Oikonomía: Economía de "andar por casa"

Blog de Fernando Esteve y José Manuel Rodríguez, profesores de Teoría Económica de la UAM.




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FREUD, LA PÍLDORA Y LA VIAGRA. Progreso técnico y felicidad.

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02 de Diciembre de 2009
Releyendo El malestar de la cultura para la entrada anterior, me volví a encontrar con esa página en que de forma sencilla pero efectiva, Freud cuestiona los efectos de los avances técnicos sobre la felicidad humana, aunque sin llegar a desvalorizarlos totalmente(era demasiado inteligente para caer en la trampa de hacerlo). No me resisto a transcribir al pie de la letra sus comentarios pues, aun escritos en 1930, o sea, antes de los antibióticos y la cirugía del corazón, antes de la aviación comercial y de los viajes espaciales, antes de la televisión e Internet, resultan extraordinariamente sugerentes y hasta actuales, o al menos a mí me lo parecen. Dice Freud:

"El hombre se enorgullece con razón de tales conquistas, pero comienza a sospechar que este recién adquirido dominio del espacio y del tiempo, esta sujección de las fuerzas naturales, cumplimiento de un anhelo multimilenario, no ha elevado la satisfacción placentera que exige de la vida, no le ha hecho, en su sentir más feliz. Deberíamos limitarnos a deducir de esta comprobación que el dominio de la Naturaleza no es el único requisito de la felicidad humana -como, por otra parte, tampoco es la meta exclusiva de las aspiraciones culturales-, sin inferir de ella que los progresos técnicos son inútiles para la economía de nuestra felicidad. En efecto, ¿acaso no es una experiencia placentera, un innegable aumento de mi felicidad , si puedo escuchar a voluntad la voz de mi hijo que se encuentra a centenares de kilómetros de distancia; si, apenas desembarvado mi amigo, puedo enterarme de que ha sobrellevado bien su largo y pensos viaje?¿Por ventura no significa nada el que la medicina haya logrado reducir tan extraordinariamente la mortalidad infantil, el peligro de las infecciones puerperales, y aun prolongar en considerable número los años de vida del hombre civilizado? A estos beneficios, que debemos a la tan vituperada era de los progrsos científicos y técnicos, aún podría agregarse una larga serie; pero aquí se hace oír la voz de la críatica pesimista, advirtiéndonos que la mayor parte de estas satisfacciones serían como esa "diversión gratuíta" encomidad en cierta anécdota: no hay como sacar una pierna desnuda de bajo la manta, en fría noche de invierno, para poder procurarse el "placer" de volverla a cubrir. Sin el ferrocarril que supera la distancia, nuestro hijo jamás habría abandonado la ciudad natal, y no necesitaríamos el teléfono para poder oír su voz. Sin la navegación transatlántica, el amigo no habría emprendido el largo viaje , y ya no me haría falta el telégrafo para tranquilizarme sobre su suerte. ¿De qué nos sirve reducir la mortalidad infantil, si precisamente esto nos obliga a adoptar la máxima prudencia en la procreación, de modo que, a fin de cuentas, tampoco hoy criamos más niños que en la época previa a la hegemonía de la higiene, y en cambio hemos subordinado a penosas condiciones nuestra vida sexual en el matrimonio, obrando probablemente en sentido opuesto a la benéfica selección natural?¿De qué nos sirve, al cabo, una larga vida, si es tan miserable, tan pobre en alegrías y rica en sufrimientos, que sólo podemos saludar a la muerte como feliz liberación".   Leer más
Etiquetas: freud · análisis técnico · felicidad