Hay muchas formas de invertir en oro: compra de lingotes físicos, en futuros, en opciones… y por supuesto a través de distintos ETFs que buscan replicar su valor y generar estrategias para operar tanto a favor como en contra de la corriente.
El ETF para invertir en oro más famoso es el SPDR Gold Shares (GLD), un fondo que busca seguir los movimientos que tiene su precio en el mercado mediante la adquisición de onzas y contratos a futuro con distintos vencimientos.
Los ETFs que replican el valor del oro son los más utilizados por los inversores a la hora de invertir, pero no olvidemos que existen otros instrumentos más arriesgados como los ETFs inversos o los inverso-apalancados, que ofrecen la rentabilidad contraria a la que registra diariamente el subyacente, en este caso, el oro.
Los ETFs inversos sirven para aprovecharse o protegerse de una tendencia descendente del mercado. Tratan de obtener resultados que corresponden a la inversa del movimiento de un subyacente durante un período determinado de tiempo. Se esfuerzan por cumplir el objetivo múltiple (es decir, 100%) durante un período de tiempo determinado, que generalmente es un solo día. Cuando se mantiene durante largos periodos de tiempo, el ETF inverso no siempre va a ofrecer rendimientos que correspondan a lo contrario del índice subyacente durante ese período de tiempo. Por eso, en la mayoría de caso se informa que son aptos para inversores de corto plazo, incluso recomiendan tomar sólo posiciones intradiarias.




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