Para IRIDIO:
Es una grata sorpresa el leer y releer tus comentarios. Destilan conocimiento de causa, sentido comun y una pulcra ortografia a partes iguales. ¡Enhorabuena!
La verdad es que estoy de acuerdo contigo en casi todo, incluso en "la caña" que le metes a Llinares en el articulo sobre la IPF de B.Valencia, pero me asalta una duda. Me explico. Dices textualmente:
"Ahora bien, redefinir su estrategia de publicidad, comercialización y ventas sería sumamente fácil ya que las cosas pueden hacerse ostensiblemente mejor a como las hace actualmente.
Entonces le deberíamos preguntar sobre qué debería predominar en la ecuación para hallar la fórmula más adecuada: la máxima "colocación" de libros, los beneficios de la obra del autor, la proyección literaria y/o como figura mediática del autor, la difusión de la obra, los beneficios del editor, los beneficios del librero, etc... "
Vale, de acuerdo, pero ¿que le recomendarias a Llinares para que pudiese promocionar mejor su libro de Bolsa y mejorase sus ventas? ¿En que crees que se esta equivocando?
La verdad es que me encantaria saber tu opinion personal.
Un cordial saludo,
Le doy las gracias por sus cordiales palabras.
En primer lugar, jamás osaría adentrarme en los intestinos de los negocios particulares sin ser invitado a ello. Fue tan sólo un apunte debido al ofrecimiento del señor Llinares de fomentar las ventas mediante una acción comercial en un banco holandés en el que creía que trabajaba.
Me ratifico en el comentario de que la promoción puede hacerse ostensiblemente mejor, pero dejo la nota; el interesado deberá decidir si prefiere redefinir su estrategia comercial o si prefiere seguir la senda actual.
En todo caso, no consideraría adecuado mostrar en público cuáles serían las tácticas más apropiadas para el desarrollo de la mercadotecnia. No olviden que para ustedes el Sr. Llinares es un mentor/amigo/guía/asesor, pero desde nuestro enfoque...ustedes son sus potenciales clientes.
Nunca desvelaría ninguna estrategia sin su aquiescencia y/o su beneplácito posterior.
Evidentemente la relación clientelar es muy especial y amigable hacia ustedes, nada comparable a la gélida relación que puede surgir con un broker donde los guarismos priman sobre lo demás.
En cualquier caso, no volcaría mi experiencia de forma gratuita. He aprendido en la vida que LAS COSAS GRATUITAS NO SE VALORAN, o cuando menos no se valoran en su justa medida. Pero confío en que nadie piense que tengo la intención de parasitar el talento de Don Francisco.
Afortunadamente no necesito ningún dinero y puedo permitirme trabajar en proyectos que supongan un reto sugestivo y en los que cuente con la confianza y la complicidad de los implicados...si no dificilmente me interesaría.
No obstante lo anterior y para que nadie crea que pretendo eludir su pregunta, entraré al quite. Al sr. Llinares yo lo veo como un gran artista que apenas sabe vender su obra. De suelta pincelada, rico colorido, muy detallista en las figuras y menos elaborados los fondos, trazo firme y seguro, imaginativo, experto en el dominio de muchas técnicas en especial de la acuarela ya que ésta se hace sobre la marcha y en ella se demuestra el auténtico talento al no haber la posibilidad de rectificar...pero su talón de Aquiles es que apenas se sabe vender: luego su larvado potencial es inaccesible para la mayoría del gran público.
Algunos talentosos artistas tuvieron grandes marchantes, como Picasso; otros tuvieron la capacidad reinventarse continuamente y ser los principales valedores de su publicidad, como Dalí; otros, sin apenas talento, tuvieron el apoyo de las instituciones y la sociedad civil, como Tàpies...pero el Maestro Llinares, consciente de la importancia que tiene para él su autonomía, no habrá querido rodearse de una cohorte de valedores que le catapultaran al éxito mediático, ya que el profesional ya lo ha conseguido.
En los EE.UU. hubiera triunfado de manera fulgurante y sería asiduo de programas sobre temática financiera, tanto en televisión, radio, internet o prensa escrita. Pero aquí estos temas son menos mediáticos y algo más austeros.
Lo positivo: es accesible para ustedes sin que suelten un solo euro. Eso sería impensable en yanquilandia, donde para acceder a consultores y expertos infinitamente más mediocres deberían utilizar asiduamente la chequera.