En la vida diaria ingerimos varias sustancias que
destruyen, enferman o intoxican nuestro cerebro. Para empezar la lista hoy hablaremos del
aluminio (no porque sea el más peligroso, sino porque empieza por "a", de esa forma los veremos por orden alfabético). El más peligroso sin contar las drogas duras es el
mercurio, del que hablaremos extensamente otro día.
La profesión de especulador tiene algunas ventajas frente a otras ocupaciones, una de las más importantes es que se puede ejercer aunque por enfermedad o accidente tengas que permanecer postrado en la cama, pero hay un pequeño detalle del que un operador no puede prescindir, y es que
su cerebro sea capaz de pensar y razonar con claridad.
Que el 90% del cerebro deje de funcionar no tiene demasiada importancia, pues casi nadie usa más del 5%. El problema es que como la destrucción es aleatoria, la probabilidad de que sea destruida la pequeña parte que usamos es muy grande.
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