Los mensajes del Presupuesto
De entrada, me resulta excesivo utilizar la expresión reforma fiscal para identificar una batería de medidas -mejor o peor avenidas- que están desconectadas de otras figuras que afectan mucho a la recaudación de cualquier país, como el entramado laboral o la complejidad de los productos bancarios. Sin embargo, no me gusta tocar las narices sin poder aportar alternativas. Cualquier subida de tipos impositivos y cualquier recorte de gastos tiene algún aspecto criticable. Voy a dar por hecho que los asesores económicos del Gobierno han analizado bien la incidencia del retoque del IVA sobre la demanda, la producción y el empleo.
Lo más importante ahora no son los aspectos técnicos del "remozado" fiscal, sino el mensaje que reciben los agentes económicos. Se esfuerza la Ministra en provocar una reacción solidaria de las rentas altas para con las rentas bajas. Sin embargo, temo que a los receptores les está llegando el mensaje con interferencias:
- Paco, el pseudo-empresario de mi anterior post, está encantado de que el Estado se haga cargo de las vacaciones de mi compañero, vía prestación por desempleo. Así podrá seguir durmiendo tranquilo, disfrutando de su negocio subvencionado y beneficiario neto de la crisis.
- Los expertos en ingeniería financiera ya están creando empleo en sus departamentos de I+D (investigación y desarrollo de nuevos productos financieros fiscalmente neutros para las rentas altas).
- Los pequeños ahorradores se plantean volver al colchón y al cerdito. ¿Cree el Gobierno que el dinero que no se ahorra volverá a la circulación?
- Las corporaciones locales saben que el Estado no deja tirado a nadie y dan por hecho que el Presupuesto incluirá un Plan E para aplazar pagos.
- El resto de la cadena productiva tiembla al anticipar el punto 4.
- Pero no pasa nada: como estamos en crisis y los impagos son lo normal, se acabaron la planificación y las buenas prácticas empresariales. Por cierto, ¿para cuándo un "Ajuste de Cuentas" con empresas como protagonistas? ¿O es que sólo los particulares ignoran cómo gestionar su economía?
En conclusión, aprobar un Presupuesto General va más allá del ajuste matemático de unos números. Un Gobierno debería asegurarse de que la gente recibe el mensaje correctamente, porque en él se juega la eficacia de su política económica. Y por otro lado, los agentes económicos -ni siquiera los funcionarios- no debemos esperar que el Gobierno nos saque las castañas del fuego. Tiremos la toalla de una vez: las soluciones sólo vendrán de la base de la economía.
Etiquetas: Política económica
Muy bien y velozmente argumentado ; respecto al tema de los 400 euros, no quiero ni imaginarme el "pollo" que se va a montar en las empresas a principios de año cuando los trabajadores vean que de un año para el otro ganan menos, y máxime cuando la luz, agua, gas, tranportes, etc. suben. Y también está todo el follón de quién tiene pactada su nómina en neto; la subida de la retención se lo "come" la empresa?.
Pero en fin, todavía queda su convalidación en sede parlamentaria y pueden haber todavía más sorpresas.
Un saludo