Estoy en condiciones de demostrar por qué Zapatero dejó a Caldera sin ministerio: hubiera sido un auténtico
marrón para su amigo. Sin duda, el nuevo jefe de la materia corre el riesgo de quemarse en el intento de parar
las cifras del desempleo que se nos vienen encima. Y más cuando sólo cuenta con el diálogo social como instrumento para atajar la peor consecuencia de una crisis económica, que es la pérdida del puesto de trabajo.
Celestino Corbacho lo tiene más crudo todavía con Solbes de director de orquesta. Con un par de huevos, nuestro héroe está dispuesto a dejar plantado al Lobo Feroz, que sigue muy preocupado de que Caperucita Roja pierda el empleo en su cuento. El animal deambula por calles y plazas quejándose de que a la pobre niña sólo le dan caramelitos para la tos. Y eso no cura ni la pulmonía que, en realidad sufre la niña, ni el tumor que puede acabar con el cánido en cuestión de meses.