Es de todos sabido que la justicia en España adolece de muy graves problemas. El otro día publicaba un post en el que comentaba que la idea de Gallardón, (al igual que las anteriores reformas o retoques del partido socialista), son un auténtico despropósito, ya que lo que buscan es que los ciudadanos acudan lo menos posible a la justicia. En definitiva es como si los frenos de nuestro coche no funcionasen adecuadamente. A casi nadie se le ocurriría recomendar no ir al mecánico a arreglarlos y recomendar: ¡no usar el freno!. Sobre todo porque usar el freno no suele ser una cosa que se hace por placer, sino que es un “extra” necesario en los coches.
Para arreglar la justicia, (los frenos de un coche, y lo que se quiera), lo primero es identificar los fallos; y curiosamente estos días hemos tenido estos días uno de estos casos en donde se encuentran bastantes problemas. El único aspecto bueno de tener a un juez estrella sentado en los banquillos es que nos permite ver bastantes cosas que normalmente están ocultas; y así ha sido. Hemos conocido determinados aspectos del procedimiento; hemos conocido determinados razonamientos de las personas que están en la judicatura y sobre todo hemos conocido lo que piensa una parte importante de la sociedad. Leer más