este artículo para cualquier interesado. No voy a comentar detalles técnicos de cada uno (precio, temario, etc...) porque es posible que haya cambiado y porque además es lo más sencillo de encontrar por Internet. Espero que sirva de ayuda para aquellos de vosotros que aun no habéis abandonado los libros.

EXPERTO EN GESTIÓN DE CARTERAS, IEB

Bueno, este es un curso que os va a servir para tener una base muy sólida sobre la inversión en Bolsa. Ahora bien, sólo os va a servir para tener una base porque realmente no se profundiza en ninguno de los temas que toca.

La primera parte del curso se hace con los que están estudiando el Curso de Experto en Análisis Bursátil. Tocaréis macroeconomía, análisis técnico, fundamental, algo de fondos, algo de sectores, análisis cuantitativo... Un montón de cosas muy útiles aunque, como os digo, no vais a profundizar mucho. La segunda parte del curso me pareció más interesante. Análisis de fondos, de carteras, fiscalidad y derivados (se me olvida algo seguro).

El curso está enfocado a los que pretenden asesorar a un cliente particular en la formación de una cartera con fondos de inversión. La parte de análisis, derivados y fiscalidad son la base para entender la composición y pormenores de los fondos de inversión que, a continuación, se proponen al cliente. Al conocer la composición del fondo, podremos analizarlo adecuadamente y, por último, incluirlo en una cartera.

Recomendaría el curso a personas que aun no hayan terminado la carrera. Está muy bien para introducirse en serio en la Bolsa y conocer más o menos cómo se trabaja en los mercados. Además, es un buen complemento para el currículum y sólo os costará un mes del verano. Para los estudiantes (22-23 años) que les gusten las finanzas, es un curso muy recomendable.

A todos los demás no se lo recomiendo. En primer lugar, los profesionales lo van a encontrar (o deberían encontrarlo) muy básico. Hay cursos mejores para los profesionales que ya saben lo que es el Ratio de Sharpe. En segundo lugar, los inversores particulares sin expectativas de trabajar en una empresa financiera no van a encontrar nada útil o, mejor dicho, van a encontrar una mayor utilidad (ahorro de tiempo, ahorro de dinero y contenidos más adecuados) en libros especializados en finanzas e inversión para no financieros.

EXPERTO EN GESTIÓN DE CARTERAS CON DERIVADOS, MEFF

Este curso me pareció muy bueno pero con un problema: se toca mucha materia y para no “presionar” demasiado, no se exige mucho estudio (aunque sí asistencia). Tal vez porque en estas cosas de la Bolsa siempre fui un empollón, me hubiera gustado más si para aprobarlo hubiera que sudar sangre. Ahora bien, esto no significa que te regalan el aprobado. Hay que estudiar, pero no mucho.

Tiene una parte de introducción interesante pero que poco tiene que ver con la esencia del curso: los derivados. Vais a estudiar macroeconomía, análisis fundamental, análisis técnico, fondos (muy interesante), muchos activos de renta variable y renta fija... Y se profundiza bastante en todas esas materias. Luego ya se meten con los derivados y aquí el ritmo aumenta mucho. Opciones, futuros, swaps... en todas sus modalidades. Hay veces que te pierdes un poco, por lo que hay que estudiar en casa (repito, es para no perderse, no porque el examen sea muy difícil). Muchas muchas matemáticas (esto es un problema para los que somos de Letras Puras).

Hay algunos profesores realmente buenos. Hay que reconocer que la gente del Instituto BME está muy bien preparada y que se esfuerzan mucho en traer buenos profesionales a dar clases. Si el contenido del curso es bueno, los ponentes son aun mejores. Es lo mejor del curso. El truco está en saber exprimirlos (se dejan exprimir, por cierto).

Las clases teóricas se completan con sesiones prácticas, muy entretenidas. Aquí es necesario hacer una advertencia: ¡NO TE ENSEÑAN A SER TRADER! Lo digo porque en mi curso había un compañero que esperaba salir de ahí con un “santo grial” para operar por cuenta propia. Es un curso de formación de finanzas, no de trading. En las sesiones prácticas, por tanto, se explica una gestión “de verlas venir” y no de “con esto vais a saber lo que va a pasar”. Vais a tener una base muy fuerte de derivados, pero en ningún momento se pretende formar traders. El matiza es muy importante.

El curso se completa con la Licencia de Operador de Derivados Tipo III. Os enseñan a usar la maquinita a nivel básico. Operaciones de Back Office y poco más. Es muy curioso, la verdad. Lo pasé muy bien.

Los exámenes son tipo test. No recuerdo bien los detalles (número de preguntas, número de exámenes...) pero lo que sí recuerdo es que no son difíciles. Habiendo asistido a las clases, tomado apuntes y estudiado un poco, se saca con facilidad.

Recomiendo el curso tanto a estudiantes como a profesionales (aunque más a profesionales). Es un buen curso, del que se puede aprender mucho. Los ponentes son un lujo y la gente del Instituto BME es sensacional. Sólo tengo buenos recuerdos. A inversores particulares en busca de técnicas de inversión, no se lo recomiendo para nada.

MASTER EN MERCADOS BURSÁTILES Y DERIVADOS, UNED

Este es igual que los otros dos pero a lo bestia, aunque aprobarlo no tiene dificultad alguna.

Se toca de todo: organización de las bolsas, macro, fundamental, técnico, gestión de carteras, derivados, fondos... ¡de todo! Y se califica enviando en el plazo dos cuadernos de ejercicios por curso. Es curioso pero saqué mejor nota el año del Análisis Técnico (Sobresaliente – voy a presumir un poco) que en el año del Análisis Fundamenta (Notable – y eso que analicé mi querida Coca-Cola Co.)

El trabajo en casa no es muy pesado. Vas haciendo los ejercicios poco a poco y cuando terminas el cuadernillo lo mandas. No es más.

Ahora vamos a lo que me pregunta todo el mundo. ¿A quién se lo recomiendo? Pues sólo a estudiantes de carreras de Letras que quieran dedicarse a las finanzas. Por ejemplo en mi caso, que estudié Derecho, era necesario tener un “diploma” que asegure que estudié macro, algo de matemáticas y algo de finanzas. Así que lo hice. Gente de ciencias o de ADE podrían hacer los cursos del IEB o de MEFF. Los profesionales que no se planteen hacer este Master. No es para ellos.

¿Y para el inversor particular? Muchos queréis tener una base sólida para no empezar la casa por el tejado. Esto está muy bien. Pero no es necesario que hagáis el Master. Es mucho más barato que compréis el libro, que está bastante bien para tener cierta base. El contenido, como no hay clases presenciales, es el mismo. Pero os vais a ahorrar un buen dinero. La referencia del libro es:

LA BOLSA. Funcionamiento, Análisis y Estrategias de Inversión. VV.AA.
Ediciones Académicas S.A. ISBN: 84-96062-08-2

Es un buen libro, aunque hay partes que sobran para un particular y otras que se complican demasiado. Pero es un buen libro y desde luego una opción más adecuada para los inversores particulares que sólo pretenden tener una buena base.

CFA

Sólo tres letras y, sin embargo, todo un universo.

El CFA sólo lo recomiendo para los que hayan terminado la carrera. Los que estén el último año, lo mejor es que terminen porque hay que estudiar mucho. He conocido a un fantasma que dice que aprobó el Nivel I estudiando sólo la semana antes del examen. De verdad que eso es más difícil de creer que de conseguir. Para aprobar el CFA hay que saber. En cualquier caso, es un curso para profesionales o gente que quiere serlo. Los particulares están descartados.

Tampoco puedo hablar demasiado porque sólo aprobé el Nivel I y suspendí el II, así que mi historial de éxitos en el CFA es bastante reducido. Pero algo sí puedo decir.

El Nivel I es muy extenso y algunas partes son un verdadero tostón. Se toca de todo: desde Ética (que me encantó, por cierto) hasta Renta Fija, pasando por Corporate, Derivados, Gestión de Carteras, Análisis y Valoración de Activos... La cantidad de materia es increíble. Para que os hagáis una idea, es más materia que en la mayoría de cursos (menos 3º y 4º) de la carrera de Derecho, y para aprobar hay que estudiar más (al menos más de lo que estudié yo en Derecho – a ver, esos que me conocen personalmente que dejen de reírse porque en Administrativo I y Mercantil II estudié algo). ¿Horas de estudio? El Instituto CFA dice que mínimo 250. Mi recomendación: las que sea necesario.

La clave del Nivel I está en la memoria. Hay que memorizar fórmulas. Eso sí, en el examen no te las van a preguntar de forma directa, sino que te van a marear todo lo que puedan. Hay que unir fórmulas y conceptos y ser rápidos con las calculadoras. Es un examen que hace hincapié en lo cuantitativo, más que en lo cualitativo. Así que las fórmulas hay que saberlas como el Padre Nuestro. ¡Fundamental! Sobre el tiempo, si lo sabes no hay problema. A mí me sobró 45 minutos por la mañana y un poco más de 60 minutos por la tarde. Ya sin tensión, repasas mucho mejor y corriges lo que sea necesario. Un consejo: no repases la parte de Ética pues nunca vas a estar seguro de la respuesta correcta.

El Nivel II ha sido mi fracaso personal. Mi objetivo era terminar el CFA en 2 años. Como no trabajo, creí que era justo hacer en 2 lo que los que trabajan hacen en 4 o 5 años. Me pasé de listo, naturalmente. El Nivel II, aunque es menos extenso, es mucho más denso que el Nivel I. Se tocan más o menos las mismas materias, pero se profundiza muchísimo más. En mi caso, esto fue un problema porque empalmé el nivel I con el II sin descansar y estando bastante quemado con el I.

La estrategia en el Nivel II ya no es la memoria, sino el raciocinio. No sólo tienes que saber el contenido, sino que tienes que entenderlo. Las fórmulas son secundarias (aunque hay que saberlas, claro) y es que ahora lo importante es lo cualitativo y no lo cuantitativo. Mi error fue preparar el Nivel II de la misma forma que el Nivel I. En mis resultados se refleja perfectamente esto que os digo: las partes que entiendo, esas en las que estoy empapado (valoración de empresas, análisis financiero y economía) salieron muy bien, mientras que las partes en las que “tiré” de memoria (derivados, renta fija, gestión de carteras...) salieron muy mal. ¿Horas de estudio? Las necesarias para saber y entender cada concepto. Las preguntas del examen son “de las bonitas”. Hay que pensar mucho más que en el nivel I.

¿Es necesario contratar un preparador? Yo creo que no. Incluso el nivel II es perfectamente superable por uno mismo, siempre que se tenga la estrategia y el tiempo adecuados. En el nivel I compré el librito Secret Sauce de Kaplan y me vino muy bien. Lo volví a comprar en el nivel II y no me pareció tan útil. Tener apuntes te ahorra tiempo, eso sí.

¿Lo recomiendo? Naturalmente. Se aprende muchísimo. Muchísimo. Además, muchas de las técnicas que aprendes las puedes poner en la práctica inmediatamente. Me gusta mucho el curso. Hay que reconocer que los yankees son muy pedagógicos en temas tan especializados. Eso sí, vas a sudar mucho. El examen es un hervidero (8 horas en total te tienen ahí sentado) y tardan un horror en dar la nota. De hecho, el peor recuerdo del nivel I y II no es ni lo que hay que estudiar ni el examen, sino la espera. Por eso cuando llegó mi suspenso del nivel II, descansé. Fue un alivio saber la nota, aunque naturalmente me sentó como un tiro. Pero bueno, de todo se aprende y hay que sacar lo positivo de cada cosa.

Bueno, si tenéis más dudas, escribid. A ser posible comentarios porque vuestras dudas van a servir a otros y, de paso, no tengo que responder 10 veces a la misma pregunta. Es por ahorrar tiempo ahora que he empezado otra vez a estudiar.

¡¡¡Un abrazo a todos, estudiantes!!!

NOTA: siempre me acuerdo del gitano de Días de Fútbol cuando le dice a Ernesto Alterio: “ya sabes mi lema: estudiante, estudia antes”. ¡Qué peli más buena!

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viernes 7 de septiembre de 2007

Con N de novato (3/3)

Terminamos hoy con la tercera y última entrega de esta serie para novatos. Espero que la hayáis encontrado de utilidad. Un saludo.

15. Lee, lee y lee

Las finanzas dan para muchas vidas dedicadas a las lecturas. Si crees que sabes mucho, eres un novato. Cuanto más sabes, más te das cuenta de lo poco que sabes. Esta “carrera” es como subir una montaña. Llegas a lo que pensabas que era la cima sólo para descubrir que era un mero “descansillo” que da paso a otra pared. Sólo cuando eres consciente de tu ignorancia serás capaz de aprender.

16. La Bolsa son sólo negocios

Esto no es un juego, ni algo vibrante. Normalmente las cotizaciones de tus acciones (si has seguido los consejos que te he dado) no te van a hacer saltar de la silla, a menos que una subida del 0,08% en un día te parezca algo espectacular. Olvida esos tópicos que sólo harán que aumentes tu apetito por el riesgo.

A la Bolsa se viene a Rentabilizar, no a Sentir. El análisis de empresas es una labor dura y gris. La mayor parte de las veces te pasarás semanas analizando una empresa para que, al final, decidas no comprar. Y así una y otra vez. Siempre analizas lo mismo de la misma manera. Siempre igual. Gris, gris, gris. Pasarás temporadas de varios años sin operar, manteniendo tu cartera intacta. No sentirás ninguna emoción. Es más, si sientes emociones estás haciendo algo mal. Ve a la Bolsa como si fueras al trabajo. Sólo son negocios. Si una buena empresa está a buen precio, compras. Si no, no compras. Fin de la historia.

17. No busques la fórmula mágica

Es más común en los seguidores del Análisis Técnico, aunque también hay muchos casos entre los Fundamentalistas. No existe la fórmula que en poco tiempo y sin esfuerzo te haga rico. Así de sencillo: NO EXISTE. Y no te equivoques, el PER (o cualquier otro ratio fundamental o método de valoración) no es más fiable que el MACD o que el RSI por el mero hecho de ser un ratio fundamental. Muchos “fundamentalistas” resumen el 90% de su análisis en los ratios de una empresa. ¿Tiempo total empleado para el análisis? 20 minutos. Si le añades algunos ratios sobre el balance y la rentabilidad puedes llegar a 60 minutos. Eso es un atajo que no sirve para nada.

Lee los puntos 6, 7, 8, 9, 10, 12 y 14. Analizar una empresa te va a llevar mucho tiempo. Dependiendo de lo que ya conozcas el sector puede llevarte de una semana a un mes. Si analizas una empresa en una hora, a menos que sea un análisis previo de mínimos imprescindibles, no has analizado nada. Personalmente, en unos 30 minutos puedo decidir si una empresa me interesa o si no me interesa. A partir de ahí, voy pasando pequeños filtros hasta que, por ejemplo, 20 días después decido finalmente si la compro o si no la compro. Ya te he dicho que esto es un negocio, no un juego.

18. Desconfía de gurús, bloggers, periodistas y profesionales

Aquí nadie sabe nada. Ni Warren Buffet sabe si al comprar una empresa le va a salir bien o mal. Un analista que trabaje en Goldman Sach no tiene más idea que tú sobre el futuro de una acción y, mucho menos, sobre su futuro inmediato. Da lo mismo que te hayas entrevistado con la directiva, que tengas un modelo de valoración completísimo o que le pongas una estimación de crecimiento del 7,83% en vez de el 9,12%. Lo que intentamos es adivinar el futuro y eso, como todo el mundo sabe, sólo lo puede hacer Aramís.

Si tu análisis te dice “compra”, no dejes de comprar por mucho que hablen del peligro de la macro o porque a un analista le parezca la peor opción del sector. De la misma manera, no dejes de vender por mucha recomendación de compra que haya sobre el valor. Recuerda que nadie sabe nada o, lo que es lo mismo, aquí todos sabemos lo mismo que tú. ¡Hazlo todo a tu manera siempre!

19. Desconfía de las “oportunidades únicas”

Por definición, cuando alguien me propone una inversión con un retorno esperado superior al 10% anual digo NO de entrada. Lo más curioso es que cuando te proponen algo suele ser para ganar un 20% o un 25% anual “seguro”. En esos casos (la mayoría) no dudo ni un instante y cuelgo el teléfono (antes pregunto de qué inversión me está hablando para que en el futuro, cuando vea en la prensa que la compañía ha quebrado, acordarme y echar unas risas).

Si tu broker o tu banquero de inversión o el de la sucursal de tu banco o tu vecino del quinto te propone una “oportunidad única”, piensa qué tendrá esa oportunidad para que no se la quede enterita Emilio Botín. ¿Por qué se complica la vida Botín dirigiendo el Santander, si desde su propio banco me ofrecen invertir en huertos solares (es un ejemplo imaginario) que dan una rentabilidad del 25% anual?

20. Compra empresas, no acciones

Es la conclusión inevitable de todo este artículo. Actúa como un empresario que toma participaciones en empresas para obtener un objetivo de rentabilidad predeterminado. El empresario se guía por la rentabilidad y no huye despavorido ante el primer problema. Analiza la estrategia, la filosofía y el proyecto de la empresa. Hazlos tuyos y ya serás un auténtico empresario. Utiliza tus productos y “mima” tus empresas. Piensa sólo a largo plazo y analiza cada acontecimiento (desde una subida del paro hasta la crisis subprime) no por su impacto en la cotización sino por su impacto en la rentabilidad a largo plazo de tu empresa. Te aseguro que cuando cumplas los 19 puntos anteriores, esto te saldrá solo.
21. HUMILDAD
Se me había olvidado poner uno de los puntos más importantes: la humildad. Menos mal que los amigos de Fresh Family Office están ahí para darnos un toque cuando es necesario. Para mí, la humilad en los mercados se manifiesta en dos planos: 1) un plano interno y 2) un plano externo. Vamos a explicarlos por separado brevemente.
En el plano interno, el más obvio, la humildad pasa por ser consciente de que por mucho que trabajes, por mucho que estudies y por mucho que te esfuerces, nada es seguro. Lo único que es seguro son tus resultados pasados pero, como muy bien nos advierten los propios fondos de inversión, "rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras". Por eso, hay que mantener siempre el riesgo al mínimo posible porque si, confiados, aumentamos el riesgo, lo más probable es que lo ganado en años se esfume en meses (o semanas). La alfa (obtención de un retorno anormalmente alto = superior a la media del mercado) suele venir más por la suerte que por la sapiencia. Recordar esto es fundamental y, sin embargo, solemos olvidarlo en el momento más inoportumo. Para recordarme lo importante que es la humildad, yo tengo dos pequeños trucos: 1) tengo siempre cerca del ordenador el último estracto de mi cuenta de futuros, con la que perdí un 50% en un mes (un mes antes, me creía el rey de las finanzas) y 2) leo siempre lo que escribí hace unos años cuando compré acciones de Orthodontics a $2: "esta acción me va a sacar de pobre" y después leo lo que escribí cuando las vendí a $0,80: "soy idiota y aun lo seré mucho más si esto me vuelve a pasar en el futuro".
En segundo lugar, la humildad en el plano externo se manifiesta en las estimaciones de las empresas en las que invertimos. Hay que leer la carta a los accionistas, la discusión de la directiva sobre los riesgos del negocio y sus estimaciones de crecimiento. Los directivos de empresas grandes tienden a endiosarse y creen que el tamaño de su empresa les protegerá por muy tonta que sea su estrategia. Esas empresas o, más bien, esas directivas son peligrosas y no nos interesas. Me gusta ver que las empresas hacen control de costes de forma pemanente y que continuamente luchas por aumentar su eficiencia (no sólo durante las recesiones). Me gusta ver que DELL, aunque superó las estimaciones de los analistas admite que hay muchos errores y que todavía están haciendo las cosas mal. Me gusta ver empresas cuyo objetivo no es crecer sino crear valor. Me gusta las directivas que no hacen estimaciones de beneficios y que si las hacen, éstos son razonables. No me gustan los directivos que asumen las rentabilidades pasadas van a seguir en el futuro "porque sí".
En definitiva, la humildad consiste en ser conscientes de a quién nos enfrentamos nosotros como inversores (al mercado) y de a quién se enfrentan nuestras empresas (su competencia). Si no afrontamos estos puntos con humildad, tarde o temprano nos la vamos a pegar. Esto es de lo poco seguro que hay en la Bolsa.
Agradezco a Gurus Mundi por su rápido tirón de orejas. Siempre es un placer leerte tanto en tu blog como en tus comentarios. Muchas gracias de nuevo! :)

Y si al llegar hasta aquí has visto que no eres capaz de seguir estos consejos, no lo dudes y deja tu dinero en manos de buenos profesionales (hay algunos, en serio) o mete tu dinero en activos sin riesgo. Vivirás mejor y perderás menos.

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jueves 6 de septiembre de 2007

Con N de novato (2/3)

Seguimos con los consejos para novatos. Mañana la tercera y última entrega.

8. Paga por tu empresa menos de lo que vale

De nada sirve comprar una buena empresa si lo haces a un mal precio. El precio lo determina todo. Compra sólo empresas de alta calidad y bajo riesgo y hazlo sólo a un buen precio. ¿Cómo determinar cuál es un buen precio? Lo has adivinado, vete a una librería y compra un manual de valoración de empresas. ¿Cuál? Que no se llame “Valora Empresas Sin Esfuerzo” ni “Valoración para tontos”. Compra el libro que menos te apetezca. El que más te recuerde a los tochos de la universidad. Valorar empresas no es divertido (bueno, a mí me divierte pero yo soy un freak). Cómprate un libro, no un comic.

9. Compra sólo empresas que conozcas

Otro clásico de las listas de consejos para novatos.

Conocer una empresa significa: 1) entender su situación financiera, 2) entender su negocio y 3) entender por qué gana dinero (ventaja competitiva). Pero tienes que ir más allá. Tienes que conocer bien el sector y los puntos clave del análisis de las empresas de ese sector (los buenos y los malos).

Por ejemplo, si estás analizando una farmacéutica, tienes que conocer los motores que impulsen el crecimiento futuro de todo el sector (nuevos medicamentos, envejecimiento de la población, nuevos mercados como China e India...) y las amenazas del mismo (políticas de precios, cambios en la legislación, vencimiento de patentes...) Tienes que saber cómo está posicionada tu empresa en cada uno de esos puntos y ver qué posibilidades de éxito/fracaso tiene. Por último, tienes que conocer cómo se posiciona tu competencia. En el ejemplo de las pharmas, tienes que saber qué empresa tiene mejor músculo financiero, quién está más protegida por patentes, qué cartera de productos tiene un mayor potencial, cuáles son las distintas estrategias de cada una... Como ves, conocer una empresa requiere mucho trabajo.

10. Diversifica todo lo que puedas

La clave aquí está en la coletilla “todo lo que puedas”. El límite lo marca el punto anterior. Si puedes conocer bien 10 empresas, compra 10 empresas. Ni 9 ni 10. Si puedes conocer 20, compra 20. Si puedes conocer 5, compra 5. Normalmente, si puedes conocer 20 terminarás con una cartera formada por las 8 o 5 mejores oportunidades de inversión.

Tener entre 5 y 10 empresas es lo óptimo y créeme que es lo que te pide el cuerpo. Cuando tienes la increíble capacidad de conocer bien 20 empresas, ese mismo conocimiento te va hacer rechazar más de la mitad de las posibilidades de inversión porque verás que los riesgos superan los beneficios (las buenas inversiones no abundan). Por otro lado, cuando conoces muy bien 20 empresas, te darás cuenta que concentrar toda la cartera en sólo una es muy peligroso (porque conoces los riesgos de cada una y sabes que siempre hay algo que se te escapa – sí, hasta eso te dice el conocer bien una empresa).

11. Duda

Si al analizar una empresa lo ves todo de color de rosas, te estás equivocando. Siempre hay motivos de preocupación. Si no, ¿por qué alguien estaría dispuesto a venderte esas acciones? Escribe las amenazas y las debilidades de tu empresa. Escribe sus fortalezas y sus oportunidades. (¿No sabes de qué hablo? ¡Revisa el libro de estrategia empresarial, novato!) Busca empresas con problemas en el presente pero con capacidad suficiente para solucionarlos en el futuro. Esas son las empresas más baratas, no tengas dudas.

12. Actúa de forma contraria a la masa

¡No seas simple, novato! Ser un “inversor contrario” no significa llevar la contraria al mercado porque sí. Ser un contrario significa tener espíritu crítico y no dejarse llevar por el miedo o la euforia de la masa. Un contrario se aísla, analiza una empresa y decide si la masa está en lo cierto o si está equivocada.

Normalmente, los valores y/o sectores que gozan del beneplácito del mercado suelen estar caros, de la misma manera que los valores y/o sectores repudiados por él suelen estar baratos. Busca siempre sectores con excesos de sentimiento porque es más fácil identificar oportunidades dentro de ellos, que en los sectores sobre los que no hay ningún exceso. Ahora, por ejemplo, el mercado adora a las empresas de renovables y detesta a los constructores de viviendas. Pues bien, es más probable encontrar una constructora de viviendas barata y una de energías renovables cara que al revés. Pero ten en cuenta que no por ser una constructora de viviendas una acción va a estar barata, ni por ser una empresa de renovables va a estar cara. Hay que analizarlas, pero son buenos ejemplos de excesos.

Otro ejemplo claro lo vimos hace poco más de año y medio en el sector de los semiconductores. El mercado adoraba AMD porque pensaba que se iba a comer a Intel. Un contrario analiza AMD, analiza Intel, compara las expectativas del mercado con el potencial real de cada empresa y actúa en consecuencia. Fíjate en la comparativa de sus cotizaciones y saca tus propias conclusiones.

13. Respeta cada céntimo de tu cartera

Es muy normal encontrar inversores que cuidan cada detalle de su cartera y dejan un “pequeño” 10% para especular (también es muy común que digan “para jugar”). Normalmente lo que ocurre en estos casos es que consiguen una “aburrida” buena rentabilidad con el 90% de su cartera y una “divertidísima” ruina con el 10% restante. Muchas veces invierten en alto riesgo ese 10% para obtener “un pico” de rentabilidad y lo que finalmente obtienen son unas pérdidas que, precisamente, eliminan el pico de rentabilidad obtenido con su cartera “seria”.

Respetar cada céntimo significa hacer pocas operaciones para pagar menos comisiones, menos impuestos y dejar que el interés compuesto actúe a nuestro favor. También significa reinvertir los dividendos y tratarlos como si formaran parte del capital inicial. Es muy normal que la gente “se juegue” el dividendo en inversiones de riesgo. El mismo error del inversor anterior.

Cada céntimo es sagrado. Es nuestra materia prima y debemos respetarla.

14. Rompe las reglas

Evita caer en las etiquetas típicas. Desarrolla tu propia filosofía de inversión. No copies a los grandes inversores, aprende de ellos. No eres “value” por el mero hecho de comprar una empresa de PER 9, ni “Growth” por comprar una empresa de PER 30. No eres “contrarian” por el mero hecho de comprar una acción que ha perdido un 70% de su capitalización (Astroc, por ejemplo) ni dejas de serlo por comprar una que ha multiplicado por 100 (Berkshire, por ejemplo).

Sigue tus porpias ideas y tu propia forma de ver el mercado porque es la única que vas a entender y por tanto a seguir. Da igual lo que te diga la gente. Da igual lo que gane el vecino. Da igual lo que suba o baje la Bolsa. Lo que importa eres tú y tu objetivo de largo plazo.

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miércoles 5 de septiembre de 2007

Con N de novato (1/3)

Aunque normalmente no escribo artículos pensando en los novatos, por petición popular hoy vamos a hablar de algunos trucos, consejos o directrices (llamadlas como queráis) que me hubiera venido muy bien saber cuando empezaba en esto de la Bolsa.

1. Invierte el dinero que no necesites

Probablemente esta sea el consejo número 1 de todas las listas de consejos para inversores noveles que se hayan hecho desde el nacimiento de las Bolsas. ¿Por qué? No sigas este consejo y descúbrelo por ti mismo. Ese será el fin de tu andadura como inversor.

2. Establece unos objetivos

Esto es fundamental. Tienes que calcular una tasa de retorno con la que te sentirías satisfecho. Algunos se conformarán con superar a la inflación, otros con ganar un “extra” sobre el bono sin riesgo y otros, más osados, buscarán una rentabilidad compuesta anual de doble dígito porque son los Reyes del Mambo. Normalmente, en el tercer grupo estarás metido tú, amigo novato. Pero es que por algo eres aun un novato.

Establecer unos objetivos de retorno es el primer paso para definir tu política de inversión. Cuanto mayor sea tu objetivo, mayor riesgo deberás añadir a tus inversiones. Si, por ejemplo, tu objetivo es ganar a largo plazo a la inflación, no tiene sentido tener Zeltia o Solaria en tu cartera. Así mismo, si lo que quieres es ganar un 50% anual, no deberías tener Letras del Tesoro. Cuando calcules tu objetivo ya sabrás por dónde empezar a buscar entre las miles y miles de posibilidades de inversión que te ofrecen los mercados financieros.

Un consejo: Márcate un porcentaje de retorno cierto, como un 5% o un 10% o un 30%, me da igual, pero que sea un porcentaje numérico. Evita, por tanto, objetivos de retorno inciertos como “batir a las Bolsas”. ¿Por qué? Pues porque al fijar como objetivo “batir a las Bolsas” no vas a tener ni idea de dónde invertir. Unas veces serán Letras, otras Bonos y otras acciones de alto riesgo. Vas a estar perdido. Olvídate de la marcha de las Bolsas, céntrate en tus necesidades e invierte poquito a poco, pensando siempre en tus objetivos (que, no lo olvides, has fijado tú mismo en base a lo que te satisface).

3. Establece unos objetivos razonables

Después del punto anterior, inevitablemente tenía que venir este. Las Bolsas tienen retornos históricos de entre el 6% y el 10% compuesto anual. Un objetivo razonable sería un retorno anual del 8% (dividendos incluidos). Menos no sería razonable pues para eso está la renta fija y más... más no es razonable porque es lo primero que has pensado tú, novato.

Para obtener un retorno superior al de las Bolsas, necesariamente tendrás que invertir en activos de mayor riesgo que las Bolsas. Dicho de otro modo, para batir al Ibex, tendrás que invertir en una empresa con un nivel de riesgo superior al nivel de riesgo medio del Ibex. Esto significa que vas a tener que meter tu dinero en una empresa que a) tiene una situación financiera delicada y por tanto un alto peligro de quiebra, b) su rentabilidad no se sustenta en una ventaja competitiva estable y por tanto va a ser cada vez menos rentable, c) una empresa que acaba de nacer y sobre la que recaen todas las incertidumbres posibles, o d) una empresa que reúna todas las características anteriores.

Normalmente, como novato, pensarás: “asumo ese mayor nivel de riesgo tranquilamente porque quiero un mayor nivel de retorno”. Pues aquí está lo gracioso del tema. Normalmente, las empresas de mayor riesgo suelen dar un retorno entre “mediocre” y “ruinoso”. ¿Por qué? Porque por algo son empresas de mayor riesgo. Invertir en una empresa de alto riesgo es como imitar en la cocina la última creación de Ferrán Adriá para tu primera cita. Si te sale bien, vas a quedar fenomenal pero ¿quién sería tan idiota como para intentarlo? ¡Las probabilidades de éxito, más que escasas, son nulas! Pues los novatos de la Bolsa normalmente se meten en esos berenjenales. Créeme, invertir en empresas de alto riesgo te asegura la ruina.

4. El Riesgo

Ya hemos hablado varias veces del riesgo. Pero ¿qué es el riesgo? El riesgo es una de esas cosas que no se conoce hasta que se siente. Incluso muchos, después de haberlo sentido durante años, siguen sin saber qué es realmente el riesgo y, lo que es más importante, cómo tratar con él. Lo que está claro es que mientras te estás iniciando en el mundo de la Bolsa, no tienes ni la más remota idea de lo que es el riesgo (por mucho que hayas leído sobre él, amigo novato).

Como cada uno tiene su propia definición de riesgo, voy a explicaros la mía empezando por lo que NO es el riesgo. Para mí, el riesgo no es la volatilidad de los precios, ni la probabilidad de perder, ni el tamaño del stop loss (de hecho el stop para mí es como si no existiera), ni la probabilidad de obtener un performance inferior al del mercado. Para mí el riesgo es la probabilidad de no alcanzar mi nivel de retorno requerido.

Fíjate que no hablo de la marcha de la macroeconomía mundial, ni de las tensiones geopolíticas, ni del precio del crudo, ni del carry trade, ni de las hipotecas subprime, ni de la caída de las Bolsas, ni de una pandemia de gripe aviar. Sólo hablo de mis objetivos. Es imprescindible, como inversor, saber aislarse y seguir sólo el camino que te lleva a la consecución de tus objetivos. ¿Cómo podemos luchar contra el riesgo? ¡Sigue leyendo, novato!

5. Invierte siempre a largo plazo

Tu objetivo de retorno ha de ser siempre a largo plazo. Por tanto, tu inversión tiene que ser a largo plazo. Si tienes 1.000€ para invertir y te has fijado un objetivo del 8% anual durante los próximos 10 años, en Septiembre de 2017 deberías tener 2.159€. Te da igual lo que tengas en Junio de 2008 o en Mayo de 2011. Tu objetivo es alcanzar los 2.159€ en Septiembre de 2017 y, por tanto, sólo deberás invertir en empresas que pueden llevarte a los 2.159€ en 2017. Una de esas acciones para mí es JNJ. Creo que a los precios actuales puede darme el 8% anual durante los próximos 10 años y por eso la compré. Hasta ahí todo bien. Pero ¿y si el año que viene pierdo un 12%? ¿Debo vender? ¡NO! Porque aunque en un principio había acertado en el vehículo, al vender me he equivocado de parada y, por tanto, habré dejado la senda hacia mi objetivo.

Por otro lado, aprende lo que es el interés compuesto. 1.000€ al 8% durante 10 años son 2.159€. Durante 15 años son 3.172€. Durante 20 años son 4.661€. Durante 25 años son 6.848€. Reflexiona sobre el crecimiento exponencial y sobre cómo el interés compuesto puede ayudarte a alcanzar tu objetivo de largo plazo. Ese será tu primer paso para dejar de ser un novato.

6. Evita las empresas con un balance débil

Mmmm... ya empiezan a aparecer los deberes. ¿Qué es un balance débil? ¿Cómo descubrir si un balance es débil? Todo el mundo conoce General Motors. Todo el mundo tiene un coche de General Motors. ¿Tiene que tener GM un balance fuerte necesariamente? Aprende contabilidad básica y a partir de ahí aprende todo lo que puedas a leer balances. Lee las notas, analiza las magnitudes, une las distintas cuentas anuales entre sí. Es imprescindible que entiendas la situación financiera de tu empresa para que te hagas una idea de cómo puede ir en el futuro. ¿Cómo lo puedes hacer? La respuesta en tu librería económica más cercana.

7. Evita empresas que no gocen de ventajas competitivas

La ventaja competitiva de una empresa es su chaleco antibalas. Con ella se protege de los ataques de sus enemigos y gracias a ella puede tomar mejores posiciones corriendo menos riesgos y, con el paso del tiempo, hacerse más fuerte que sus competidores. Sin ella una empresa no tiene nada. Cómprate un libro de estrategia empresarial (alguno de Michael Porter, por ejemplo) y aprende todo lo que puedas sobre ventajas competitivas. Deja de comportarte como un novato y dale a este punto la importancia que merece. Si no conoces la ventaja competitiva de tu empresa, no conoces por qué gana dinero tu empresa y, lo que es más importante, si en el futuro va a ganar dinero tu empresa.

Al comprar empresas con fuertes ventajas competitivas, estarás comprando empresas más rentables que sus competidoras y más seguras. Las ventajas competitivas protegen a las empresas en épocas de recesión y las hacen más fuertes en épocas de expansión. Un truco: mira las cuentas de resultados de tu empresa de los últimos 15 años; si en cada uno de esos 15 años tiene beneficios que siguen una tendencia alcista más o menos continua, tu empresa tiene una ventaja competitiva. Averigua cuál.

Seguimos mañana con la segunda parte.

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