No sé si aprenderemos algo de esta Crisis. Me temo que más bien poco. Es más, mi bola de cristal lleva tiempo avisándome de una próxima salida en falso: agotado el margen de maniobra del Gobierno Central, van a ser los virreinatos autonómicos quienes precipiten la solución final, a golpe de subvenciones directas o indirectas al ladrillo y al consumo irresponsable. Todo ello por debajo de la mesa, claro, porque los titulares y la propaganda seguirán hablando de la sociedad del conocimiento, de las energías renovables y del transporte sostenible. Y es que, a un año de la siguiente gran fiesta democrática, van a ser necesarios mensajes contundentes al electorado local y lo del nuevo modelo no termina de colar en la masa. Eso sí, yo no pierdo la esperanza y creo que en el plazo de un año, aprenderemos una importante lección: hay que distinguir bien la Política de la Economía. Porque las decisiones relevantes de la vida se toman en función del Oikos (la casa, los asuntos cotidianos) y no de la Polis (la ciudad). Confío en que nuestros dirigentes tomen buena nota de ello. Leer más