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¿Ha comenzado ya la recuperación económica?

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12 de Diciembre de 2009
Continuando con el post anterior, vamos a comenzar a revisar las creencias del mercado, a ver si hay suerte y encontramos alguna errónea contra la que apostar.
La bolsa ha experimentado una subida bastante importante en los últimos meses. Esta subida ha pillado por sorpresa a la mayoría de los gestores. Había tantas opiniones e informes negativos sobre el difícil futuro económico, que la mayoría de los inversores pensábamos que la bolsa no iba a levantar cabeza en una buena temporada.
Pero ha subido, y el movimiento no ha sido nada despreciable. ¿Qué está descontando el mercado?

Si se acerca la recuperación económica, la subida habrá estado plenamente justificada. Pero, si el mercado se equivoca y los brotes verdes son únicamente resultado de los planes de estímulo y de la reposición de inventarios, entonces, nuestras oportunidades de ganar dinero serán mucho mayores, porque el mercado corregirá buena parte de la subida que ha tenido desde marzo.

¿Está acertando o se está equivocando el mercado?

Sin duda es la pregunta de moda. Cada día aparecen noticias, opiniones y nuevos análisis, afirmando que la recuperación es inminente o, por el contrario, que se acerca una larga crisis. En este momento hay que tratar de comprender bien esta cuestión, porque, según deduzcamos una cosa u otra, nuestra estrategia de inversión será completamente diferente.

Las crisis son parte del capitalismo. Cuando la economía va bien, los empresarios se endeudan para adquirir nuevos medios con los que producir más. Si los beneficios son aceptables, va acudiendo más capital para invertir, hasta que la capacidad productiva de la economía termina por superar a la demanda. En ese punto comienza la fase negativa del ciclo, porque hay que digerir ese exceso de capacidad. Cómo sólo se vende una parte de la producción, las inversiones no se rentabilizan, no se consigue dinero para devolver los préstamos, las empresas despiden empleados, o cierran, y muchos acreedores no recuperan su dinero. Un tiempo después, cuando las cosas se calman, volverán a aparecer nuevos sectores productivos en los que invertir será rentable, y todo el ciclo volverá a comenzar.

Hasta aquí todo parece normal. Hemos llegado al momento actual siguiendo un proceso lógico. Los tipos de interés bajos estimularon la demanda de viviendas, lo que hizo subir los precios, atrayendo a más inversores al sector. Se construyeron más casas de las necesarias y muchas de ellas se vendieron a un precio bastante elevado. En cuanto subieron los tipos de interés, la demanda se contrajo, muchos promotores no pudieron vender sus pisos y muchos hipotecados no pudieron hacer frente a sus deudas. Y comenzó la caída en el precio de la vivienda, lo que hizo que muchos bancos vieran como el valor de los activos que servían como garantía de los préstamos concedidos bajaba por debajo del valor que estaban garantizando. Como algunos bancos podían estar quebrados, el mercado interbancario dejó de funcionar, algunos bancos no conseguían liquidez para seguir operando y casi todos cerraron el grifo y dejaron de conceder y renovar créditos a sus clientes. Los medios de comunicación pregonaron lo sucedido, sembrando el pánico entre la población, que redujo brutalmente su consumo. El PIB cayó en picado por la contracción de la demanda y la falta de crédito, pero los bancos centrales inyectaron liquidez en el sistema, y los gobiernos gastaron más para compensar la disminución en el consumo privado. Y la liquidez volvió al mercado, los datos económicos mejoraron. Y…
En este punto nos encontramos ahora. Y pueden pasar don cosas:
Opción A: Los buenos datos y la vuelta de la liquidez animan el consumo y la inversión privada, y eso hace que la economía deje de depender de las ayudas públicas, y las empresas vuelvan a producir normalmente y a contratar a nuevos empleados. Dentro de un tiempo aparecen nuevos sectores en los que sea rentable invertir, y vuelven los buenos tiempos.
Opción B: Esa mejora se ha debido únicamente al gasto público, que lo único que ha hecho ha sido retrasar el declive que se avecina. La economía ha crecido en la última década debido sobre todo al fuerte endeudamiento, y el estímulo público lo único que ha hecho ha sido aumentar el endeudamiento aún más. Las finanzas públicas quedan tocadas por el esfuerzo realizado para estimular la economía, por lo que los gobiernos tienen que recortar drásticamente el gasto y aumentar los impuestos. La economía termina finalmente frenándose de forma considerable y se produce una recesión de varios años, hasta que la economía pueda digerir el fuerte endeudamiento producido en los años de bonanza.
La primera alternativa implicaría movimiento lateral y nuevas subidas de la bolsa. La segunda, caídas importantes.

Para comprender bien donde nos encontramos, y apostar nuestro dinero en un sentido o en otro, no queda más remedio que analizar con detalle y mucha calma los datos disponibles.
Lo primero a considerar es la deuda. ¿Cómo de endeudada está la economía? Aunque lo que manda en bolsa es la situación de EEUU, lo mejor será empezar comprendiendo la nuestra, que es la que mejor conocemos. Además, los niveles de deuda pública y privada son bastante similares, en este momento, entre España y USA.

En el siguiente gráfico, elaborado con datos del Banco de España, se ve la evolución de la deuda privada, de la pública y el PIB a precios nominales, desde el año 96, en millones de euros.
La deuda privada ha subido de forma impresionante en los últimos años, pasando del 65% del PIB a finales de 1995 al 174% a mediados de este año. La pública no creció mucho hasta mediados de 2008, pero en ese punto comienza a ascender con fuerza.
Viendo este gráfico, me pregunto lo siguiente. ¿Hasta que punto, el crecimiento de los años pasados ha estado provocado por el incremento de la deuda? He estado haciendo algunas cuentas para comprobarlo.
En este gráfico se compara el PIB con el incremento de la deuda (pública y privada)

El resultado es un tanto sorprendente. Por termino medio, cada año, la economía española, ha venido incrementando su deuda en un 12% del PIB (como situación extrema, entre los años 2005 y 2007 lo hizo en más de un 20% al año).
El tema del exceso de deuda se ha repetido hasta la saciedad, pero tal vez, ni aún así, hayamos sido conscientes de la gravedad del asunto.
En los manuales de economía se suele decir que, para mantener el empleo en un país, el PIB debe crecer un 2% al año. Si crece menos, se destruyen puestos de trabajo y si crece más se crean. El mantenimiento del empleo es necesario para mantener el gasto, ya que sin gasto no hay producción, y sin producción no hay empleo.
Entre marzo de 2005 y septiembre de 2007, los 10 trimestres en los que más rápido nos endeudamos, produjimos bienes por valor de 2,45 billones de euros. En el mismo periodo, nos endeudamos en 700.000 millones, es decir pedimos prestado y gastamos más de la cuarta parte de lo que produjimos.
Pero, si no lo hubiésemos pedido prestado, no lo habríamos gastado, y el PIB del periodo no hubiese sido ese, sino uno bastante menor.
Se ha criticado mucho el endeudamiento, pero, sin el endeudamiento del periodo anterior, la economía no hubiese crecido lo que ha crecido. Sin deuda, es muy posible que la economía llevase deprimida varios años. Pero ahora la deuda es más que importante, y va a ser complicado endeudarse más. Pero, si no seguimos endeudándonos, lo lógico es pensar que el consumo y la inversión van a reducirse bastante, y el PIB también lo hará. Lograr ese 2% de crecimiento necesario para no destruir empleo va a ser una labor complicada en los próximos años.
El endeudamiento privado dejó de aumentar a mediados de 2008, y vino la catástrofe. La economía estaba empujada por un incremento constante de deuda. En cuanto la deuda dejó de subir, el PIB comenzó a caer y se han destruido un millón y medio de puestos de trabajo desde entonces, a pesar de que la deuda pública ha subido deprisa en el periodo.
Viendo esto, cabe pensar que, de no ser por el fuerte endeudamiento de los últimos años, llevaríamos una década en recesión. Endeudarnos ha hecho que la economía creciese a buen ritmo, pero, si queremos que siga haciéndolo, alguien debe seguir endeudándose.
¿Y cuando nadie pueda seguir endeudándose? Pues sólo quedarán dos alternativas: una recesión larga, que permita digerir las deudas acumuladas, o un periodo de alta inflación, que reduzca su valor real.
Aunque hay que analizar las cosas desde otros puntos de vista (nunca debería uno jugarse el dinero sin haber considerado todo lo considerable antes), es probable que la subida del mercado en los últimos meses haya sido exagerada, y se haya debido únicamente al exceso de liquidez inyectado por la FED y el BCE.

Cabe la posibilidad de que estemos al borde una recesión larga, tal vez un híbrido entre la crisis japonesa y la Gran Depresión americana. Imagino que bastante más leve (porque de toda crisis se aprende a sobrellevar mejor la siguiente), pero no menos duradera. ¿Qué opinaís?

Etiquetas: economía · crisis · deuda publica



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Comentarios
1 Anonimo
Anonimo
12 de Diciembre de 2009 (05:41)

Pues yo de economía apenas tengo idea, pero estoy muy de acuerdo con lo que dices.

En mi opinión se va a evitar una grandísima depresión económica pero a costa de sacrificar muchos muchos años de podredumbre económica.

Sacrificamos una depresión muy profunda para escoger una muy extensa.

Un saludo.Pepi.

2 Anonimo
Anonimo
12 de Diciembre de 2009 (22:09)

Yo apuesto y me gustaría equivocarme por una larga recesión, unas clases medias esquilmadas, cosidas a impuestos y un proletariado subvencionado, sumiso y fiel al benefactor político que tiene a bien concederle la subvención. El modelo de “economía andaluza”.

3 Anonimo
Anonimo
14 de Diciembre de 2009 (00:05)

Lamentablemente pienso que estamos metidos en una crisis de larga duración. A las familias y empresas ahora se han unido los estados. Ya no hay posibilidad de mayor endeudamiento por lo que la economía languidecerá durante años hasta purgar la sobrecapacidad de todo que se tuvo. Antes las guerras actuaban de dinamizadores de las siguientes etapas, ahora afortunadamente no hay guerras como las de antes pero los efectos de ir hacia arriba cuando mucha cosa ya se consiguió es más difícil cada vez.
Creo que los próximos años ( es posible que cuatro o cinco años) sean en la línea de 2008 y 2009.

4 Anonimo
Anonimo
14 de Diciembre de 2009 (14:23)

Buen analisis, muy claro y completo, idoneo para entender un poco la situacion en la que nos encontramos.

Solo añadir: todo dependera de las expectativas de la gente, pues es lo que realmente mueve la economia mundial.

Un saludo!! de un estudiante de economia


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