Si la interpretación
fisioeconómica del crecimiento económico fuese correcta quizás la política de desarrollo más efectiva para aquellos países o regiones sometidas a la "paradoja ecuatorial" tuviese como una primera e ineludible etapa el fomento de la inversión no en nuevas tecnologías o en costosísimo equipo capital o en educación de alto nivel sino en un bien de consumo duradero tan humilde como es el aire acondicionado. Pues, a fin de cuentas, lo que se pretende y se consigue con la climatización es simular, en las zonas geográficas de clima tórrido, las condiciones climáticas de las zonas templadas. Parecería a primera vista que reducir el problema del subdesarrollo a la difusión de los aparatos de aire acondicionado es una
boutade rayana en el despropósito. Es posible, pero sin embargo la historia económica del
Sunbelt norteamericano exige no descartar de antemano tan aparentemente descabellada hipótesis y obliga en consecuencia a tomar en consideración la
fisioeconomía con cierta seriedad.
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