El miércoles hubo dos anuncios del gobierno que en teoría trataban de solucionar dos problemas de la situación actual. El propio miércoles ya traté de explicar que la letra pequeña imponía penalidades a todo el mundo y beneficios a la banca. (como siempre). Desde luego está claro que el gobierno sabe perfectamente lo que hace y además (al contrario de lo que opina tanto Francisco González de BBVA y Luis de Guindos), sabe que eso no le va a gustar a la sociedad. ¿Por qué mienten a la sociedad si estuviesen convencidos de que la sociedad lo aprobaría o de que es bueno?. Está claro que el mero hecho de intentar mentir es prueba más que suficiente de lo que opinan de unas medidas. ¿O es que alguien trata de ocultar aquello que cree que va a gustar y servir?.
El caso es que, de la misma forma que en las otras reformas, tras unos discursos grandilocuentes, (en los que se anticipa un mínimo del perjuicio de las decisiones tomadas), luego nos vamos enterando de los aspectos reales de las reformas. Respecto a la propuesta para que las administraciones públicas paguen a los proveedores, resulta que tenemos todo lo que he comentado en el post del miércoles y además nos encontramos en medio de la referencia con la posibilidad de una quita (por supuesto voluntaria). El miércoles cuando se anunció el plan se afirmaba que se trataba de solucionar la deuda completa. Sin embargo, era muy previsible, (lo comenté el propio miércoles), que hubiese algún tipo de restricción a las operaciones financieras, por lo que además de una situación en la que el estado se endeuda más, para prestar dinero a aquellos a los que debe, de forma que paga intereses por la parte de deuda que no pagaba y que los acreedores del estado pagan intereses también, nos encontrábamos con el poder de las entidades; en el post recogía: Leer más
Estamos en una dinámica en la que “parece” que todos los gastos de las distintas administraciones están sujetos a fiscalización. Sin embargo, curiosamente tenemos un cierto olvido que contrasta con la cantidad de noticias respecto al aspecto olvidado que tenemos todos los días en los periódicos.
Un ejemplo muy bueno es un artículo que ha aparecido el otro día en “El Economista” titulado “el drama de las cuentas públicas suma ya 50.000 millones de euros en impagos”. El titular define perfectamente el artículo donde nos cuenta que las administraciones deben 50.000 millones a los proveedores de la administración por Obras Públicas, Servicios como limpieza y seguridad y por el gasto farmacéutico.
Desde luego es un problema que les debamos 50.000 millones a distintas empresas, pero lo que no se es capaz de entender es como nadie que pretenda atacar con rigor el problema de las finanzas públicas, no sea capaz de preguntarse el hecho de ¿Cómo es posible que la administración pública se gaste esta cantidad de dinero?. Leer más
Mi nombre es Tomás Iglesias, y como todo el mundo sabe, no es fácil describirse a uno mismo. En mi caso es muy sencillo. Soy una persona que ha tenido la oportunidad y la suerte de estudiar Económicas y acabar apasionandome por una disciplina que entiendo como algo que ha de servir para que mejoremos todos.