Ya tenía ganas de encontrarme con una noticia
micro en condiciones, de esas que todo el mundo entiende sin ser de la profesión. Creo que hablo en nombre de todos si digo que estoy hasta el gorro de noticias financieras, que al fin y al cabo, dan idea del estado gaseoso permanente en el que se encuentra nuestra economía. Y así nos va.
Que suba el precio de los cereales no es buena noticia, salvo para los que se ganan la vida con ellos. Bien es cierto que agricultores y ganaderos ya van bastante justitos y, en realidad, son los centros comerciales los que deben apretarse el cinturón, que bastante jugo le sacan ya a sus proveedores. Lo peor es que cuando falla algo en un punto de la cadena económica se traslada enseguida a los siguientes eslabones, hasta llegar a nuestro bolsillo y vuelta a empezar.