Me da un poco de vergüenza escribir lo que voy a escribir después de la anterior entrada en este blog, pero ya se sabe cuán difícil es eso de predicar con el ejemplo. El caso es que, después de "meterme" con Enrique Gil Calvo a propósito de su analogía del sistema fimnaciero con un sistema hidrlógico no se me ha ocurrido otra cosa que descolgarme con otra, esta de mi cosecha particular, y tan disparatada como la suya. Me he puesto a escribirla y aquí va. Disculpas para quien la lea. Pero quien lo haga tenga presente la advertencia que se dijo en la entrada anterior, o sea, que que por lo general las analogías no son buenas, y esta no lo es pues no ilunina o agrega nada a lo que ya se sabe, sino que simplemente utiliza un lenguaje diferente al habitual a la hora de referirse a la economía. Así que no hay que tomarla nada en serio. No es más que un mero divertimento. Leer más