Oikonomía: Economía de "andar por casa"Blog de Fernando Esteve y José Manuel Rodríguez, profesores de Teoría Económica de la UAM.
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Etiqueta "cabalgata": 1 resultadosDE LA CABALGATA DE REYES AL COPAGO SANITARIO: EL EFECTO PRECIO-CERO
19 de Diciembre de 2008
Lo único que a estas alturas de la Historia es obligatorio no perderse de las próximas fiestas navideñas es la cabalgata de reyes. Y no una en particular, pues, para lo que voy a referirme aquí, cualquiera vale. Y esta obligación tampoco, obviamente, tiene nada que ver con la sensación de normaliodad que da ver a Sus Majestades los Reyes Magos cumplir ilusionadamente una vez más su contrato de trabajo temporal para El Corte Inglés. No, lo imprescindible es volver a presenciar de nuevo el espectáculo que dan los padres y los abuelos de los encandilados niños de la novena (o la décima, da lo mismo) potencia económica del mundo cuando en la cabalgata dejan a un lado su dignidad y achaques y gritan como posesos para llamar la atención de los "pajes", y se empujan y pelean y se tiran al suelo por pillar unos cuantos caramelos cutres para sus cada vez más obesos retoños, que, por su parte, ven el espectáculo que les ofrecen sus mayores con el distanciamiento de unos experimentados consumidores que pasan de cualquier dulce que no sea de marca. Se trata sin lugar a dudas de un grandioso "evento" que es instructivo y además gratuito y que, por tanto, no hay que perderse. Aunque si resulta que alguien no puede ir, que no se preocupe pues no es el único evento de estas características. Por ejemplo, aquí en Madrid, un domingo de estos una benefactora organización dedicada no recuerdo si empeñada en defender a los niños de las aldeas o en repoblarlas con ellos da un cocido "solidario" en la Plaza Mayor. Y es también un acontecimiento digno de verse observar cómo centenares, cuando no miles de personas hacen larguísimas colas para conseguir una racioncita de rancho cuartelero que se toman de pie en unos cutres platos de plástico con unos cutres cubiertos del mismo material (la misma benéfica institución creo que regala con el mismo éxito un pedazo de roscón navideño un día de estos). Y este espectáculo no es que deba continuar, es que continua. Sólo hay que ver el gurigay que se monta cada vez que los agricultores, como muestra de su solidaridad con los consumidores y su desamparo frente a los intermediarios, convocan al personal para regalarle unas cuantas lechugas o unos cuantos tomates. El personal responde solidariamente como sabe, o sea, en masa, dándose de tortas si es preciso para recibir algo de harina. Y no son sólo jubilados y gente mayor quienes tan activamente pugnan por lo regalado. También los adolescentes y jovenes emulan a sus mayores y basta con que se regale unas entradas o un CD con alguna olvidable cancioncilla para que allí estén dispuestos a perder todo el tiempo que sea necesario. Leer más |