Mira que me ha costado pensar el título de esta entrada. Con lo fácil que hubiera sido abrir con un simple
De nuevo la economía, estúpido. O un empalagoso pero oportuno
Hoy he tenido un sueño. Lo relevante es que ya está, ya nos lo podemos creer: estamos en el primer día del resto de nuestra Historia. Y lo único que espero de Obama es que se despierte ya del sueño y no abuse de la fama que se ha ganado.
Obama va a ser más poderoso que su antecesor porque su partido tiene mayoría en las dos Cámaras y en el Tribunal Supremo -curiosa división de poderes en la principal democracia del mundo-. Creo que no es buena tanta concentración de poder pero confío en que el nuevo presidente compense este exceso con talante y multilateralismo, dos cualidades que van más allá del
buen rollito.
Y lo que está claro es que Obama puede y debe cubrir la ausencia de liderazgo que afecta a la economía mundial desde que
alguien firmó el parte de defunción del capitalismo tradicional. Abusando un poco de las mismas
palabras de Obama, Wall Street (la economía financiera) puede recuperarse con una batería coordinada de medidas pero Main Street (la economía real) necesita una cabeza visible que oriente las expectativas en alguna dirección. Reconozcamos que en el corral comunitario europeo hay demasiados gallos reunidos y ningún líder con las ideas, la credibilidad y la pedagogía que requieren las circunstancias.
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