Oikonomía: Economía de "andar por casa"Blog de Fernando Esteve y José Manuel Rodríguez, profesores de Teoría Económica de la UAM.
Etiquetas
alquiler crisis cuento economica economicas economico economía eficacia España inflacion jovenes keynes mercado mercado laboral niño paradojas politica proposito símbolo tamaño
Últimos comentarios
Sitios que sigoÚltimas entradas de los Blogs
Etiqueta "shaw": 1 resultadosGEORGE BERNARD SHAW Y LA REGULACIÓN DEL SECTOR ELÉCTRICO
02 de Agosto de 2009
En su magnífica obra, Guía de la mujer inteligente para el conocimiento del socialismo y el capitalismo(1), escrita por George Bernard Shaw en 1927 cuando todavía tenía 71 años (murió a los 94) y que aún se lee con gusto y provecho, hay un momento (en el capítulo XIX) en que trata de lo que hoy llamaríamos la regulación del sector energético. Concretamente, Bernard Shaw se plantea cuál debiera ser el precio correcto del carbón que era en aquella época la fuente de energía para calefacción y cocina más usada, y por consiguiente un bien de primera necesidad y más en un país frío y lluvioso como Inglaterra.
Bernard Shaw era enteramente consciente de que el precio que tenía el carbón en el mercado dependía de las condiciones técnicas de producción en las minas donde más dificultosa era su extracción, de modo que, dada una demanda, el precio de la tonelada de carbón en el mercado venía determinado fundamentalmente (pues no hay que olvidarse de los costes de comercialización) por el coste de su extracción en la minas relativamente peores en términos de su explotación técnica. Ello suponía que los propietarios de las minas donde la extracción era relativamente más fácil obtenían unas pingües rentas pues el precio al que vendían su carbón era el precio de mercado, el mismo al que vendían su carbón los propietarios de las minas de explotación más difícil. Bernard Shaw conocía además las implicaciones distributivas resultantes de esta fijación de precios por el mercado, lo que da fe de su preciso conocimiento de la Teoría de la Renta(2), y así dice: "De este modo la mujer inteligente (y también la que no lo es) se ve condenada siempre a pagar por el carbón el coste total de extraerlo de las minas más caras, aunque sepa que sólo una pequeña parte del carbón procede de dichas minas, viniendo el resto de otras en las que el coste es mucho más bajo. Si protesta, se le asegurará que el precio apenas basta para permitir que los obreros sigan trabajando, y esto será completamente cierto. Lo que no se le dirá, aunque también es exacto, es que las minas mejores obtienen beneficios excesivos a costa suya, para no hablar de las regalías del propietario. Y aquí surge otra complicación. Los mineros que extraen el carbón de las mejores minas no cobran más que los de las otras peores, que apenas pueden ir tirando, porque los hombres, a diferencia del carbón, pueden ir de una mina a otra, y lo que tiene que aceptar el minero más pobre tienen que aceptarlo todos los demás. De este modo, los salarios de todos los mineros se mantienen en la misma escala que los de las peores minas, exactamente igual que las facturas de todas las amas de casa lo tienen valorado a su coste más alto. Los mineros descontentos declaran huelgas, haciendo que el carbón escasee todavía más y suba más de precio. Las amas de casa se lamentan, pero no pueden hacer bajar los precios, y censuran al 'burgués'. Nadie está satisfecho, salvo los propietarios de las mejores minas". Leer más |