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Ideas para superar la crisis - 5

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08 de Diciembre de 2008
Si queremos que las inversiones públicas contribuyan a que la economía de un país mejore, deberíamos seguir siempre la siguiente norma: que cada euro invertido por el Estado, produzca o ahorre a los ciudadanos más de un euro.
Para salir de la crisis se van a invertir muchos millones en obras públicas. El objetivo principal parece ser la creación de puestos de trabajo. Eso se va a lograr independientemente de cuales sean las obras realizadas. Pero, la cuestión que más debería tenerse en cuenta es que sean inversiones que contribuyan al crecimiento económico futuro, porque muchas de las “inversiones”, pueden calificarse más como un gasto que como una inversión.
Podemos decir que una inversión pública contribuye más al desarrollo cuantos más euros vaya a producir la inversión por cada euro invertido en ella.
Veámoslo con un ejemplo. El Estado decide invertir 30 millones de euros en construir monumentos que conmemoren el 30 aniversario de la Constitución Española. Encarga diferentes esculturas que reparte por diferentes ciudades, donde los ayuntamientos las colocan sobre rotondas de nueva creación, en lugares nada turísticos de la ciudad. Las esculturas están elaboradas en una aleación que requiere un barnizado especial cada dos años. El barnizado de todas las estatuas costará 400.000 euros cada vez, y se estima que las estatuas durarán en sus emplazamientos 50 años. Con esos datos, podríamos decir que el aporte económico de esa inversión será de -20 millones de euros.
Continuando con el ejemplo, en el mismo Consejo de Ministros, se decide invertir otros 30 millones de euros en la construcción de una presa, gracias a la que se podrán dedicar a regadíos y a abastecimiento de ciudades 60 millones de metros cúbicos de agua cada año. Además, se otorgará una concesión para construir una central hidroeléctrica en esa presa. Cada metro cúbico de agua se vende a 8 céntimos y, además, a la central eléctrica, se le cobran otros 2 céntimos por cada metro cúbico que pase por sus turbinas. Como el agua primero se turbina y luego se consume, por cada metro cúbico se obtendrán 10 céntimos, es decir, 6 millones de euros al año. Si el mantenimiento de la presa cuesta 1 millón cada año y dura 70 años, nos queda un beneficio de 5*70= 350 millones.
En el caso de la presa, obtenemos 350 millones en el futuro por 30 invertidos ahora. En el caso de las esculturas, obtenemos unas pérdidas de 20 millones en el futuro, por los mismos 30 invertidos ahora. La diferencia en la rentabilidad obtenida es considerable.
Las inversiones rentables harán bien a la economía de los próximos años, permitiendo que todos nosotros tengamos una calidad de vida mejor en el futuro. Invertir bien es garantizar el porvenir. El dinero público es de todos, aunque, por desgracia, el partido que está en el poder tiende a gastar pensando no sólo en la conveniencia de las inversiones, sino también en el número de votos que obtendrá en las siguientes elecciones. Por eso merece la pena repasar en que se está invirtiendo ahora y que opciones mejores podrían existir.
Me gustaría dejar claro que yo no critico a los políticos. En absoluto, me parecen gente admirable y muchos de ellos talentosos, que dedican años de su vida a labores por las que, en muchos casos, podrían cobrar más dinero trabajando para la empresa privada. A mi entender, lo que falla es el sistema de gestión pública, no los políticos, ni los funcionarios, que individualmente son gente de lo más capaz, que, en muchos casos, terminan sumidos en una cadena de ineficiencias de las que ellos son los primeros en darse cuenta y que resultan casi imposibles de corregir.
Una partida a la que se ha destinado mucho dinero en los últimos años ha sido a las construcción de vías del AVE. Es una inversión que mejora la comunicación entre ciudades, da al país un aspecto más moderno, evita desplazamientos por carretera, crea puestos de trabajo… Pero, ¿es la inversión que más necesita este país? ¿Es la más adecuada para un país que se enfrenta a una de las situaciones económicas más inciertas de la UE, sin una alternativa que sustituya al ladrillo como fuente de creación de riqueza?¿O es una inversión pensada para ganar votos en las ciudades a las que llega?
Una vía del AVE es una inversión muy cara. Cuesta mucho dinero tanto la construcción como su mantenimiento posterior. Con el precio al que se cobran por los billetes, se obtienen pérdidas, y eso que no se incluye la amortización de muchos de los costes asociados a su construcción. Más que una inversión que produzca rendimientor, lo que hará será consumir cada año un poco de nuestro presupuesto nacional. Y, por supuesto que el AVE contribuye al desarrollo de la ciudad a la que llega, pero, ¿no hay obras que podrían contribuir más a ese desarrollo? El propio mercado tal vez nos de la solución. Si el AVE no es rentable es porque la gente no está dispuesta a pagar por los billetes aquella cantidad con la que la inversión sería rentable. Nuestro presidente quiere que España sea el país del mundo con más kilómetros de vías de alta velocidad. Pero, si países con más capacidad económica que el nuestro tienen menos kilómetros de AVE, ¿realmente estamos acertando con esa decisión?¿No habría que pensar en cosas más necesarias primero? No digo que todos los tramos sean un desacierto. El tramo Madrid- Barcelona, por ejemplo, parece algo más que conveniente. Pero la enorme cantidad de dinero que se ha invertido y se tiene previsto invertir en vías de alta velocidad no es algo que mejore demasiado la estructura productiva ni la competitividad de nuestro país.
Creo sinceramente que la inversión en carreteras resulta más rentable que la inversión en el AVE. Por ejemplo, una inversión de lo más rentable para la sociedad es construir mejores vías de acceso en los lugares donde se forman atascos. Imaginemos que realizan una obra de mejora en alguna incorporación a la M-30, en Madrid. Si pensamos que, por ejemplo, gracias a esa mejora, seis mil conductores cada día ven reducido el atasco de cada mañana en 5 minutos, la obra cuesta 6 millones de euros y se tardará 25 años en modificar el trazado de las carreteras en ese punto, podríamos calcular que se ahorran un total de 3.250.000 horas de vida los ciudadanos. Si un conductor medio valora una hora de su tiempo en 7 euros, por ejemplo, esa obra daría un ahorro a los ciudadanos de 22,75 millones de euros en los próximos años, a cambio de los 6 millones invertidos. Además, produciría un ahorro de gasolina, de desgaste de motor y de neumáticos (en los atascos se producen las mayores frenadas), de varios millones más.
Por supuesto, ésta es una simplificación muy básica de la realidad. Hay que tener muchos más datos en cuenta para valorar si una obra pública es más rentable que otra, pero debemos ser conscientes de que no todas aportarán, ni mucho menos, la misma utilidad a la sociedad.
Una inversión que podría resultar muy interesante para nuestro país sería fomentar el transporte ferroviario de mercancías, aunque cambiando el concepto tradicional. Es algo que están tratando de poner en marcha en Francia, y me parece una idea magnífica que podría ser perfectamente aplicable en España.
Son trenes sobre los que se cargan remolques de camines. Los camiones llegan hasta la estación de embarque, en la que se desengancha el remolque de la cabeza tractora para cargarlo en un vagón de tren. Cuando el tren esta cargado, se pone en marcha hacia la estación de destino, donde otro camionero de la misma empresa va con su cabeza tractora para recoger el remolque. Eso ahorra el tiempo de conducción, el combustible y el desgaste del camión, a cambio del precio que cuesta el embarque.
Ignoro, si una medida asé se pone en marcha en España, hasta que punto podrían aprovecharse los trenes y las vías actuales, pero estoy seguro de que las inversiones necesarias para poner en marcha varios recorridos entre grandes ciudades de la geografía nacional serían más que rentables.
Por motivos de trabajo, debo haber conducido unos 500.000 kilómetros en los últimos años, la mayoría en trayectos largos y, viendo los cientos de camiones con los que me cruzo en cada viaje, no dejo de preguntarme porqué no se fomenta un sistema de transporte de ese tipo.
Si se embarchan en un tren un buen puñado de remolques y se llevan hasta otro punto del país, estaremos ahorrando una cantidad enorme de gasóleo (que debemos importar, lo que debilita nuestra balanza comercial). También ahorramos desgaste de camiones, neumáticos, desgaste de carreteras, ayudamos a descongestionar el tráfico, se ahorra tiempo de trabajo de los camioneros y, algo muy interesante, podríamos abaratar el transporte de mercancías por el territorio nacional, lo que no es ninguna broma, porque el coste del transporte termina repercutiéndose en casi todos los productos fabricados. Abaratar el coste del transporte ayudaría a tener una industria más competitiva.
Los problemas a resolver serían que el tiempo de carga y descarga es elevado y que algunas de las vías actuales tal vez no servirían. Pero, aunque hubiera que construir tramos nuevos, no son vías como las del AVE, que requieren pendientes mínimas y obligan a hacer multitud de costosos túneles y viaductos, sino vías convencionales, para un tren normal.
Habría también que invertir en estaciones de carga y descarga donde el enganche, desenganche pudieran hacerse en poco tiempo. Si estas estaciones se construyen desde cero y se invierte esfuerzo en pensar las cosas bien, podrían lograrse unos tiempos bastante aceptables, para fomentar que muchas empresas de transporte adoptaran este método en vez de realizar todo el trayecto por carretera.
Podría empezarse habilitando los tramos más transitados (Madrid-Barcelona, Madrid-Valencia, etc.)
Aunque es algo que debería poner en marcha el Estado, no sería buena idea que fuera el sector público quien lo gestionara. Mucho mejor sería hacer un sistema de concesiones, y que fueran empresas privadas las encargadas de diseñar las estaciones y explotar los tramos. El sector público tiene, al menos en este país, la terrible desgracia de hacer ineficiente la mayoría de las cosas que toca, por eso mejor dejar a la empresa privada la explotación.
Incluso se podría, como se hace con las autopistas de peaje, que fuese la empresa concesionaria quien financiara por completo las construcción de estaciones y tramos de vías necesarias, y así el Estado no tendría que invertir apenas dinero.

Y, respecto al AVE, si se quiere mejorar el transporte rápido de viajeros entre ciudades, tal vez fuera más interesante y mucho más barato mejorar los aeropuertos de algunas ciudades medianas y pequeñas del país. Se podría fomentar una red sólida de transporte aéreo interior, con billetes incluso más baratos que los del AVE.
Etiquetas: superar · crisis



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