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23 abril, 2008

Análisis de CAF tras la publicación de resultados.

Hoy CAF ha publicado los resultados del primer trimestre de 2008.

La cifra de negocios ha crecido un 10,2% y el beneficio neto ha crecido un 45% sobre el primer trimestre del año anterior.

Esta empresa ha destacado, en los últimos años, por la constancia en el crecimiento de sus beneficios. También parece poco expuesta a la influencia del ciclo económico, dada la naturaleza de su negocio (los trenes y metros son pagados normalmente por el sector público, así que sus ventas no están expuestas a los vaivenes del mercado de consumo). Viendo la evolución del precio de los combustibles y el nivel creciente de saturación del tráfico urbano, el uso del transporte público no parece que vaya a disminuir en el futuro, más bien al contrario.

Aprovechando la publicación de resultados, vamos a dar un repaso a la situación de esta empresa y ver si sigue siendo tan interesante como lo ha sido en los años anteriores.








No puede dejarse de echar un vistazo a su gráfico, en el que se aprecia una de las subidas más espectaculares de la Bolsa española. Desde comienzos del año 2000, la cotización (corrigiendo dividendos), ha pasado de 16,68 a 282,35 euros. Es decir, se ha revalorizado, durante más de 7 años, a una tasa anual acumulativa del 47%. Vamos a ver hasta que punto esa subida está justificada.

Para hacerme una idea rápida de cómo va evolucionando la situación de cada empresa, aprovechando una base de datos que tengo preparada para las empresas del mercado continuo, convierto los datos absolutos en datos por acción, y los represento gráficamente. Así construyo un gráfico que me dice cosas mucho más importantes que el gráfico de cotizaciones.
Éste es el de CAF, con los datos publicados hoy ya actualizados.




Vemos como el beneficio por acción ha crecido de forma paralela a la cotización, por lo que la subida de la acción parece muy fundamentada.
Las ventas han venido creciendo año a año, a una tasa media del 13,4%, sin los altibajos que tan poco nos gustan a los que invertimos pensando en el largo plazo.
El beneficio neto ha crecido de forma más importante que la cifra de ventas (a una tasa media del 29%). Eso indica, por una parte, un aprovechamiento de las economías de escala y, por otra, una gestión eficiente de los procesos productivos. Muchas empresas con crecimientos de ventas importantes no consiguen hacer crecer su beneficio, ya sea porque no son capaces de organizar su producción para niveles de demanda cada vez mayores (muchas veces por falta de capacidad o experiencia de sus directivos) o bien porque, tratando de lograr ventas cada vez más grandes, bajan los precios o aceptan trabajos cada vez menos rentables, minando de esa forma sus márgenes. En CAF no ocurre ni una cosa ni otra.
El beneficio neto va, durante todos estos años, paralelo al ordinario. No ha sido incrementado ni disminuido por resultados extraordinarios en todo el periodo. Eso simplifica mucho el análisis. Las pérdidas extraordinarias reflejan decisiones mal tomadas en el pasado o un negocio sometido a un entorno con incertidumbres. Los beneficios extraordinarios no son malos pero, en determinadas ocasiones, suponen un intento de maquillar cuentas por parte del equipo directivo. Hay que investigar siempre su origen y procurar adivinar el acierto o desacierto del hecho o la decisión que los ha provocado. En este caso, como no hay ninguno, podemos estar tranquilos al respecto.

En definitiva, un vistazo a sus cuentas muestra un crecimiento espectacular y sostenido y una gestión de altísima calidad.
Tras los resultados publicados hoy, su PER se sitúa en 10,4 veces su beneficio, más propio de una empresa completamente estancada que de una con ese crecimiento. Según mis cálculos, para el promedio de las empresas cotizadas en la bolsa española, el PER está en unas 14,5 veces, así que, a pesar de las fuertes subidas de los últimos años, podemos decir que CAF está a un precio interesante.
Pero, el mercado no valora el pasado, ni tampoco el presente. Los único relevante es el futuro, así que nada de lo dicho sirve de mucho si las perspectivas de la empresa no son buenas.
Mirando el gráfico, vemos que el beneficio ha ido bastante paralelo a la cotización, así que podemos pensar que en el futuro será más o menos parecido. ¿Cuánto crecerá el beneficio de CAF en los próximos ejercicios? Vamos a tratar de predecirlo observando la cartera de pedidos de la compañía.

Esta ha sido su evolución:







Vemos como la cartera de pedidos ha supuesto entre 3 y 4 años de trabajo. Subió de forma importante entre 2002 y 2006, y, desde ese momento, parece estancada. Eso augura poco crecimiento en ventas para los próximos años. Y, si las ventas no crecen, no cabe esperar que los beneficios lo hagan demasiado, y la cotización tampoco subirá a tasas parecidas a las del pasado.
Como aspectos positivos, podemos destacar dos:
- Las cifras reflejan una mejora en los márgenes, ya que cada año logran un mayor porcentaje de beneficio sobre las ventas. En los procesos productivos bien dirigidos, cuantas más unidades se van fabricando, más barata resulta su fabricación, debido al incremento de las destrezas dentro de la empresa. Este proceso de mejora, de momento, no se ha estancado y aunque probablemente no dará mucho más de sí, aún puede dar alguna alegría a los resultados futuros.
- Tener garantizados casi 4 años de trabajo al ritmo actual hace prever unos ejercicios futuros sin grandes disgustos.


No ha habido muchas noticias recientes que modifiquen las previsiones para la compañía. Cabe destacar, como noticia relevante, los cambios recientes en el accionariado.
El 4 de enero se anunció que BBK vendía un 5% de la empresa. El comprador fue Cartera Social, entidad cuyo objeto exclusivo es canalizar la participación de los trabajadores en la empresa y que actualmente posee un 29,56% del capital de CAF. Que un accionista representado en el consejo de administración venda su participación no suele ser una buena noticia. Pero, dada la falta de liquidez actual de los bancos y cajas de ahorros, que están como locos sacando dinero de donde pueden, no parece que esa venta signifique nada malo. Además, los compradores han sido los propios trabajadores de la empresa, que además son los principales accionistas, lo que demuestra su confianza en el futuro de su negocio.

En resumen, buena gestión, un PER muy atractivo, pero aparecen sombras en sus perspectivas de crecimiento. Dado su PER actual y la incertidumbre que planea en este momento sobre muchas de las empresas cotizadas, considero que CAF es un valor refugio, muy interesante para mantener en cartera en estos momentos. Probablemente le queda recorrido al alza. ¿Hasta cuando? Se deben vigilar de cerca dos aspectos. Por una parte, las noticias sobre nuevos pedidos, para ver si la cartera va aumentando o disminuyendo. Por otra, la evolución de los márgenes, para ver si siguen aumentando o se estancan. Cuando los márgenes se estanquen, si la cartera no aumenta, sería el momento de empezar a pensar en vender. Aún en ese punto, quedarían un par de años garantizados de buenos beneficios, y eso facilita una salida ordenada, aprovechando algún repunte de la cotización para vender a un buen precio.

18 abril, 2008

Gestionar una cartera con medias móviles

El 7 de Abril publiqué un artículo analizando las posibilidades de las medias móviles para ganar dinero en bolsa.
Esos cálculos los hice en otoño del 2005, aunque las conclusiones, sobre su poca efectividad, eran anteriores. Al publicar el estudio en el blog, ha recibido algunos comentarios (que agradezco enormemente, ya sean buenos o malos). Y, uno de los comentarios a ese artículo, me ha hecho dudar sobre las conclusiones que planteaba, y me ha invitado a realizar un nuevo estudio. El comentario decía lo siguiente:

Pero el fallo que le veo a tu estudio (y al mío inicialmente), es que tú estudias valores independientes. Te recomiendo que uses 20 valores a la vez, con un sistema de money management que te guste, y asignes un 33% del capital a cada entrada en cada valor.
El resultado es muy superior al poder acceder a distintos valores al mismo tiempo.”


Me pareció una observación interesante y me animé a hacer cálculos para seguir investigando y aprendiendo.

Ahora, el supuesto es el siguiente:

He elegido 20 valores. Para que fueran lo más aleatorios posible, sin hacer ninguna preferencia, he tomado aquellos con mayor capitalización y que lleven el mayor número de años posible cotizando en bolsa.
El estudio está hecho entre mayo de 1994 y abril de 2008, periodo en que los 20 valores elegidos han cotizado de forma continuada.
Los valores son éstos:

REP SAN SYV TEF UNF
CPF ACS ACX AGS ANA
AZK BBVA BKT PAS ELE
FCC GAS IBE MAP POP

En cuanto a las medias móviles elegidas, opte por una media larga de 50 sesiones y una corta de 10. Podría haber elegido otra, pero esa no se comportaba mal en los estudios anteriores y pienso que, otra diferente, no dará resultados muy distintos.

Y, respecto al sistema de money management, medité un poco antes de optar por uno. El que sugiere el comentario, de apostar un 33% a cada entrada, me planteaba una duda importante.
Cada valor, según el sistema, puede estar comprado o vendido independientemente de cómo estén los otros. Si apuesto un tercio al primero, otro al segundo y otro al tercero, otras muchas acciones darán señal de compra, y no podré entrar porque ya estoy invertido. Cuando venda una de las tres, entraré en la primera que de señal de compra, y otras, de nuevo, seguirán dando señales que no podré aprovechar. Hace muchos años que me di cuenta de que ensayar sistemas de esa forma conduce a conclusiones muy equivocadas. Empiezas a hacer los cálculos en un mes de un determinado año y te da un resultado muy bueno. Pero, si repites, comenzando en otro mes distinto, el resultado es completamente diferente, porque las acciones elegidas a lo largo de los años habrán sido distintas.
A lo largo de esos 14 años, el número de acciones que, según este sistema que describo, estaban compradas simultáneamente, ha oscilado entre 0 y 20. En promedio 11,7 acciones estaban compradas, por lo que, elegir sólo 3 puede dar resultados de lo más variables.
Para solucionar ese problema, he decidido hacer los cálculos comprando y vendiendo todas las que señalara el sistema. Si, por ejemplo, estoy comprado en 3 y se produce una señal de compra en una cuarta, vendo una parte de cada una de las tres para comprar la cuarta, quedando, en todo momento, la inversión repartida a partes iguales entre las acciones con señal de compra. Y, al vender una acción, el dinero se reparte, a partes iguales, entre las acciones que están compradas en ese momento.
Es un sistema de money management sólo apto para grandes carteras, pero creo que es el único válido para extraer conclusiones determinantes. Elegir un número menor de valores obligaría a descartar algunos, y eso provoca resultados diferentes según la fecha de comienzo.

Y, con esas premisas, y considerando unas comisiones normalitas, he hecho el cálculo, y lo he comparado con la opción de comprar y mantener los 20 valores durante los 14 años. El gráfico siguiente muestra la evolución de una y otra posición.



Y, efectivamente, el sistema ha superado a la opción de comprar y mantener a lo largo de todos estos años, pero vemos que, ha sido superior por tan poco y ha ido tan paralelo, que el esfuerzo requerido para operar según nuestro sistema no parece merecer la pena. Además, en varios periodos, cuando ya llevaba años funcionando el sistema, el promedio supera a nuestras medias móviles, lo que nos hace dudar aún más sobre la conveniencia de esta forma de operativa.

En resumen, mantengo la conclusión inicial. Mejor olvidarse de las medias móviles.

Al mirar el gráfico, hay una cosa que llama la atención, aparte de la fuerte correlación entre los resultados de una y otra opción, y que no tiene nada que ver con esto. El promedio de los 20 valores se ha comportado mucho mejor que el Ibex, a lo largo de estos años. Analizar eso es mucho más interesante que hacer cálculos con medias móviles. Será objeto de otro artículo, que mostrará conclusiones bastante más interesantes que las de éste.

Por supuesto, agradezco cualquier comentario o crítica.

17 abril, 2008

Evolución de alimentos y petróleo en dólares y en euros

La inflación es un tema de actualidad. Tras años de relativa calma y unas subidas de precios que parecían perfectamente controladas en casi todas las economías desarrolladas, las cosas se han agitado bastante en los últimos tiempos. El precio del petróleo se ha disparado, el de los alimentos no deja de subir y los de las materias primas, con algún que otro altibajo, también avanzan sin descanso hacia cotas cada vez más elevadas.
En noviembre de 2001, el petróleo llegó a cotizar por debajo de los 18 dólares. Ahora supera los 110. Eso implica una tasa anual de subida superior al 30%, durante más de seis años. Muchos decían que el petróleo a 50 dólares sería catastrófico para la economía. A finales de 2004 alcanzó esa cota, pero todo siguió como antes. Después se predijeron catástrofes si superaba los 70, los 90, los 100 dólares… Pero fue alcanzando cada una de esas cotas y por eso no dejamos de coger el coche siempre lo necesitamos o nos apetece. ¿Hasta donde llegará? ¿En que punto comenzará a provocar las tantas veces anunciadas consecuencias catastróficas para la economía? Es un tema complicado y difícil de predecir sin una buena bola de cristal. Pero ese no es el motivo del artículo.
Como la mayoría de las materias primas cotizan en dólares y éste cada vez vale menos, a los que vivimos en la zona Euro, nos queda el consuelo de que a nosotros nos afectan menos esas subidas.
Teniendo en cuenta que las posibilidades de una recesión económica son considerables y que el BCE no bajará los tipos si la inflación no remite, mirar hacia los índices de precios tiene ahora un interés especial.
Según el último informe mensual de la Caixa, la inflación en EEUU, a finales del primer trimestre, se sitúa en el 4,1%, mientras que, en la zona euro, está en el 3,3%. Ambas son las cifras más altas de los últimos años. Según ese informe, las previsiones para final de año son de un 3,3% en EEUU y de un 2,9% en la zona Euro. ¿Acertarán esas previsiones?
Ya que energía y alimentos son los principales impulsores de las recientes subidas de precios, podemos profundizar un poco en el tema mirando sus cotizaciones en los últimos tiempos, tanto en euros como en dólares, para tratar de extraer alguna conclusión. Además, como los precios a los que cotiza un producto en los mercados financieros tardan varios meses en llegar hasta el consumidor final, podemos vislumbrar lo que nos espera en los próximos meses.
Vamos a ver a continuación algunas series de precios en dólares y en euros. La serie roja está expresada en dólares y la azul en euros.


Fuertes subidas en una y otra moneda, aunque mucho mayor en dólares. En los últimos meses ha subido tanto en una moneda como en otra, así que pesarán en la inflación de ambas zonas.


Los precios en dólares están a unos niveles nunca vistos en el pasado. En euros también están altos, pero, mirando hacia atrás, la subida no es tan importante. Ha habido subidas en los últimos meses, así que algunos precios de alimentos también podrían verse afectados.



Fuertes bajadas en los últimos tiempos, aunque dentro de una importante tendencia alcista de varios años. No parece que vaya a empujar a los precios hacia arriba en los próximos meses.




Precio contenido en dólares y a la baja en euros. Un alivio para los amantes de la carne.



Para tener una visión un poco más clara de las evoluciones, he elaborado dos gráficos más, mostrando la variación de precios tanto anual como en los últimos tres meses de éstos y otros productos.






En la variación de precios anual, se ve como las subidas han sido brutales para el petróleo, trigo y maíz, importantes para la avena y ha habido bajadas en la carne. En los últimos tres meses el cerdo ha subido (su precio oscila a velocidades de vértigo). También lo ha hecho el petróleo, maíz y la avena. Nos dan un respiro el trigo y el ganado vivo. Las subidas han sido considerables, así que la inflación no parece que vaya a relajarse en el corto plazo, especialmente en EEUU. Si la inflación de ese país ya está en el 4,1%, las cotizaciones de petróleo y alimentos han subido bastante en los últimos meses y la recesión y la crisis financiera planean sobre su cabeza, la FED va a tener que hacer encaje de bolillos para mantener las cosas en orden, al menos hasta noviembre, que son las elecciones. Si baja más los tipos y/o inyecta más liquidez al sistema, la moneda seguirá bajando y la inflación subiendo. Si no lo hacen, la recesión y la crisis financiera pueden dinamitar el crecimiento. Parece el momento de idear medidas ingeniosas, de las que provocan efectos sin costar dinero. ¿Cómo conseguir que el dólar no baje más sin subir tipos?¿Cómo conseguir que las cotizaciones del petróleo y los alimentos bajen sin intervenir en los mercados? En los próximos meses (y tal vez años), seguir la economía va a ser tan interesante como leer una buena novela.

16 abril, 2008

El futuro de China tal vez no es tan prometedor

En los últimos años, casi todas las noticias que han aparecido en los medios económicos sobre China han sido positivas: una tasa de crecimiento de las mayores del mundo, tan alta que es uno de los pocos países en los que el objetivo del gobierno es limitar el crecimiento en vez de impulsarlo, capacidades técnicas cada vez más desarrolladas, aumento constante del número de millonarios, traslado de la producción de buena parte de las empresas del mundo a fabricas chinas, impresionante superávit en su balanza comercial, reservas de divisas millonarias, nuevas y pujantes multinacionales de capital chino, participación en el capital de multinacionales europeas y americanas, acuerdos ventajosos para explotar materias primas en países del tercer mundo,…
Leyendo todo eso, casi dan ganas de hacer líquido nuestro patrimonio, hacer las maletas, y emigrar a aquel enorme país, destinado, según muchos, a convertirse en la primera economía del planeta en pocas décadas, buscando nuevas y rentables oportunidades de negocio e inversión.
¿Es todo tan ideal? La mayoría de los analistas piensan que sí, pero algunos artículos que he leído recientemente mostraban una visión menos optimista, que no deja de llamarme la atención.
He leido no hace demasiado que muchas empresas chinas empiezan a tener serios problemas por la falta de mano de obra cualificada. Se tardan bastantes meses en formar a un trabajador que viene del campo. En cuanto está formado, aprovecha la primera oportunidad para cambiarse a un trabajo mejor. Algunos sólo quieren trabajar unos años en la ciudad y ahorrar para volver a su pueblo natal, donde vivir con cierto desahogo gracias al dinero conseguido. La enorme rotación de trabajadores hace que cada vez más empresas ofrezcan salarios elevados para evitar la marcha de sus empleados. Y este es un dato a tener en cuenta, porque la competitividad de China se basa en sus bajos costes salariales y en lo muchos llaman su “casi ilimitada reserva de mano de obra”, que, supuestamente, garantizaría salarios bajos durante mucho tiempo. Pero, si los salarios suben, producir allí no será tan interesante.
El reciente alza en el precio de los alimentos afectará a un país como China, donde alimentar a la población sigue siendo el principal problema. Eso provocará inflación y subida en los costes laborales, lo que se sumará al problema anterior.

Pero, de todo lo que he leído sobre el tema, lo más contundente ha sido un artículo aparecido en el número de Abril de la revista Capital, no sé si muy acertado, pero sí llamativo por la opinión que expresa.
Está escrito por Tyler Cowen, Doctor en Economía de la Universidad de George Mason.
Voy a copiar aquí las cosas más interesantes que dice el artículo:

Los que tienen miedo de la competencia china se refieren a sus bajos costes salariales como la mayor ventaja competitiva del país. Pero, no lo olvidemos: los costes salariales son allí bajos precisamente porque la productividad es baja.
Hay serias dudas de que la China actual pueda sobrevivir como una unidad política. Que el centro no pueda tener un control efectivo sobre las provincias siempre ha sido un tema recurrente en su historia.
A menudo, los observadores se asombran por la capacidad de trabajo de los chinos que conocen fuera de China. No se puede pensar que esta capacidad de trabajo se pueda extender a toda la población china. La mayor parte del país sigue estancada en un tiempo pasado o incluso en un estado bárbaro. Este año se ha descubierto que China es un país mucho más pobre de lo que se pensaba. Más de 300 millones de chinos están viviendo con menos de un dólar al día.
No debemos esperar que, a corto plazo, los chinos vayan a tomar la delantera a Europa o a Estados Unidos. El país está plagado de instituciones ineficaces y sistemas de toma de decisiones erráticos. La democracia, la transparencia y el control de la corrupción brillan por su ausencia. Incluso después de las recientes reformas, China tiene una posición pésima en todos estos frentes. A largo plazo, los países con instituciones ineficaces raras veces tienen éxito, incluso aunque parezca que tienen ventajas en un momento concreto.
Con mayor perspectiva, piense en la historia de China en el siglo XX. El país sufrió dos importantes revoluciones sangrientas, una guerra civil, una guerra Mundial, uno de los dos o tres peores dictadores de toda la historia, la época del Gran Salto Adelante (en realidad, un gran paso atrás), y la desastrosa revolución Cultural, entre otras crisis. ¿Cuántas veces tomó China las decisiones políticas acertadas y cuántas veces sus instituciones han respondido correctamente? No es probable que los chinos se levanten después de todo este cúmulo de decisiones erróneas. Ningún país pasa de la pobreza a la riqueza sin serios baches en el camino. China tiene pendiente una crisis y un estallido de la burbuja financiera; veremos cómo reaccionan las instituciones chinas cuando la economía no crezca al 10% anual.


En fin, no sé si será acertado lo que dice, parecen opiniones un tanto exageradas, pero al menos es una opinión propia y un tanto diferente. Habrá que tener en cuenta estos aspectos antes de valorar con euforia cualquier inversión que tenga que ver con China.

15 abril, 2008

El deslizamiento puede costar el triple que las comisiones

Si operamos en bolsa a corto plazo, no debemos perder nunca de vista el coste de cada una de nuestras operaciones.
Ese coste se compone de dos partes: las comisiones y el deslizamiento.
El coste de las comisiones es fácilmente calculable. Vamos a suponer que compramos acciones por valor de 4.000 euros. Nuestro broker nos cargará una comisión de compra que podría ser de un 0,15% sobre el efectivo negociado (6 euros) y la Bolsa nos cobrará un canon de 5,13 euros por esa operación. En total son 11,13 euros, que suponen un 0,28% de nuestra inversión. No debemos olvidar que, cuando queramos vender las acciones, tendremos que pagar de nuevo esas comisiones, así que, del beneficio de nuestra operación, habrá que restar un 0,56% del capital invertido, con el que se quedarán los intermediarios. Si el precio de venta es muy diferente al de compra, ese porcentaje variará algo, pero no será demasiado diferente.
El otro coste, el deslizamiento (slippage), es más difícil de calcular. Es la diferencia entre el mejor precio de compra y el mejor precio de venta en un valor.
Imaginemos que queremos comprar acciones de Abengoa. En el libro de órdenes de la Bolsa, la mejor posición de compra está en 20,32 euros y la mejor posición de venta en 20,36. Eso quiere decir que hay una diferencia de 0,04 euros (que supone un 0,2% sobre el precio). Si queremos comprar, podríamos poner un precio de compra, por ejemplo 20,32, y esperar a que alguien venda a ese precio. Pero, si alguien vende, primero comprarán aquellos que hayan introducido las órdenes de compra, al mismo precio, antes que nosotros, hasta que nos toque el turno. Puede ser que nadie venda a ese precio, que la cotización comience a subir y nuestra orden se quede sin ejecutar. Para garantizar que esto no ocurre, ante esa situación, podríamos introducir la orden a 20,36 (o bien a mercado, o por lo mejor), y así compraremos las acciones sin esperas y sin incertidumbres, aunque las habremos pagado un 0,2% más caras.
Si se invierte a largo plazo, es un porcentaje casi despreciable, pero, operando a corto, con sistemas o indicadores que nos den señales de compra o venta, o bien con stop loss, no podemos arriesgarnos a que nuestra orden no se ejecute, por lo que deberemos darla siempre a mercado, barriendo las posiciones contrarias. Si metemos una orden a la espera, tal vez la cotización se nos escape y perdamos nuestra oportunidad.
Pero, si introducimos la orden para comprar al precio que nos venden, siempre compraremos más caro y venderemos más barato que si esperamos. Esa diferencia es el deslizamiento.
Hasta aquí nada nuevo. Pero, ¿Cuánto puede suponer esa diferencia en el mercado real? He hecho un sencillo estudio para conocer cuanto puede costar este deslizamiento en la práctica, operando en la bolsa española.
La diferencia entre posiciones no es algo constante para un valor, por eso resulta difícil de determinar. Lo que he hecho ha sido, en un momento dado (hoy, a las 17:13), capturar las mejores posiciones de compra y venta de todos los valores del mercado continuo español. Para cada uno de ellos he calculado el porcentaje de diferencia entre la mejor posición de compra y la de venta y luego he hallado el promedio de todas estas diferencias. En esta imagen se ven todos los datos:


El resultado: nada más y nada menos que un 0,73%. Es decir, casi el triple de las comisiones de compra. Y, por supuesto, al deshacer la posición, habrá que asumir nuevas comisiones y nuevos deslizamientos. Una operativa que trabaje con todas las acciones del mercado continuo, persiga la tendencia y salga mediante stop loss perderá, en promedio, entre la compra y la venta, un 2% en cada operación, entre comisiones y deslizamientos.
El dato es para no olvidarlo. Si operamos a corto, tenemos que estar muy, muy seguros de lo que estamos haciendo. Si no, los brokers y los creadores de mercado se quedarán con buena parte de nuestro dinero.
El deslizamiento puede evitarse dando las órdenes para que se ejecuten en la subasta de apertura, o bien fijando un precio y esperando pacientemente a que la cotización lo alcance. Ni una cosa ni otra se adaptan demasiado a muchos estilos de operativa a corto plazo, así que, a la vista de los datos, el que quiera sacar partido al intradía sin hacer frente a un coste tan desproporcionado, que busque mercados más líquidos.
En esta lista de valores, al estar todos, hay muchos pequeños y poco líquidos, en los que la diferencia entre posiciones es brutal. Muchos superan el 2% y alguno llega hasta el 6%. Si, en vez de la media, calculamos la mediana, el deslizamiento medio quedaría reducido a un 0,31%, bastane menos, que no impide que, cada vez que entramos y salimos, perdamos más de un 1%.
Si no tenemos en cuenta los pequeños y sólo consideramos los valores del Ibex 35, el resultado es bastante más favorable:


Casi cinco veces menos que para el conjunto del mercado, aunque equivalente a la comisión de compra del broker. Aquí, la suma de comisiones y deslizamientos en la compra y en la venta suman un 0,86%, lejos del 2% que nos salía para el promedio del mercado pero sigue siendo una cantidad respetable.
En resumen:
- Si se opera a corto, que sea en mercados muy líquidos y vigilando de cerca las comisiones.
- Si se compran valores pequeños, el corto plazo puede ser ruinoso, a no ser que tengamos perfectamente claro lo que estamos haciendo.

14 abril, 2008

Como afecta la época del año al comportamiento bursátil

Es habitual oír que ciertos meses son malos para la bolsa. Tienen mala fama los meses veraniegos. Durante el periodo vacacional se tiende más a gastar que a ahorrar, por eso es normal que, durante esos meses, las aportaciones de dinero a cuentas de valores, fondos de inversión y planes de pensiones sean pequeñas, lo que repercute en que el mercado tienda a subir menos que en otros meses.
Pero, ¿en que medida la bolsa se comporta mejor unos meses que otros?
Después de haber visto en artículos anteriores como afecta el día de la semana y el ciclo lunar a los mercados, en este estudio veremos como afecta la época del año al comportamiento de la bolsa.
El primer cálculo será para el Ibex 35, entre el año 1990 y el momento actual, más de 18 años. En el gráfico siguiente puede verse el resultado de los cálculos:





La idea inicial, de que el verano es la peor época, se confirma. Parece que lo razonable sería abandonar la bola a principios de junio y no volver hasta comienzos de octubre. Incluso podríamos olvidarnos de los meses primaverales, y centrarnos sólo en los cinco meses comprendidos entre octubre y febrero. Habiendo mantenido la inversión esos cinco meses y permanecido fuera el resto del año habríamos logrado superar el comportamiento del índice. Y, además de haber disfrutado de siete meses de “vacaciones” cada año, nuestro patrimonio se habría evitado buena parte de los sobresaltos de las últimas dos décadas.
Pero, ¿es una casualidad haber obtenido estos resultados?¿Ocurre lo mismo en otros mercados y en otros periodos? Vamos a tratar de adivinarlo.
El siguiente cálculo será para un índice más antiguo y para un periodo más amplio.





El Dow Jones, en los últmos 108 años, no ha tenido un comportamiento tan predecible. Si Septiembre ha resultado ser un mes pésimo, no ocurre lo mismo con julio y agosto, que han sido mejores que la media. Esto nos muestra que la conclusión anterior no es universalmente válida. Vamos a tratar de profundizar un poco más, dividiendo este amplio periodo en cuatro etapas más cortas, para ver como han ido evolucionando las costumbres de la bolsa durante el siglo pasado.






Dividir el periodo en cuatro partes nos muestra que el verano, o mejor, los meses de agosto y septiembre comienzan a ser malos a partir de 1950. Antes de esa fecha, agosto era un mes magnífico para invertir. También se nota que en la primera mitad del siglo la temporada otoño-invierno no era mejor que el resto, mientras que, en la segunda mitad del siglo, esta temporada (especialmente de noviembre a enero) comienza a ser el mejor trimestre del año.

¿Se pueden aplicar las pautas estacionales para obtener beneficio en bolsa?

Viendo estos gráficos, parece que deberíamos ser prudentes en su aplicación. En los últimos años el verano ha tendido a ser malo y los primeros y últimos meses del año buenos, pero analizar periodos largos nos hace darnos cuenta de que ninguna pauta es estable en el tiempo. Las costumbres de los mercados cambian y probablemente lo que hubiera funcionado bien en los últimos 18 años no funcionará igual en los 18 siguientes. Las costumbres de los inversores se modifican continuamente, y el comportamiento del mercado también. A pesar de la probabilidad estadística, cualquier año puede desviarse bastante del comportamiento promedio y tampoco podemos asegurar que, siendo constantes en el sistema, vayamos a conseguir buenos resultados, porque tal vez el comportamiento del mercado cambie en el futuro.

Unas conclusiones un poco ambiguas (como la mayoría de las que se obtienen con cálculos estadísticos), pero al menos la duda nos evitará embarcarnos en la aplicación ciega de un sistema, optimizado para el pasado, que tal vez no vaya bien en el futuro. Como dijo algún sabio, más vale vivir con una duda que con un mal axioma.

Compra de Opciones de Telefónica por parte de Alierta

Aunque ha ya lo ha comentado Fernan2, quiero profundizar un poco más en la noticia, aparecida en los medios de comunicación, que trata de demostrar la confianza del presidente de Telefónica en su compañía.

Por si alguien no lo ha leído, el artículo, está en este enlace:

Alierta apuesta por una subida de Telefónica en Bolsa del 62% en tres años

Pero, para interpretar bien la noticia, debemos hacer algunas cuentas.
El 11 de abril de 2008 se anuncia que Alierta ha comprado dos millones de opciones de telefónica con un precio de ejercicio de 30 euros, que vencen el 2 de marzo de 2011.
Dicho de esa forma, parece que el directivo confía en gran medida en la evolución de la cotización, porque, si no sube hasta 30 euros antes de la fecha de vencimiento, perderá toda su inversión. Eso supone una subida del 60% en tres años, por la que casi todos nosotros firmaríamos sin dudarlo demasiado. Pero, ¿tanto confía el presidente en la evolución de su empresa?
Si somos un poco serios, deberíamos evaluar la noticia correctamente.
Aunque no he encontrado por ningún sitio cuanto ha pagado exactamente el señor Alierta por sus opciones (en Cinco Días se habla de varios cientos de miles de euros), podemos hacer un cálculo aproximado de lo que podrían costar. La valoración de opciones, especialmente en un mercado OTC, es un tema complicado, que desconozco en buena medida, pero sin entrar en fórmulas complejas, podemos utilizar la calculadora de Meff para hacernos una idea de su precio.
La cotización media de Telefónica, para las últimas dos semanas ha sido de 18,96 euros. La volatilidad de telefónica está ahora en torno al 25,04%. Utilizando el modelo Black 76 de la calculadora, y rellenando el resto de los campos, nos da, para cada opción call, un coste de unos 0,63 euros. Como ha comprado 2 millones de opciones, eso supone una inversión total de 1,26 millones de euros (cantidad nada despreciable, que me daría para unos cuantos caprichos).
Pero César Alierta es propietario de 3,85 millones de acciones de Telefónica que, a la valoración actual, son unos 73 millones de euros. ¿Qué significa eso? Pues que sólo se ha gastado en opciones un 1,7% del dinero que tiene invertido en acciones y que si la noticia de su compra influye en la cotización de su empresa, haciendo que suba al menos un 1,7%, le habrá salido rentable la operación, independientemente de que la cotización llegue a alcanzar los 30 euros en la fecha de vencimiento, ya que la revalorización de su patrimonio compensa con creces la pérdida del dinero pagado por las opciones.
Para él, comprar y hacer la noticia pública, es una inversión muy poco arriesgada, de la que casi seguro obtendrá algún beneficio, por la influencia de esa noticia en el valor (que se dará, teniendo en cuenta sus grandes aciertos anteriores, tanto en Tabacalera como en Telefónica). Sin embargo, el pequeño inversor que, animado por la noticia, compre acciones de telefónica esperando que la cotización alcance esos valores, lo tiene mucho más difícil.
En definitiva, haciendo cuentas, da toda la sensación de que esta compra se ha realizado para animar la cotización más que porque Alierta crea que va a alcanzar esos niveles. Si realmente lo creyera, la compra habría sido por importes mayores.
La operación de compra de hace un año tenía mayor significación. El 9 de marzo de 2007, se anunció la compra de 8,2 millones de opciones con un precio de ejercicio de 22 euros y vencimiento también el 2 de marzo de 2011. La cotización media en aquellas fechas era de unos 15,57, y eso da un coste aproximado de 1,09 euros por opción, lo que supone una apuesta de de 8,94 millones que, en ese momento, era el 15% del valor de su posición en telefónica. Eso indicaba un grado de compromiso del presidente nueve veces mayor que el demostrado ahora. Eran tiempos más optimistas y adecuados para las grandes apuestas, y la fuerte subida de los meses siguientes demostró el acierto del directivo.
Pero ahora la inversión es poco significativa y parece perseguir otros fines. Creo que sería mejor no entrar al trapo e ignorar por completo esa noticia.

07 abril, 2008

¿Se puede ganar en bolsa con las medias móviles?

Una media móvil es la media de un número determinado de cotizaciones anteriores. Si se representa gráficamente, es similar a la cotización, aunque con cierto retraso y más filtrada de oscilaciones.
El análisis técnico dice que hay que utilizar las medias móviles comprando siempre que la cotización o una media móvil de periodo inferior corta de abajo hacia arriba a una media móvil calculada para un periodo más amplio. De la misma forma, hay que vender cuando el corte se produce de arriba hacia abajo.
A modo de ejemplo, en el gráfico siguiente se ha representado la cotización del Ibex 35 entre abril del 2002 y febrero del 2004. La línea azul representa a la media móvil de 10 sesiones y la línea roja a la media móvil de 50 sesiones. Utilizando el cruce de estas dos medias móviles, las flechas verdes indican los momentos adecuados para comprar (la media móvil de 10 sesiones corta hacia arriba a la de 50 sesiones) y las flechas rojas los adecuados para vender (la media móvil de 10 sesiones corta hacia abajo a la de 50 sesiones)


Sobre esta forma de operar hay escritas muchas páginas en libros, y webs de análisis técnico. Hay quien prefiere utilizar medias exponenciales en vez de aritméticas, quien prefiere utilizar tres medias en vez de dos y quien afirma que las mejores combinaciones de medias móviles son aquellas cuyos periodos de cálculo corresponden a los números que integran la serie de Fibonacci.
El sistema, además de sencillo, es bastante lógico. Se trata de capturar movimientos en las tendencias de los precios, aunque con un cierto retraso. A cambio de ese retraso, se logran filtrar muchos movimientos rápidos y confusos.
Pero ¿sirve de algo operar utilizando las medias móviles? Para comprobarlo, he elaborado el siguiente estudio.
He tomado siete valores, entre los que hay dos índices (el Ibex y el Dow Jones) un valor de gran volumen de contratación (Telefónica), un valor pequeño y especulativo (Telepizza), un valor pequeño no especulativo (Zardoya), un tipo de interés (el Bund alemán) y un tipo de cambio (el del euro con el dólar). He calculado los resultados para un inversor que hubiese operado diariamente con un sistema de cruce de medias móviles en cada uno de estos valores, entre el 1 de septiembre de 1997 y el 3 de octubre de 2005, es decir, más de ocho años. Las medias utilizadas son aritméticas, calculadas con precios de cierre, y, para darle cierto realismo, la forma de operar considerada ha sido la siguiente:


 Si, al cierre de una sesión, la media corta supera a la larga, el operador compra, pero al precio de apertura de la sesión siguiente. La posición se mantiene abierta hasta que la media corta vuelve a ser inferior a la larga, momento en el que el operador da la orden de venta, que se ejecuta en la subasta de apertura de la sesión siguiente.
 Se ha supuesto que, con cada operación, el intermediario le cobra al operador una comisión de compraventa del 0,15% y el mercado otra del 0,05%, con lo que se ha descontado, de cada compra y de cada venta, un 0,20% por gastos.
 Todas las posiciones abiertas son de compra. No se ha considerado la posibilidad de operar con posiciones cortas, para hacernos una idea clara de hasta que punto es mejor comprar y mantener que operar con medias móviles.


Parecen supuestos bastante realistas para un inversor no profesional que, cada día, cuando regresa a su casa, mira las cotizaciones y, en caso de que toque comprar o vender, da la orden a su broker, ejecutándose ésta al precio de apertura de la sesión siguiente.

¿Qué periodos elegir para las dos medias móviles? Pues, para obtener una conclusión de cierto peso, calculé los resultados obtenidos a lo largo de ese periodo para multitud de cruces de medias móviles diferentes, ya que elegir una concreta no hubiera mostrado unos resultados claros sobre su utilidad (los defensores o detractores podrían argumentar que, para otras medias móviles diferentes, el resultado podría ser muy distinto). Con estos resultados, para cada uno de los siete activos elegidos, he preparado una matriz en la que la fila indica el periodo de cálculo, en días, para la media móvil corta y la columna el periodo para la larga. Veremos estos resultados para cada uno de los valores. Para un interpretación rápida, las combinaciones que superan a la opción “comprar y mantener” están en verde, y las que no la superan, en rojo.
Empezaremos con el Ibex 35:



Vemos como en una mayoría de las combinaciones, el resultado es peor que haber mantenido la inversión. Existen algunos pares de valores para los que el resultado es mejor, pero rodeados siempre de resultados inferiores a haber mantenido la inversión. Hay cuatro agrupaciones de combinaciones que podrían haber superado al índice, son las siguientes:
1) Media móvil larga de entre 110 y 140 sesiones y media móvil corta de entre 70 y 95 sesiones.
2) Media móvil larga de entre 170 y 200 sesiones y media móvil corta de entre 10 y 25 sesiones.
3) Media móvil larga de entre 170 y 200 sesiones y media móvil corta de entre 50 y 45 sesiones.
4) Media móvil larga de entre 170 y 200 sesiones y media móvil corta de entre 150 y 200 sesiones.
De las cuatro, sólo encaja con lo que predica el análisis técnico (que considera normal que la media móvil corta sea de un tercio o un cuarto de la larga) la tercera, ya que, en el resto, o la media corta es de un periodo casi similar al de la larga o bien es demasiado corta para encajar con el sentido de este sistema.

Veamos ahora los resultados para el Dow Jones:



Aquí no hay ninguna duda: en el índice más seguido del mundo, mantener la inversión es superior a operar siguiendo un sistema de cruce de medias móviles.

Veamos a continuación las acciones nacionales. Empezaremos con Telefónica.



En esta ocasión vemos como, a corto plazo, las oportunidades son pequeñas, ya que, en la mayoría de los casos, el resultado hubiera sido notablemente inferior a haber mantenido la inversión. Los mejores resultados se dan utilizando medias largas de entre 135 y 180 sesiones y medias cortas de entre 105 y 130. Desde el punto de vista del análisis técnico, esas combinaciones de medias no tienen mucho sentido, ya que el periodo de cálculo de la corta se acerca demasiado al de la larga.

Veamos los resultados con Telepizza.



En este caso, los resultados hubieran sido notablemente mejores para el operador que hubiese utilizado un sistema que para el que hubiera mantenido la inversión. Se debe notar que el resultado obtenido manteniendo la acción es de 74 euros por cada 100 iniciales, por lo que la pérdida para el que hubiera mantenido la inversión hubiese sido de un 26% de su capital inicial.

Veamos ahora Zardoya-Otis



En este caso, los únicos resultados que se acercan a haber mantenido la inversión son cruces en los que la media corta es casi similar a la larga, es decir, combinaciones en las que el número de operaciones hubiera sido mínimo y no tienen ningún sentido desde el punto de vista del empleo de estas medias que marca el análisis técnico.

Ahora veremos los resultados para el bono alemán.


Aquí, las posibilidades de batir al inversor que mantiene la inversión son realmente pequeñas, a pesar de ser un tipo de interés, en el que, a largo plazo, el valor va a tender a oscilar en torno a un punto y las subidas sostenidas tenderán a ser mínimas.


Veamos a continuación el tipo de cambio euro-dólar:


Aquí, hay un grupo de combinaciones que superan el resultado de haber mantenido en cartera todo el tiempo y que sí tienen sentido desde el punto de vista del análisis técnico, y son las combinaciones de entre 60 y 85 sesiones para la media móvil larga y entre 10 y 30 para la corta. Podemos ver, sin embargo, que el resultado obtenido, aunque superior, no lo es mucho.

En definitiva, las conclusiones del estudio podrían ser éstas:

1) En general, es una casualidad obtener con este sistema resultados mejores que manteniendo la inversión a largo plazo.
2) Es casi imposible obtener buenos resultados en valores muy seguidos mundialmente, como el Dow Jones o el Bund alemán.
3) También es casi imposible superar los resultados del inversor que mantiene el valor para valores con buen comportamiento a largo plazo, como Zardoya Otis.
4) Parece un sistema adecuado para valores pequeños con tendencia bajista o lateral a largo plazo, como ha sido el caso de Telepizza.
5) En el caso de valores especulativos, como el Ibex o Telefónica, si se emplea un sistema de este tipo para invertir a corto plazo, los resultados serán malos y si se hace a largo plazo los resultados podrían ser similares (un poco superiores o un poco inferiores) a los obtenido manteniendo el valor.

Y estas conclusiones se pueden resumir en una:


El inversor que compra y mantiene lo hará tan bien o mejor que el que utilice las medias móviles como indicador para comprar y vender sus acciones. Además, no tendrá que perder su tiempo en comprobar las cotizaciones, dar órdenes de compra y venta y dejará mucho menos dinero en comisiones su broker.

NOTA SOBRE LA INVERSIÓN CON POSICIONES CORTAS
Los sistemas de medias móviles se recomiendan no sólo para comprar y vender posteriormente lo comprado, sino también para vender un valor que no se posee (abrir posiciones cortas), con la esperanza de comprarlo más adelante a un precio menor al de venta y obtener así un beneficio. De esta forma se hacen el doble de operaciones, con lo que el resultado, si el sistema funciona, puede ser de casi el doble. Aunque el estudio no ha contemplado esta posibilidad, de las matrices de valores se pueden deducir los resultados, ya que, si se utiliza un sistema de medias móviles para operar en futuros, el tiempo en el que no se tienen futuros comprados es porque se tienen vendidos.
Veamos un ejemplo para el Ibex:

En la matriz vemos que, para una combinación de media móvil larga de 55 sesiones y una corta de 20, el resultado neto es de 145 euros por cada 100 invertidos. El resultado manteniendo la inversión es de 165,78 euros.
Luego:
El alza total es de 65,78 euros.
De ese alza total se han capturado 45 euros, más las comisiones ya descontadas.
El movimiento restante es de: 65,78 - 45 – comisiones = 20,78 - comisiones
El resultado obtenido al operar con las posiciones cortas hubiera sido el movimiento anterior con signo negativo, al que habría que descontar las comisiones, es decir:
-( 20,78 - comisiones )-comisiones = -20,78

En definitiva, en los casos en los que el resultado de operar con medias móviles sólo al alza es inferior al obtenido manteniendo la inversión, si hubiéramos operado también a la baja, la diferencia negativa hubiera sido justo el doble de la obtenida. En los casos en los que el resultado de la operativa con medias móviles sea mejor, operando también a la baja se habría obtenido una diferencia positiva del doble de la presentada en la matriz.
Por lo tanto, las conclusiones sirven perfectamente para un sistema que opere también a la baja. Operar en los dos sentidos amplifica los resultados, ya sean éstos positivos o negativos.

01 abril, 2008

El PER y la relavorización futura de una acción

De entre los indicadores para determinar si una acción está cara o barata, sin duda, el PER es el más utilizado. Como la mayoría ya sabréis, su valor es el resultado de dividir el precio entre el beneficio por acción. Un PER alto, por ejemplo de 40, indica que se está pagando por una empresa 40 veces su beneficio neto anual. A primera vista y dejando de lado el resto de los factores, sería un indicativo de que la empresa está más bien cara. Un PER bajo, por ejemplo 8, sería indicativo de que se está pagando por la empresa 8 veces su beneficio neto anual, que un precio, en principio, barato
Es normal que una empresa con un crecimiento fuerte tenga un PER alto, y una sin crecimiento o para la que espera un futuro poco prometedor tenga un PER bajo. Para una misma empresa, si sus condiciones son más o menos estables, parece lógico pensar que, cuanto más bajo sea su PER, más barata estará la empresa y mayor será la probabilidad de que su cotización suba en el futuro.
Esto es que lo que dice la teoría sobre este famoso indicador. Pero, ¿Qué ocurre en la práctica? ¿Hay mayores probabilidades de que una empresa suba si su PER está bajo que si está alto?


Es una pregunta complicada. He oído muchas opiniones a favor y algunas en contra de este argumento. En muchas recomendaciones de analistas, el PER es uno de los argumentos más significativos para afirmar que es buen momento para comprar una acción.
Pero la economía es una ciencia inexacta, sobre todo porque muchas de sus teorías no se basan en la observación del mundo real, sino en formulaciones hipotéticas para las que únicamente se dan argumentos teóricos. Para no repetir ese error, en vez de buscar una respuesta en teorías o en manuales de inversión, voy a tratar de dar una respuesta aproximada a esta cuestión, haciendo un pequeño estudio con datos reales, para ver como se comporta una empresa en la práctica en función de su PER. Para no extraer conclusiones de una única empresa, elegiré, al azar, diez de las que cotizan en la Bolsa española, y mostraré la relación entre su PER, al final de cada año, y la revalorización de su cotización bursátil en el año siguiente, para los años comprendidos entre 1998 y 2006. El PER de cada año hace referencia al cociente entre el precio de una acción el último día de ese año y su beneficio neto por acción para ese ejercicio. La revalorización del año siguiente es la experimentada por el valor entre el 31 de diciembre del año para el que se ha calculado el PER y el 31 de diciembre del año siguiente.
Para elegirlas las empresas, lo que haré será, en mi base de datos del mercado continuo, comenzando desde la A, elegir las diez primeras que ya cotizaban en el 98 y que sigan cotizando hoy.
Mostraré, para cada empresa, un cuadro con su PER y revalorización en el año siguiente y, además, un gráfico donde aparece representados los puntos (eje X PER, eje Y Revalorización futura) y también la línea de tendencia para esos puntos. Además, calcularé el coeficiente de correlación entre PER y revalorización para cada valor.
Como cabe esperar que, a menor PER, mayor sea la revalorización futura, lo normal sería que la línea de tendencia tuviera una pendiente negativa, y el coeficiente de correlación fuera negativo. Para el que no sepa lo que es el coeficiente de correlación, sin entrar en detalles, diré que es una medida estadística de la correlación entre dos series de datos. Su valor se mueve siempre entre -1 y 1. Un valor entre 0,5 y 1 indica una relación directa y fuerte. Un valor entre -0,5 y -1 una relación inversa y fuerte. Un valor próximo a cero, una ausencia total de relación.
A continuación, los datos para las diez empresas:















La relación entre el PER y la revalorización futura se da, aunque no en todas las empresas y no de la misma forma.

En cuatro de las empresas (Acciona, Adolfo Domínguez, Aguas de Barcelona y Altadis), la relación se da y es muy fuerte. Haber comprado cuando su PER era más bajo habría supuesto unas mayores rentabilidades para nuestra inversión.
En otras dos (Abengoa y Abertis) se da la relación esperada, pero de forma muy débil.
En una (Amper) no hay ninguna relación entre su PER y su revalorización futura
En las tres restantes (Acerinox, ACS y Auxiliar de ferrocarriles) la relación es contraria a la que cabría esperar, y los mejores momentos para haber comprado habrían sido aquellos en los que la empresa tenía un PER alto.
Puede verse la relación en el siguiente cuadro:



Y, para tener una visión más clara del asunto, haré un cálculo similar para el conjunto de la bolsa española, considerando como PER uno que tengo calculado para el conjunto del mercado continuo y como revalorización futura la del Ibex 35, que más o menos representa el comportamiento del conjunto del mercado. Puede verse a continuación:


Para el conjunto del mercado, la relación es más bien pequeña, por lo que parece que el PER del mercado, en un momento determinado, no sirve de mucho para predecir su rentabilidad a medio plazo.

Las conclusiones de este estudio, son las siguientes:


1.- En algunas acciones (aproximadamente en la mitad de ellas), comprar cuando su PER es bajo nos da una mayor probabilidad de obtener buenas rentabilidades para nuestra inversión.
2.- En el resto de las empresas, que tengan un PER mayor o menor no parece tener mucha relación con su revalorización futura. En este caso, habrá que mirar otros factores para elegir el momento adecuado para entrar.
3.- El mercado en su conjunto no presenta una relación clara entre PER y revalorización futura.


En definitiva, el PER no es ni tan útil como dicen algunos ni tan irrelevante como afirman otros. Es un indicador a tener en cuenta, pero sin olvidarnos de todo lo demás.


Notas:
-No puedo asegurar la exactitud de todos los datos, aunque, en general, sí son buenos y cualquier posible error no creo que distorsione mucho las conclusiones . Los cálculos están hechos con una base de datos elaborada por mí a partir de los resultados publicados en la CNMV. Los precios están obtenidos del Visual Chart o de la web de la Bolsa de Madrid. Puede haber alguna inexactitud en las revalorizaciones debido a la correción de dividendos que hacen los programas de gráficos.

-Alguien podría criticar el estudio diciendo que el resultado de un ejercicio no se conoce hasta uno o dos meses después de que finalice, por lo tanto, un estudio preciso debería considerar la revalorización entre el momento de publicar resultados y un año después. Me hubiera costado bastante hacer esas cuentas, mientras que con los datos a final de año, me ha costado muy poco, porque he trabajado con datos ya recopilados. Creo sinceramente que las conclusiones no serían diferentes corrigiendo esas posibles imprecisiones.