La gran obsesión del BCE, (y del resto de los bancos centrales), parecen ser los temidos efectos de lo que se viene a llamar efectos de segunda vuelta o de segunda ronda. Esto supone que cuando “por cualquier motivo”, (usando las palabras de Trichet en la rueda de prensa de la reunión de mayo de 2011), sube el precio de los bienes de consumo, es importante evitar que las empresas suban sus precios adaptando sus costes y que a su vez suban los sueldos para recuperar la situación previa.
En realidad, jamás acabé de entender porque se llaman efectos de segunda ronda, porque lo más normal es catalogarlos como “efectos”. Es decir, tras cada decisión o suceso tendremos una serie de efectos que dependerán de las decisiones tomadas y de las circunstancias en cada momento. Es decir, cuando hablamos de un sistema económico hablamos de un sistema que se encuentra en constante evolución en todos y cada uno de los momentos. Leer más