Leyendo un
artículo de Cinco Días, me viene a la cabeza una idea que quiero comentar aquí, a ver que os parece.
En el artículo dice que
un 40% de la negociación de acciones cotizadas que tiene lugar en Europa se produce en mercados OTC, sin ninguna supervisión y sin rendir cuentas a nadie.
La noticia no me sorprende, es algo bastante conocido. Pero este detalle tiene algunas implicaciones que no deberían pasar desapercibidas a los que operamos en los mercados.
Por una parte, si buena parte del volumen no pasa por la Bolsa,
analizar el volumen en los gráficos no debe servir para mucho, ya que, entre el volumen que falta, por haber sido negociado en mercados OTC
y el que sobra, por proceder de operaciones de arbitraje, cambios de titularidad por motivos fiscales, patrimoniales, etc., parece que
ese volumen que vemos tiene poca relación con el real que se está negociando.
Por otra, y es el tema de este post, al leer el artículo de Cinco Días me ha venido a la cabeza una posible explicación que podría aclarar lo que ha pasado en la bolsa en los últimos meses. Soy uno de los escépticos que no se ha creído esta subida. Por más que miro los datos, no veo que la economía vaya a salir fácilmente de esta situación, salvo que se tomen medidas que de momento no se están tomando. Sin embargo, el mercado siempre sabe más que nosotros, y,
si los datos dicen una cosa y el mercado otra, es muy posible que sea el mercado el que acierta.
Sin embargo, ahora algo no cuadra, porque, como explicaba en un post anterior, el crecimiento de los últimos años se ha debido a un endeudamiento que difícilmente puede seguir aumentando. Lo queramos o no, el gran pilar que sustentó el crecimiento anterior (el endeudamiento) no va a poder hacer mucho más por nuestra economía. Lo más lógico (aunque no seguro) es que vengan unos años difíciles... Sin embargo, la bolsa ha subido como si el crecimiento futuro fuera a ser aún mejor que el pasado.
Hay ciertos indicios (en bolsa, pocas veces puede hablarse de certezas) que indican que podríamos estar en una fase de distribución, de esas de las que habla en muchos libros de bolsa pero que sólo se reconocen a toro pasado.
Voy a enumerar los indicios que se me ocurren, a favor de esta teoría.
1.- El tramo principal de la subida se ha producido durante el verano (época estacionalmente bajista), con buena parte de los inversores de vacaciones y con muy poco volumen. ¿No huele a subida manipulada?
2.- Se ha venido observando desde que terminó el verano que, cuando aparecen noticias negativas y la bolsa baja unos días, una vez pasada la racha vendedora, el mercado se ha recuperado con fuerza, normalmente en días con poco volumen. ¿No suena a que las "manos fuertes" están sosteniendo las cotizaciones?
3.- Los medios de comunicación han publicado muchas más noticias positivas que negativas en los últimos meses. Si uno lee las previsiones negativas que se publican, suelen tener fundamentos de peso. Pero las positivas suelen ser casi un chiste: el político de turno (o alguno de sus lacayos en la FED, el FMI, la OCDE, el BCE...) dice que todo va estupendamente bien. También han aparecido muchos analistas desconocidos (casi todos de EEUU) con informes poco fundamentados, prediciendo subidas importantes para el próximo año. Algunas de las opiniones positivas han venido de los grandes bancos (que no cuentan, porque esos son unos de los principales sospechosos de estar distribuyendo sus acciones, y les interesa hablar en positivo, para que la gente compre acciones).
Pero había un detalle que no me encajaba. Si estamos en una distrubición ¿cuando se ha producido la acumulación? La caída y el rebote de marzo fueron muy rápidos y en forma de V. Si las manos fuertes hubieran tenido información de la subida que se avecinaba, habrían tratado de mantener bajos los precios, para comprar el mayor número posible de títulos a los asustados inversores (que abundaban, dado que en ese momento se barajaban perspectivas catastróficas para la economía).
Esa falta de acumulación me tenía confundido, pero leyendo el artículo, me ha venido a la mente que, probablemente, la acumulación se ha hecho en mercados OTC. Lo explico.
La banca privada, entre el 2005 y el 2007, puso muy de moda la pignoración de acciones, para pedir créditos con los que comprar más títulos. Por ejemplo, si alguien quería comprar un millón en acciones del Banco Popular, podía pignorar las acciones compradas, de tal forma que el banco le concedía 700.000 euros de préstamo, y él sólo debía poner los 300.000 restantes. Como el Popular paga buenos dividendos, con ellos podían irse pagando buena parte de los intereses del préstamo y, cuando las acciones subieran, se vendían, se devolvía el préstamo, y la rentabilidad, sobre los 300.000 euros invertidos, sería impresionante.
Pero la bolsa no subió. El PER de 2007 era bastante aceptable, el dinero que había entrado era de grandes inversores y casi todos esperaban que la bolsa subiría más en la última fase alcista, cuando los pequeños inversores acudirían en masa a los mercados, debido a la buena racha de subidas anteriores. Esta última fase previsible de subida no ocurrió, porque la crisis sub-prime lo evitó. Y casi nadie vendió sus acciones e hizo caja. Entonces, la bolsa empezó a bajar y muchas acciones de empresas que antes parecían solventes cayeron más de un 50%, y los dueños, que habían comprado a crédito poniendo las propias acciones como garantía, vieron como su patrimonio bajaba vertiginosamente, por debajo de cero en muchos casos.
Casi nadie previó los riesgos en 2006 y 2007, y eso hizo que los niveles de endeudamiento fueran mayúsculos.
No se ha hablado mucho de eso, pero los bancos debieron llenar hasta arriba sus alforjas con las acciones que embargaban a los clientes que no tenían dinero para aportar como garantías adicionales. Y el banco no podía vender esos grandes paquetes en un mercado en el que nadie compraba, ni mantener demasiadas en cartera, porque, si un piso puede mantenerse sobrevalorado en el balance durante años, con una acción cotizada es mucho más difícil, porque su precio de mercado se publica cada segundo.
En ese momento, sin darle mucha publicidad, los bancos acreedores debieron buscar en los mercados OTC compradores para los paquetes de acciones embargados a sus clientes. Quien tenía liquidez, debió comprar millones de acciones a precios de risa, que el banco entregaba de buena gana para recuperar el dinero prestado. En esos casos, si el banco vende y sobra dinero, éste va al cliente. Pero, como al banco su beneficio le interesa más que el cliente, los banqueros debieron pensar que, mientras ellos recuperasen su dinero, más valía vender al precio que fuera que buscar otras soluciones, aunque el cliente quedara arruinado.
Los que tenían grandes reservas de liquidez (que debían ser los mismos que provocaron lo más duro de la crisis, cerrando el grifo), compraron millones de acciones a precios de risa, viendo venir la montaña de liquidez que los banqueros centrales iban a inyectar en la economía (y la vieron venir, probablemente porque fueron ellos mismos los que recomendaron que se inyectara).
Luego, han aprovechado los días de poco volumen para ir empujando los precios al alza y, desde mediados de septiembre, están distribuyendo sus acciones al doble o más del precio que las adquirieron.
Hay tres factores que están ayudando a esa distribución:
-Los gestores de fondos se comparan siempre con un índice. Quienes guardaron liquidez, viendo venir más caídas, ahora deberán comprar, ya que su trabajo se evalúa comprarando su rentabilidad obtenida con la de un índice, que ahora les llevará ventaja por la parte de la subida en la que no han participado, y no podrían permitirse perder otra subida sin que les echen de sus puestos de trabajo.
- La gente está ahorrando como nunca. Ese dinero ahorrado va, en parte, a planes de pensiones, fondos de inversión, planes de ahorro, etc. y parte termina entrando en la bolsa (buena parte de los fondos y planes de pensiones de renta variable y mixta que replican a un índice, comprando y vendiendo de forma automática en función de las aportaciones y retiradas, sin mirar para nada al mercado). Además, algo del ahorro está entrando directamente en bolsa.
- Buena parte de la liquidez inyectada ha entrado en el sistema a través de compras de bonos por los bancos centrales. Muchos de estos bonos los han vendido fondos de inversión, hedge funds, etc. que habrán reinvertido la liquidez en otros mercados financieros, provocando subidas con sus compras.
Sigue habiendo muchos escépticos, que no ven nada clara la subida y se niegan a invertir en bolsa su liquidez. Pero las manos fuertes saben exactamente cuanto dinero hay sin invertir, y a que ritmo se va invirtiendo. Si la gente no compra a 12.000, subirán más los precios (es algo bastante sencillo de hacer para quien tenga el suficiente dinero, si se aprovechan días con poco volumen). Si no lo venden todo ahora, seguirán empujando hacia arriba y terminarán de vender poco a poco sus acciones. Luego, como habrá una clara burbuja (tal vez ya la haya), seguirán vendiendo derivados mientras la gente siga comprando y, cuando hayan vendido en descubierto todo lo que puedan, veremos una fuerte caída, luego noticias muy negativas, más caídas, más noticias malas..., y los Bancos Centrales ya no tendrán más munición y habrá que empezar a hablar de las medidas políticas que hay que tomar para arreglar esto.
Lo que no tengo nada claro, es como medir en que fase del proceso estamos. ¿Cuántas acciones deben vender aún las manos fuertes? ¿Se ha acabado ya la distribución de acciones y las manos fuertes han comenzado a vender en descubierto? Si alguien tiene alguna idea para medirlo, que lo diga. Estaría bien que los pequeños inversores pudiésemos unir esfuerzos para tratar de que, en la próxima, no nos pillen con los pantalones bajados. Pero me temo que eso es complicado. Cuando todos estemos convencidos de que lo peor ha pasado, probablemente será cuando comience la caída.
Parece que uno de los grandes acuerdos de la reunión del G-20 en marzo fue el de hacer lo posible por transmitir una imagen optimista desde los puestos oficiales. Es algo que he visto poco comentado en los periódicos, a pesar de que viene en casi todos los manuales de macroeconomía: cualquier medida de reactivación económica tomada por un gobierno es mucho más efectiva si se anuncia a bombo y platillo, repitiendo una y otra vez que esa medida solucionará el problema. Así la gente se anima a gastar e invertir más, y las posibilidades de recuperación son mayores. Por supuesto, los gobiernos no son los que están distribuyendo las acciones, pero las manos fuertes sabían lo que iba a suceder, porque fueron banqueros o ex banqueros (sorprendente la influencia de Goldmand Sachs) quienes asesoraron a los políticos sobre las medidas a tomar, que han sido tres: mucho y rápido gasto público, inyectar montañas dinero en los mercados financieros y pregonar a bombo y platillo que la economía se iba a recuperar.
Lo de “manos fuertes” suena a un poco a teoría conspirativa. Yo pienso lo siguiente: hay muchas familias adineradas, gestores de grandes hedge funds, directivos de importantes bancos, etc., que tienen mucho dinero para invertir. Es normal que sus decisiones pesen en el mercado mucho más que las nuestras. Y, como todos son ricos, se relacionan entre ellos, ya se de modo formal (reuniones entre banco y cliente, coincidencia en consejos de administración, etc.) o informal (fiestas, partidos de golf, eventos sociales,…). Si cualquier de nosotros, que invierte una pequeña cantidad de dinero, no puede evitar comentar ciertas cosas con conocidos, no creo que ellos, cuyo progreso económico está en buena medida ligado a los resultados que obtengan en los mercados, no vaya a compartir (o vender a cambio de algún favor) lo que sabe. Se supone que hay supervisores para evitar eso, pero la gente importante suele saber como actuan y las mejores formas de evitarlos.
Por ejemplo, en plena caída de las bolsas, bastantes personas participaron en reuniones con políticos, con la FED y el BCE, y sabían de primera mano y con bastante detalle lo que estaba pasando y que medidas se barajaban. Ese colectivo de gente importante y/o adinerada, bien informada y con medios de sacar partido de cualquier información confidencial, desde mi punto de vista, son las manos fuertes. A veces luchan entre ellos y otras cooperan, como las grandes monarquías del pasado, pero rara vez juegan en desventaja respecto al pequeño inversor.