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¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
29 de Noviembre de 2008
Antes de comenzar a predecir el futuro, resulta muy interesante repasar como se han ido sucediendo los acontecimientos en los años pasados, y como unos han ido influyendo en otros. Eso nos pondrá en una buena situación para tratar de predecir lo que puede ocurrir a partir de ahora.
Podemos comenzar repasando, de forma general, el comportamiento de la economía y los mercados financieros en los últimos diez años. 1.- El desarrollo de Internet, una novedosa forma de comunicación destinada a revolucionar el mundo, hizo creer que la economía estaba a punto de cambiar por completo. La opinión general era que las empresas mejor adaptadas para ese cambio serían las que tendrían éxito y se quedarían con los mejores trozos del nuevo y enorme pastel. 2.- Ante esas perspectivas tan halagüeñas, mucho dinero afluyó hacia las empresas relacionadas con la Red. Aunque algunos invertían con fines especulativos, otros se lo tomaban como una cuestión estratégica. Una compañía que quisiera tener una buena aceptación en el mercado debía invertir en Internet. Se pagaron auténticas fortunas por negocios cuyos activos no iban más allá de unos cuantos equipos informáticos y una web con algunos miles de visitas al día, aunque, en ese momento, se consideraba una magnífica inversión, al menos según el criterio de la mayoría de los analistas y entendidos. 3.- Muchos pequeños y medianos inversores invirtieron su dinero en bolsa, animados por las impresionantes perspectivas de la nueva economía y por la subida general de las cotizaciones que se venía produciendo desde el año 95. 4.- Cuando la bolsa sube y entra mucho dinero en el mercado, resulta fácil, casi para cualquier empresa cotizada, conseguir la financiación que desee, haciendo una ampliación de capital. El dinero captado en las épocas de bonanza se suele invertir en la compra de otros negocios, para lograr que la empresa aumente de tamaño, aunque a veces se pagan precios excesivos y el beneficio por acción en muchas ocasiones disminuye. En aquel momento se hicieron importantes ampliaciones de capital, para invertir en empresas tecnológicas o en aquellas que operaban en mercados emergentes. El crecimiento estaba de moda, por eso había que invertir en sectores y países donde fuera posible un alto crecimiento. 5.- No se tardó mucho en comprobar que la Red, a pesar de estar destinada a cambiar el mundo, iba a ser mucho menos rentable de lo que parecía inicialmente. La difusión gratuita e ilimitada de contenidos hacía que cualquiera pudiese competir con cualquiera. Un nuevo negocio, si era rentable, contaba en poco tiempo con docenas de rivales, dispuestos a ofrecer el mismo servicio a un precio similar o más bajo. La imposibilidad de apropiarse del beneficio que aportaba Internet al usuario, hizo que las expectativas de resultados se desplomasen. Las cotizaciones de las compañías relacionadas con Internet cayeron en picado, arrastrando con ellas a muchas otras empresas que habían invertido importantes capitales en negocios relacionados con la Red. 6.- La caída general de las cotizaciones y el desplome de las compañías tecnológicas hizo que muchos inversores perdieran buena parte de su dinero. Muchas compañías tradicionales comenzaron a bajar en bolsa cuando todavía las punto com estaban en pleno auge, así que podríamos decir que lo que provocó esa caída no fue una burbuja únicamente tecnológica, sino una burbuja general, debido a la enorme cantidad de inversores poco habituales que habían invertido en bolsa. 7.- Con la bolsa bajando, muchas inversiones fallidas que asumir por las empresas y unos datos macroeconómicos que mostraban el comienzo de una recesión, se decidió bajar los tipos de interés, primero en USA y luego en Europa. La inflación era baja, así que los bancos centrales no vieron impedimento para realizar estas bajadas. 8.- La bajada de tipos permitió a millones de personas acceder a la compra de una vivienda que, con tipos de interés más altos, no hubieran sido capaces de pagar. Existía un grupo importante de población que necesitaba una vivienda y que, antes de esa bajada, no había podido hacer frente al pago de una hipoteca. 9.- Muchos ahorradores decidieron invertir su dinero en pisos. La bolsa había desencantado a muchos y la renta fija estaba ofreciendo unos intereses muy bajos. Esta demanda se unió a la del punto anterior, haciendo que los precios de la vivienda comenzaran a subir a tasas importantes, y que se vendiera sin problema todo lo que se construía. 11.- Los tipos de interés continuaron bajando, haciendo más asequible aún el pago de las hipotecas. La subida de los precios inmobiliarios atrajo a muchos especuladores, que no querían una casa para vivir en ella ni para alquilarla, sólo perseguían obtener un beneficio rápido vendiendo la vivienda poco tiempo después de haberla adquirido. Esa demanda especulativa alimentó más la demanda y aceleró aún más la subida de precios. 12.- El exceso de liquidez en el mercado, provocado por los bajos tipos de interés y la política monetaria expansiva de los bancos centrales, hacía que los bancos dispusiesen de mucho dinero para prestar. Rivalizaban entre ellos por prestar dinero, concediendo con frecuencia créditos personales a clientes que tenían serias dificultades para llegar a fin de mes o hipotecas por el valor total de la vivienda y cuya cuota equivalía a un porcentaje demasiado alto de los ingresos del prestatario. 13.- Construir todas las viviendas que el mercado demandaba requería mucha mano de obra. El paro bajó a niveles mínimos y fue necesaria la llegada de inmigrantes para cubrir los puestos vacantes. La llegada de estos nuevos habitantes aumentó el número de viviendas necesarias. 14.- Como la mayoría de la gente tenía unos ingresos aceptables y conseguir créditos era fácil, la demanda de casi todos los productos aumentó notablemente. En casi todos los sectores abundaban empresas que apenas podían producir todo lo que el mercado demandaba. Los beneficios empresariales subieron de forma importante. El empleo aumentó en casi todos los sectores, haciendo más necesaria la llegada de inmigrantes para ocupar los puestos vacantes y permitiendo trabajar a casi todo el que lo deseaba. 15.- Los bajos tipos de interés, la mucha liquidez del sistema financiero y el buen momento que vivía la bolsa, permitieron a las empresas captar casi todo el capital que deseaban. De nuevo, igual que en el punto 4, las empresas se lanzaron a comprarse unas a otras y a invertir cantidades millonarias en la compra de negocios. Como el momento económico era bueno, los beneficios de las empresas compradas normalmente eran altos, y las valoraciones que se hacían eran generosas. Algunas empresas realizaron inversiones estratégicas, pero, en general, como el dinero sobraba y había que demostrar un crecimiento importante a los accionistas, muchas compras fueron precipitadas, se pagaron caras y dejaron a los compradores bastante endeudados. 16.- Como la economía iba bien, los Estados recaudaban cantidades nunca vistas en forma de impuestos. Eso permitía gastar el abundante dinero público en cualquier servicio que el ciudadano pudiera necesitar o en cualquier ayuda pública para el desarrollo de iniciativas bien vistas socialmente. Como nunca se había ingresado tanto, se pudieron bajar los impuestos. El importante gasto público y las rebajas fiscales animaron aún más la buena marcha de la economía, aumentando los beneficios empresariales y el número de personas empleadas. 17.- La fuerte demanda de todo tipo de productos provocó que los precios de las materias primas subieran. En la mayoría de los casos estas subidas no se producían porque sus reservas fuesen escasas, sino porque las instalaciones productivas no daban más de sí, y se tardaba unos años en construir otras que aumentasen la capacidad de extracción y procesamiento. Esa subida atrajo a muchos especuladores, lo que hinchó aún más los precios de muchas materias primas. 18.- Las subidas de precios en las materias primas, unidas a los aumentos de sueldo aplicados por unas empresas que apenas eran capaces de producir todo lo que el mercado demandaba, hicieron que la inflación subiera más de lo que deseaban los bancos centrales, que aumentaron los tipos de interés, tratando de disminuir la demanda y moderar la subida de precios. 19.- En Estados Unidos, muchos bancos habían agrupado y convertido en bonos las hipotecas concedidas a sus clientes. Esos bonos eran colocados fácilmente en unos mercados financieros rebosantes de liquidez, que absorbían todo lo que ofreciera una rentabilidad atractiva, sobre todo si estaba garantizado por propiedades inmobiliarias, que parecían un respaldo sólido para el dinero invertido. La tasa de impago de los préstamos hipotecarios había sido muy baja en los últimos años, y eso era una garantía. El precio de la vivienda rara vez había bajado en el pasado, y nada hacía pensar que ahora fuera a hacerlo. 20.- La subida de tipos disminuyó la demanda de vivienda e hizo que algunos de los endeudados no pudieran pagar sus hipotecas. En Estados Unidos, cuando los primeros en tener dificultades para pagar su hipoteca trataron de vender su casa, los precios comenzaron a bajar. Habían subido mucho en los años anteriores, así que no era extraño que ahora bajaran algo. 21.- El aumento de impagos y las primeras bajadas en el precio de la vivienda hicieron disminuir el valor de los bonos hipotecarios. Aquellos que agrupaban hipotecas de alto riesgo fueron los que más sufrieron. Ante la dificultad para conocer su valor real, nadie quería comprarlos, y su cotización se hundió. 22.- Los bancos deben valorar sus activos cotizados a precios de mercado. Algunos bancos tenían invertida una parte de su dinero en bonos hipotecarios. La bajada de su cotización hizo que el valor del activo de muchos bancos disminuyera notablemente. Como la cantidad que debían (su pasivo), permanecía igual, el valor de sus fondos propios se veía seriamente reducido. La caída de cotizaciones se fue extendiendo a más emisiones de bonos hipotecarios y no hipotecarios. Como muchos bancos tenían buena parte de sus recursos invertidos en bonos, la caída de su cotización afectaba gravemente al valor de sus fondos propios. Los bancos están fuertemente apalancados, así que una caída no demasiado alta en las cotizaciones de los activos que tienen en cartera puede hacer que el valor de los fondos propios de la entidad caiga a cero, o alcance valores negativos. Eso implica la quiebra técnica del banco, que, si no es comprado por otro banco o recibe una inyección de capital, deberá cerrar sus puertas al día siguiente. 23.- Cuando los bancos con activos que habían perdido parte de su valor comenzaron a buscar inversores para realizar ampliaciones de capital y alguno de ellos quebró, la desconfianza se adueñó del resto de los bancos, que dejaron de prestar su excedente de dinero en el mercado interbancario, por miedo a que la entidad que tomara prestado el dinero terminase quebrando y no devolviera sus deudas. Los bancos más perjudicados por la caída de las cotizaciones de los bonos hipotecarios fueron los norteamericanos pero, cuando el interbancario dejó de funcionar, la falta de crédito se extendió rápidamente por todo el mundo. 24.- Los bancos, debido a la imposibilidad de tomar dinero prestado en el interbancario, y también por las necesidades de capital que podrían tener si las cotizaciones de sus activos disminuían, restringieron fuertemente el crédito a sus clientes. Esa restricción abortó muchas operaciones corporativas, la compra de muchas viviendas y otros artículos comprados con frecuencia a crédito y hasta puso al borde de la bancarrota a algunos países, que tenían serias dificultades para refinanciar la deuda que tenían contraída con los grandes bancos. 25.- Los medios de comunicación dieron mucha repercusión a lo que estaba sucediendo, contribuyendo a que el consumo disminuyera en casi todos los sectores. Poca gente se endeuda para comprarse un coche o una casa si oye todos los días en televisión que se acerca la mayor crisis del siglo. La falta de demanda hizo que muchas empresas comenzaran a despedir a parte de sus trabajadores. El paro no dejaba de subir, aumentando el número de personas que tenían dificultades para hacer frente al pago de su hipoteca. 26.- Ante el riesgo de una quiebra en cadena de las entidades financieras, los países afectados decidieron intervenir, inyectando capital en los bancos con mayores problemas. Las cantidades necesarias fueron importantes, pero la credibilidad del sistema financiero estaba en juego, y cada país debía demostrar confianza a sus ciudadanos. 27.- Los bancos que tenían liquidez aprovecharon para comprar, a veces a precios de saldo, a los que pasaban por mayores dificultades. 28.- La economía se desaceleró fuertemente, debido a la caída de la demanda de casi todos los productos, provocada por el aumento del paro, por la restricción en el crédito y por las malas expectativas generadas por las noticias económicas. 29.- La bolsa bajó en casi todos los países del mundo. La recesión que se acercaba de forma inminente haría bajar los beneficios de la mayor parte de las empresas. Las muy endeudadas pasarían serios apuros para sobrevivir y las que pertenecieran a sectores con una fuerte caída en la demanda sufrirían fuertes pérdidas. 30.- La desaceleración de la demanda y las malas perspectivas económicas hizo caer el precio de las materias primas, sobre todo del petróleo, bajando la inflación y permitiendo a los bancos centrales realizar importantes bajadas de tipos de interés, necesarias para reactivar una economía en recesión. 31.- Los gobiernos de la mayoría de los países desarrollados anunciaron un incremento del gasto público, para reactivar la economía. Y hasta aquí la historia de los últimos años. Puede haber sido un poco largo y pesado repasar todos estos hechos, pero son el punto de partida para tratar de predecir lo que sucederá a partir de ahora. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? |