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26 diciembre, 2008

Ideas para superar la crisis - 8

Si se sigue inyectando liquidez a los bancos y ese dinero no llega a la economía real, el resultado será contrario al esperado. Las empresas y los ciudadanos lo van a pasar realmente mal, mientras que los bancos podrían sacarle mucho partido a ese dinero si, en vez de prestarlo, lo guardan, esperan a que la crisis llegue a su máximo apogeo y, en ese punto, invierten la liquidez en comprar los mejores activos a precio de saldo. Para evitarlo, propongo una solución, que explicaré en este artículo.
Hasta este momento, el principal motor de la crisis está siendo la falta de crédito. El paro ha subido mucho (y subirá bastante más aún), pero es un fenómeno muy reciente. Los despidos masivos empezaron este verano, por lo que la mayoría de los nuevos parados aún no han tenido que restringir fuertemente su presupuesto familiar, ya que habrán recibido dinero de la liquidación, la indemnización por despido y podrán cobrar prestaciones por desempleo durante bastante tiempo aún.
El consumo ya se ha reducido bastante, aunque, de momento, más que por el incremento del paro, se ha reducido por dos factores. Uno de ellos es la falta de confianza de los ciudadanos, que, viendo el futuro incierto, optamos por gastar menos de lo que gastaríamos habitualmente. El otro motivo, mucho más importante, es la falta de crédito.
Los bancos han cerrado el grifo, y resulta muy complicado para particulares y empresas conseguir préstamos con los que adquirir coches, viviendas o realizar cualquier tipo de inversión. Muchas empresas están teniendo dificultades para renovar los créditos que van venciendo. Y eso es un desastre para la economía, porque, hasta que el crédito vuelva a fluir, habrá sectores, como el inmobiliario o el del automóvil, que verán sus ventas reducidas al mínimo, porque buena parte de los compradores necesitan endeudarse para adquirir un coche o una casa.
Muchas empresas van a tener dificultades para continuar con su funcionamiento normal. Imaginemos el caso de una empresa que logra un contrato importante. Antes de comenzar a cobrar por ese trabajo tendrá que hacer frente a multitud de gastos, necesarios para realizar las tareas contratadas (compra de materiales, pago de salarios, etc.). Si la financiación que ofrecen los proveedores no es suficiente y el banco niega a la empresa un crédito para poder ir cubriendo los gastos necesarios, muchas compañías tendrán dificultades para poder realizar su actividad normalmente, y tendrán que renunciar a algunos encargos o hacer auténticos malabares para poder realizar todos los pagos puntualmente. Y a eso hay que unir que la mayoría de las empresas van a sufrir más de un impago o a ver como sus cobros se retrasan, debido a la falta de liquidez generalizada.
En cuanto el crédito vuelva a fluir, la economía obtendrá un respiro, y podremos decir que lo peor ha pasado. Mientras ese problema no se resuelva, la más oscura incertidumbre seguirá planeando sobre las principales economías del planeta.
Los gobiernos son muy conscientes de las consecuencias catastróficas que la falta de crédito provoca, por eso se están esforzando en aumentar la liquidez del sistema, inyectando dinero en el capital de los bancos, comprando sus activos menos líquidos, bajando tipos de interés y prestando a los bancos, para paliar sus necesidades de efectivo.
Todas esas medidas parecen acertadas, pero, al menos a día de hoy, no podemos decir que estén provocando efectos visibles. Los bancos se esfuerzan en atesorar todo el dinero que logran reunir. Sólo prestan a buenos clientes, a aquellos que conviene conservar a costa de lo que sea, y también están aprovechando para ofrecer créditos a unos tipos que llegan al 10 o incluso el 11%, que, con un euribor cada día más bajo, podríamos decir que rozan la usura.
Es normal que los bancos no presten dinero. Resulta mucho más rentable para ellos atesorar todo lo que consigan. Casi todos los bancos necesitan fondos para hacer frente a la ola de impagos que se avecina. Los bancos, el menos en nuestro país, terminan por cobrar la mayoría de lo que se les debe. Someterán a quien no pague a los procedimientos judiciales necesarios para cobrarle. Pero, mientras tanto, el banco debe seguir funcionando, devolviendo sus propios créditos y haciendo frente a sus gastos. Por eso, un colchón de dinero, puede ser un auténtico salvavidas para las entidades con más morosidad.
Pero, aunque reúnan una cantidad de dinero más que suficiente para hacer frente a sus impagos, no parece probable que vayan a abrir el grifo de momento.
Debido a la cantidad de concursos de acreedores y de embargos que se avecinan, las oportunidades interesantes de inversión van a abundar para todo aquel que disponga de dinero. Los bancos van a ser unos espectadores privilegiados de esa ola de impagos. Irán viendo empresas que cierran y deben malvender sus activos, así como particulares que deben malvender sus pisos. En un mal momento económico y con el grifo del crédito cerrado, pocos podrán comprar esos activos, así que el precio pagado por ellos terminará siendo realmente bajo. Los bancos, que tienen información abundante sobre sus clientes, serán los primeros en detectar cuales de esos activos en venta son realmente interesantes y pueden adquirirse a precio de ganga, y, a través de los procedimientos necesarios (crearán inmobiliarias, sociedades de inversión o el vehículo que convenga), podrán quedarse con todo lo que crean conveniente, para revenderlo cuando las cosas mejoren, con unas jugosas plusvalías (apostaría a que muchos activos adquiridos en el máximo apogeo de la crisis podrán venderse al doble de precio dos o tres años después).
Comprar los mejores activos a precio de ganga va a ser un negocio muy interesante para los bancos. Si disponen de dinero, no creo que dejen escapar la oportunidad.
Si las cosas siguen como hasta ahora, y los bancos centrales no dejan de aumentar la liquidez al sistema bancario, lo que va a suceder es que los bancos nadarán en liquidez, pero no abrirán el grifo hasta que los endeudados se vean obligados a malvender sus mejores activos. En ese momento, muchas empresas habrán cerrado o estarán en pleno concurso de acreedores, muchos ciudadanos habrán perdido su vivienda y habrán quedado endeudados. Pero los bancos que sobrevivan y tengan dinero suficiente, estarán en una posición envidiable: pasarán a ser los dueños de activos de mucha calidad, comprados a precio de saldo, y habrán aprovechado la crisis para recortar gastos, subir las comisiones que cobran a sus clientes (eso ya lo estamos sufriendo) y despedir a todos los empleados que consideren innecesarios.
Así, podríamos decir que inyectar liquidez en el sistema bancario está sirviendo para que éste no se hunda, pero no está ayudando a que la economía se reactive, porque ese dinero no llega a los ciudadanos ni a las empresas, ya que los bancos, en su eterno afán por obtener los mayores beneficios, ven más rentable guardarlo que prestarlo.
A veces hay que dar una zanahoria, pero otras es más efectivo usar el palo. Los bancos han sido avaros, se han excedido, han arriesgado más de la cuenta, y ahora se ven con el agua al cuello. Los Bancos Centrales están acudiendo en su ayuda, para evitar que el sistema quiebre. Pero el verdadero problema es que el mercado interbancario no funciona y los bancos con exceso de dinero no prestan a los que lo necesitan. Si un Banco Central ofrece dinero ahora, lo van a solicitar tanto los bancos que lo necesitan como los que no lo necesitan. Los primeros lo harán para sobrevivir, los segundos para atesorar y esperar al momento de cazar gangas, pero ese dinero no llegará a la calle, que es donde debe llegar para reactivar la economía. Por eso, si la zanahoria no funciona, debería utilizarse el palo.
El crédito es necesario. Las familias y las empresas necesitan el dinero, y, si los bancos no lo prestan, debería ser el Estado quien lo hiciera. Inglaterra ya ha anunciado cierta intención de comenzar a hacerlo. Yo creo que todos los países deberían seguir su ejemplo, y cuanto antes mejor.
Una forma podría ser la creación de una Agencia Estatal de Créditos, dependiente del Banco de España, que recibiera las peticiones de empresas y ciudadanos, hiciera un estudio de riesgo y, todos los que lo superaran, recibieran el dinero inmediatamente.
No debemos olvidar que la Administración Pública, lo que toca lo estropea, por eso debería hacerse con cierto cuidado. Se podría subcontratar el análisis de riesgo y los procesos administrativos y que el Estado se limitara a poner el dinero. Se podría difundir un formulario de petición y explicar claramente que documentos deberían adjuntarse a esa petición, según el crédito solicitado fuese hipotecario, personal, para inversión o para el funcionamiento normal de la empresa. Si se estandariza el procedimiento, si las peticiones se envían por correo, los gastos de concesión podrían ser mucho menores que los de un banco normal. Sólo serían necesarias unas oficinas centrales, con suficiente número de analistas de riesgos y personal administrativo. Y, a todo el que se le concediera su petición, se le podría ingresar el dinero en su cuenta bancaria al día siguiente, y comenzar a cobrarle las cuotas cuando correspondiera, domiciliando el importe en su cuenta bancaria. Es algo parecido a los que hace el ICO actualmente, pero habría que conseguir recortar y simplificar los trámites de solicitud y el plazo de ingreso del dinero. Desde mi punto de vista, sería mejor crear una agencia nueva que utilizar el ICO, porque podría conseguirse una efectividad mucho mayor.
Si el dinero que se va a inyectar en los bancos se prestara de esta forma, su efecto en la economía sería inmediato. se podrían ofrecer tipos de interés mucho más asequibles que los que ofrecen los bancos ahora. Y no parece probable que la Administración fuera a tener muchos impagos, porque su efectividad para cobrar está más que probada. Si dejamos de pagar a Hacienda o a la Seguridad Social, podremos comprobar como nuestra deuda no se olvida y terminan por embargarnos las cuentas bancarias o lo que sea necesario para cobrar lo que debemos. Este tipo de créditos podría recibir el mismo trato en caso de impago.
Si las peticiones de crédito fueran abundantes, el Estado podría emitir Deuda Pública para obtener fondos que prestar. Las letras del tesoro a 12 meses se emitieron en la última subasta al 2,19% y los bonos a 5 años se emitieron al 3,31%. El Euribor a un año está al 3,15%. Aplicando, por ejemplo, a los créditos hipotecarios el Euribor + 0,50%, a los empresariales el Euribor + 1% y a los personales el Euribor + 2%, hasta se obtendrían unos beneficios razonables, y la medida no sólo no costaría dinero a los contribuyentes, sino que se lo ahorraría. Se haría un gran favor a muchos ciudadanos y empresas, porque hace un par de años los bancos ofrecían préstamos a tipos de interés como esos, pero ahora, escudándose en la crisis, están abusando bastante de los sufridos clientes, y cobrando unos intereses más que abusivos.
Alguien podría decir que, con esta medida, el Estado está haciendo competencia desleal a los bancos, pero es que eso es precisamente lo que debería hacerse en este momento. Los bancos han sido avaros en los buenos tiempos, están siendo poco claros respecto a su situación en el momento actual, y serán poco honestos cuando los la crisis comience a amainar, porque utilizarán la liquidez acumulada gracias a las inyecciones públicas para quedarse con los mejores activos a precio de saldo. Se les ha dado una zanahoria y no han reaccionado. Tal vez, lo que necesitan, es un buen palo.

2 opiniones:

Blogger javieron1 dijo...

Muy bueno, estoy de acuerdo con el planteamiento, a ver si las autoridades te leen, vaya regalo de reyes que tendríamos todos.

Por cierto me alegra que una de tus ideas para salir de la crisis (la de los billetes de 500) anda dando vueltas por el Gobierno

saludos y feliz añonuevo

27 de diciembre de 2008 19:36  
Blogger Juan Hidalgo Cenalmor dijo...

Pues a mí también me ha llamado la atención, que el gobierno se esté planteando lo dejar aflorar los billetes de 500 euros. Y lo dijeron unos días después del post que publiqué sobre el tema.
Me parece fantástico que el gobierno, de vez en cuando, tenga una idea un poco creativa, en vez de limitarse a decidir con alegría como distribuye los miles de millones que nos cobran en impuestos. Si no tienen imaginación suficiente, que pregunten un poco, que los ciudadanos podríamos darles miles de ideas que mejorarían la vida de todos nosotros y hasta les harían ganar votos.

28 de diciembre de 2008 4:50  

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