Hace algo más de un año, escribía un post sobre la pantomima de 100 personas que vendían unas medidas diseñadas para beneficiar al sector financiero y a las grandes empresas, a costa de la economía. Estas personas, se hacían llamar economistas, cuando en realidad actúan como vendehúmos a sueldos encargados de transmitir una idea que le venía bien a un grupo determinado.
Pues la cosa ha avanzado y ahora son 50 los que se definen como economistas, (con los mismos argumentos y por tanto las mismas conclusiones que he puesto en su día). No tengo ni idea de que la reducción del número se debe a que existen menos “economistas” dispuestos a venderse ante unas ideas que se están desmoronando o si se debe a la política de recortes que se extiende por todos lados. Sin embargo, me da igual 50, que 100. Siguen siendo demasiados, y sobre todo con demasiada presencia, los impresentables que para apoyar negocietes o grandes pelotazos, (me importa un bledo el importe del beneficio), están ocasionando un daño tremendo tanto a la sociedad como desde luego al colectivo de Economistas. ¡Ojala pudiese reclamar en algún sitio los daños que provocan que yo no pueda decir alto y claro mi pasión!. Leer más