¿Existe la suerte? Engañados por el azar
Brillante, incisivo. Así veo yo a Taleb. Su libro es el antídoto que necesitamos para inmunizarnos de esos libros de recetas y/o manuales de inversión que prometen hacernos millonarios. De lectura obligada para cualquiera que quiera jugarse la pasta en los mercados financieros.
¿Existe la suerte? Engañados por el azar de Nassim Nicholas Taleb es un excelente libro que aclara muchas ideas sobre la suerte o el azar y hasta que punto muchos se empeñan en confundirnos y mostrar como talento lo que es suerte. No se deje engañar, el grado de azar en las profesiones relacionadas con los mercados financieros es altísimo. Esa gestión de éxito que intentan vendernos cada día, la mayoría de las veces, es pura suerte.
Su libro es de un nivel intelectual altísimo y está lleno de ideas brillantes como "el cisne negro", "el tonto con suerte". Su análisis de los medios de comunicación económicos es revelador.
Algunas partes del libro son especialmente brillantes ,y para algunos, hirientes. No puedo resistirme e iré poniendo algunas citas…Aquí va la primera...
"Cuando trabajaba en la oficina de Nueva York de una importante empresa de inversiones me vi sometido en ocasiones a la abrumadora «reunión de análisis» semanal que reunía a la mayoría de los profesionales de la oficina de Nueva York. No disimulo el hecho de que me desagradaban esas reuniones, y no solo porque coincidieran con mi hora de ir al gimnasio. Aunque estas reuniones incluyan a operadores, es decir, a gente a quien se juzga por su rendimiento numérico, se trataba fundamentalmente de una reunión de vendedores (personas capaces de encandilar a los consumidores) y de la categoría de animadores denominados «economistas» o «estrategas» de Wall Street que se pronuncian sobre el futuro de los mercados, pero no participan en ninguna forma de aceptación de riesgos y que, por tanto, su éxito depende de la retórica más que de hechos contrastables. Se supone que, durante el análisis, la gente tiene que presentar sus opiniones sobre la situación mundial. Para mi, la reunión era mera contaminación intelectual. Todo el mundo tenía una teoría, una historia, una idea que quería que los demás compartieran. Me disgusta la gente que, sin haber hecho los deberes en la biblioteca, piensa que puede tener una idea original e intuitiva sobre determinado asunto..."
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