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02 diciembre, 2008

¿Se acerca el fin de capitalismo? - III

Continúo con la cadena de predicciones pesimistas.
Quien no haya leído los dos artículos anteriores, tal vez debería leerlos antes de comenzar con éste, para poder seguir el hilo de la historia.
Parte I
Parte II


21.- Mientras en Estados Unidos se produce una venta masiva de bonos y de dólares y la economía asiática sufre un brusco enfriamiento, en Europa, las cosas no marcharán mucho mejor. Ante la caída del precio de los inmuebles y la gran cantidad de quiebras empresariales, la mayoría de los bancos serán incapaces de recuperar los créditos concedidos. Uno a uno, irán viendo como su liquidez se agota, y necesitarán sacar fondos de donde sea. Las ampliaciones de capital serán cada vez más difíciles de colocar, por el desencanto de unos inversores muy castigados por el mal comportamiento de las bolsas. Con tanta incertidumbre, los bancos seguirán sin prestarse dinero unos a otros, así que, la única vía para lograr el capital necesario será la intervención pública. Los estados tomarán participaciones importantes en el capital de buena parte de los bancos, nacionalizando la mayoría de ellos y asumiendo las pérdidas procedentes de los créditos incobrables.
22.- El paro no dejará de subir, disminuyendo la recaudación de impuestos y limitando la capacidad de actuación del sector público. El problema será parecido al de Estados Unidos: primero, la emisión de bonos subirá los tipos, agravando el problema de los endeudados. Luego, la impresión de billetes creará inestabilidad, inflación y hará perder la confianza en la moneda, que se devaluará. Los países que han invertido en euros en el pasado, necesitados de fondos, venderán sus reservas de divisas y la salida de capital empeorará aún más la situación económica.
23.- Con una tasa de paro nunca vista en las últimas décadas, unos estados endeudados y sin capacidad de obtener capital si no es imprimiendo moneda, una ausencia casi total de compradores para una enorme cantidad de viviendas que urgirá vender al precio que sea y la economía cada vez más deprimida, comenzará a aparecer un fenómeno casi desconocido en la Europa actual. Crecerá el número de personas sin hogar, surgirán cinturones de chabolas alrededor de la mayoría de las ciudades y la delincuencia subirá a niveles nunca vistos.
24.- Una persona que pierde su trabajo, su casa, queda endeudada para muchos años y no recibe ninguna ayuda del Estado, sólo puede mendigar o robar para sobrevivir. La caridad no podrá cubrir las necesidades de todos los desposeídos, así que el número de robos subirá de forma alarmante. Las policías europeas no están preparadas para hacer frente a un aumento de la delincuencia hasta ese nivel, así que su eficiencia será cada vez menor. Habrá zonas donde la policía no se atreva a entrar, se detendrá a una proporción muy pequeña de los que cometan delitos, las cárceles estarán saturadas y los juzgados también, así que las calles estarán llenas de delincuentes que pueden tardar años en ser juzgados, o de presos puestos en libertad al menor síntoma de buen comportamiento, para dar cabida en la cárcel a los nuevos delincuentes. Y, con unos gobiernos haciendo malabares para ver de donde recortan más y más el presupuesto, será complicado aumentar las dotaciones del sistema judicial, del penitenciario o de los cuerpos de policía. Los abundantes robos minarán los beneficios de las pocas empresas que aún los tengan, hundirán a muchas compañías de seguros, provocarán importantes pérdidas a los ciudadanos que mantengan su poder adquisitivo y también al patrimonio del Estado.
25.- Y, país por país, irán llegando a una situación en la que el sector público no podrá hacer frente a sus pagos. Del gasto público se recortará todo lo recortable. Las primeras partidas en ser suprimidas serán el gasto en política medioambiental, en política social y en cultura. Luego las obras públicas y cualquier inversión que no sea imprescindible. Se reducirán al máximo las prestaciones sociales, se despedirá a casi todos los empleados públicos que no sean fijos… Y, con cada recorte del gasto público, la economía se irá contrayendo más y más: mayor tasa de paro, menos consumo, más empresas deben cerrar sus puertas, más gente pierde su casa,… Las pensiones y los sueldos perderán buena parte de su poder adquisitivo, debido a la rápida inflación.
26.- En Rusia el declive será mucho más rápido que en la Unión Europea. Con el desplome en el precio del petróleo y las materias primas, Rusia perderá su mayor fuente de ingresos. El déficit público se disparará, se consumirán rápidamente las reservas de divisas y el Estado terminará declarándose en bancarrota. La moneda se hundirá, el desabastecimiento entre la población será enorme, habrá protestas, disturbios, posiblemente algún golpe de estado… Gobiernos poco duraderos se sucederán en el poder, tratando de mantener a flote una economía empobrecida y mal gestionada, sin contar con el apoyo de ningún otro país, ya que cada uno tendrá más que suficiente con hacer frente a sus problemas internos. Los países de Europa del Este sufrirán una suerte parecida. Su declive será más rápido cuanto más hayan dependido de la financiación o la inversión extranjera para comenzar a despegar.
27.- La Unión Europea, igual que Estados Unidos, impondrá fuertes medidas proteccionistas, y el comercio internacional se reducirá a niveles mínimos. El desabastecimiento de ciertos productos agravará la situación de muchas industrias, ya castigadas por la falta de demanda. La estructura productiva mundial no está preparada para una interrupción del comercio. Si las vías comerciales dejan de ser fluidas, en un entorno global plagado de conflictos y revueltas, será habitual que, periódicamente, se produzca desabastecimiento de ciertos productos básicos. Los países que importan una parte importante de los alimentos que consumen serán los más vulnerables. La población actual prácticamente triplica a la que había en 1930. Si se retrocede, si el comercio mundial se reduce drásticamente, si abundan los conflictos internos en los países productores de alimentos y materias primas, la producción se reducirá, no habrá alimentos para todos o, si los hay, a veces no podrán llegar a los lugares donde sean necesarios. Imaginemos, por ejemplo, que el suministro de petróleo se interrumpe durante varios meses. Cuando se agoten las reservas, los camiones dejarán de circular, los supermercados se irán quedando desabastecidos, será difícil conseguir comida, se especulará con el precio de los alimentos de primera necesidad, y muchos no podrán alimentarse. Imaginemos que el desabastecimiento se produce en pleno invierno, en una ciudad del norte de Europa, y muchos hogares se quedan sin calefacción durante semanas o meses.
28.- Una población masivamente empobrecida, con interrupciones frecuentes en el suministro de productos de primera necesidad, viviendo en países con una policía incapaz de controlar a millones de delincuentes, que roban y matan para sobrevivir, será el caldo de cultivo para frecuentes revueltas. Algunos comenzarán a ocupar pisos vacíos, otros se organizarán en bandas de crimen organizado y habrá que utilizar al ejército para mantener el orden. El caos tenderá a crecer. Cuanto menos comercio haya, cuanto más paro, cuanta más delincuencia, cuanto más desabastecimiento, menor será la producción de alimentos y de todo tipo de bienes, empeorando la situación de cada vez más personas. Una represión demasiado dura por parte de las autoridades podría ser la chispa que desencadene una revolución, una desobediencia absoluta por parte de aquellos que no tienen nada que perder, y eso puede ser una avalancha incontrolable: comisarías y cuarteles asaltados para conseguir armas, derrocamiento de gobiernos, robos y saqueos masivos,… Muchos países podrían quedar sumidos en el caos en cuestión de pocas semanas. Y, si la producción de alimentos disminuye, necesariamente habrá mucha gente que muera de hambre. Y, cuanta más gente en situación extrema haya, mayor será la crueldad de los enfrentamientos. Y, en un territorio sin gobierno y donde no hay comida para alimentar a todos, la lucha por la supervivencia diaria hará que se interrumpa por completo el suministro de todo lo básico: No habrá electricidad, ni teléfono, ni periódicos, ni combustible, la producción de casi todo se reducirá al mínimo, el dinero dejará de tener valor y el caos terminará por engullirlo todo.
29.- Tras unos años de supervivencia extrema, cuando hayan muerto de hambre o por enfrentamientos dos o tres cuartas partes de la población mundial, algunas regiones comenzarán a organizarse, formando la semilla de lo que serán los futuros estados. Se recuperará la producción de alimentos, el comercio, de recordarán los conocimientos técnicos que tenemos actualmente y la civilización volverá a surgir. Costará mucho menos de lo que nos ha costado llegar hasta aquí, porque nuestra sociedad es la suma de las aportaciones de millones de seres, algunos famosos y otros anónimos, que han ido aportando su granito de arena al progreso, al descubrir o inventar alguna forma nueva de hacer las cosas. Todo ese cúmulo de conocimientos está aquí, y, a pesar de que una crisis importante podría acabar con la organización del mundo que conocemos, el desarrollo volverá a surgir de nuevo en no demasiado tiempo.
30.- En el nuevo orden mundial, debería tenerse siempre presente que lo que salva al hombre es la previsión y la buena gestión de los recursos. La crisis actual es el resultado de años de fuerte expansión crediticia, de la desmedida ambición de muchos que, sin mostrar ninguna prudencia, han pedido prestadas cantidades desorbitadas de dinero y también de la falta de previsión de unos gobiernos que, en vez de frenar los excesos que se estaban produciendo, los han permitido e incluso fomentado y, en vez de gestionar con eficiencia aquello que nos pertenece a todos, han malgastado alegremente el abundante dinero que recaudaban sin esfuerzo en los buenos momentos.


Y este el fin de la previsión pesimista. Una serie de sucesos encadenados que termina con el empobrecimiento masivo, el desabastecimiento de lo básico, revueltas, desgobierno, anarquía y un caos casi completo.

¿Podemos llegar a una situación así? Yo no lo creo, pero no deberíamos olvidar nunca que el mundo actual es mucho más frágil de lo que imaginamos. Nuestro bienestar proviene de la especialización. Los avances técnicos han sido muchos, tenemos medios que hace cien años nadie hubiera imaginado pero, pensemos por un momento que nos quitan la corriente eléctrica, el teléfono, internet, la gasolina… Todos somos capaces de usar un aparato eléctrico pero, ¿cuántos de nosotros seríamos capaces de construir un generador?¿y de producir una vacuna?¿y de fabricar un tractor?
Aunque nunca el mundo ha estado tan desarrollado como ahora, los conocimientos están muy fragmentados y pocos individuos o grupos pequeños serían capaces de fabricar un producto moderno sin depender de máquinas, suministros o componentes que ahora se compran con facilidad pero que serían imposibles de obtener en un mundo sumido en el caos.
La mitad de los asalariados de la comunidad de Madrid cobran menos de mil euros al mes, y serán los que más sufran si las cosas se ponen feas de verdad. Si una cuarta parte de la población de nuestro país llega algún día a estar desposeída de todo y hambrienta, no habrá policía ni ejército capaz de mantener el Estado de Derecho en funcionamiento. No debemos olvidar que muchas grandes civilizaciones han sucumbido en pocos años y sería ingenuo pensar que la nuestra está a salvo de todo. Nunca ha habido tanta población como ahora, y cualquier interrupción en las cadenas de abastecimiento podrían provocar catástrofes de dimensiones nunca vistas. La rapidez con la que se ha extendido la crisis crediticia nos da una idea de cómo el mundo actual está completamente interconectado. Una chispa producida en según que lugar, podría provocar el incendio que terminara rápidamente con la civilización que conocemos.
Y, si el capitalismo no es, ni mucho menos, un sistema perfecto, no debemos olvidar que un final rápido e imprevisto del sistema que conocemos provocará grandes desgracias a buena parte de los que poblamos el planeta, sobre todo a los que tenemos la suerte de vivir en un país rico. Las economías de subsistencia que existen en muchos países de África poco van a perder, pero nosotros arriesgamos mucho, unas cotas de bienestar que el ser humano nunca había conocido, por ese motivo deberíamos tratar de hacer lo posible para que esta crisis pase lo antes posible, para que sus repercusiones sean pequeñas, y todo vuelva a un estado de normalidad que permita hacer los cambios y tomar las medidas necesarias para que nunca volvamos a estar amenazados por un futuro incierto.

Y aquí terminan las previsión negativa del futuro. Éste es el último artículo pesimista que escribo sobre el tema. En vez de lamentarnos, de vivir con angustia por un futuro incierto, todos deberíamos hacer lo que esté en nuestras manos para que la recuperación sea rápida. Yo quiero aportar mi granito de arena por eso, en vez de escribir más visiones pesimistas sobre el futuro, en los próximos artículos contaré una serie de ideas que podrían ayudar a resolver los problemas actuales. Puede que no sean buenas, o que no sean aplicables, pero tal vez den ejemplo a otros y entre todos podamos pensar la forma de corregir los problemas que amenazan a nuestro sistema económico y a nuestra calidad de vida. No es únicamente responsabilidad de los políticos, todos debemos hacer lo que esté en nuestras manos para evitar cualquier catástrofe futura.

3 opiniones:

Blogger Daniel dijo...

Excelente reflexión, es de los mejores artículos que he leido últimamente. Enhorabuena!

2 de diciembre de 2008 13:23  
Anonymous Anónimo dijo...

Buen articulo, salvo que falta la receta fundamental del capitalismo ante toda crisis sin remedio: una guerra en condiciones.

3 de diciembre de 2008 16:43  
Blogger richar dijo...

ufff.. he leido del tirón las tres partes. ¿Cómo q no habla de una guerra...? ¿cómo desaparecen 2/3 de la poblaciónmundial?revoluciones y guerras se sobreentienden en este relato. Muy interesante todo lo leido, la verdad es q asusta pensar en que todo esto pueda pasar aquí y ahora.

Completamente deacuerdo con lo de los peligros de la especialización...

4 de diciembre de 2008 20:39  

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