Rankia - Comunidad Financiera
Usuarios  |  Regístrate  |  Ayuda
 

miércoles 8 de octubre de 2008

Bajan los precios de los commodities… ¿Bueno o malo para Latinoamérica?


Nota de la Editora: la caída del precio de los commodities hizo el trabajo sucio de los Bancos Centrales. Cuando todos decían que la población china tenía una demanda interna suficiente como para seguir manteniendo el ritmo de crecimiento en el precio de los alimentos, algunos con fortuna se dieron cuenta de que China necesita del mundo para que sus trabajadores puedan alimentarse mejor. ¿Cómo sigue esta historia? Me pueden dejar sus comentarios en www.latinforme.com

En el día de ayer, un lector nos recordaba las preocupaciones que teníamos en Latinoamérica con el fuerte alza que hasta hace unos meses venían registrando tanto el precio del petróleo y el precio de otros commodities, siendo los de mayor relevancia, aquellos agrícolas. Hoy este lector se pregunta cómo afectará a la población esta fuerte reversión en la tendencia provocada por el agravamiento de la crisis internacional. Eso es justamente lo que intentaré responder en este artículo.

En los primeros meses del año, mientras la crisis continuaba profundizándose, los precios internacionales de los commodities continuaban con su tendencia ascendente y parecían no querer detener su ritmo.

Grande era la preocupación de los gobiernos latinoamericanos por buscar alguna alternativa que ayude a evitar el impacto inflacionario, ante la falta de respuesta de la política monetaria restrictiva llevada adelante por los bancos centrales.

Mientras el precio del petróleo rondaba hace tan sólo unos meses, los US$ 150 el barril, mientras la soja rondaba los US$ 600 la tonelada y las cotizaciones de otros commodities se anotaban nuevos récords, los países ensayaban diferentes tipos de medidas como reducciones impositivas a las importaciones de los commodities claves, subsidios a los combustibles, entre otras, todas con un pobre resultado en la lucha contra la inflación.

En el caso de Brasil, como les comentáramos en un artículo de principios del mes de julio http://www.latinforme.com/articles/lula-invertira-us-40000-millones-para-alimentos/1567 , el gobierno de Lula da Silva ideó un plan tendiente a generar un fuerte incremento en la producción de commodities agrícolas. El plan implicaba una inversión de US$ 40.000 millones y tenía como objetivo generar un crecimiento del 400% en la producción de granos. El plan tenía un doble objetivo, incrementar la oferta interna para contener el alza en los precios de los alimentos y aprovechar los elevados precios internacionales de los commodities agrícolas.

Pero hoy la realidad es totalmente diferente a la de hace unos meses atrás. Con un precio del barril a menos de US$ 90, y con una soja en US$ 338,8 la tonelada. Así la crisis aparece para resolver el problema que los gobiernos latinoamericanos y sus bancos centrales no pudieron.

Y si a principios de año los altos precios de los commodities generaban preocupación entre los gobiernos latinoamericanos, su fuerte caída ¿Será bienvenida por los mismos?

Sin dudas que, pensando en términos inflacionarios, la atenuación de las presiones inflacionarias externas es un elemento más que positivo para las economías de la región, máxime en este contexto recesivo por el que atraviesa la economía mundial.

También se puede interpretar de manera positiva la reducción de los precios internacionales de los commodities en el hecho que permitirá a los Bancos Centrales de la región a relajar la política monetaria para evitar que la actividad económica de los países se vea afectada.

De producirse un ciclo descendente de tasas, ello resultaría beneficioso para fortalecer la demanda interna, e incrementar el financiamiento que alimente la inversión productiva.

Pero la fuerte caída en los precios de los commodities genera un efecto negativo en las economías latinoamericanas. Así por ejemplo, la caída en los precios internacionales de los commodities agrícolas perjudica sin dudas a Brasil y la Argentina.

En el caso de Argentina, el país enfrentará un 2009 en donde necesitará recursos para cerrar el programa financiero. Esa había sido ni más ni menos que la motivación para que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se mostrara dispuesto a llegar a una solución para la deuda en default con el Club de París y con los holdouts. La fuerte reducción en los precios internacionales de los commodities agrícolas (sumado a las fuertes sequías que afectan a varias regiones del país), producen un impacto significativo sobre los ingresos fiscales (dadas las retenciones a las exportaciones agrícolas) y deteriora tanto el superávit externo como el fiscal del país.

Chile se ve afectada por la caída del precio del cobre (el pasado lunes cerró a US$ 2, 58 la libra en la Bolsa de Londres, siendo éste, su nivel más bajo desde febrero del 2007). Lo mismo le ocurre a Perú con los ingresos provenientes de la producción de minerales.

Y Chávez… mientras celebra la crisis del capitalismo global, sufre por la fuerte caída del precio del petróleo.

Pensando en la población latinoamericana, la caída de los precios de los commodities puede repercutir de varias formas: la primera, mejorando la capacidad adquisitiva de la población mediante la reducción de la tasa de inflación. Esa mejora en la capacidad adquisitiva vendría acompañada de un mayor beneficio para los estratos inferiores de la población que son los más perjudicados en contextos inflacionarios.

De producirse ante la posible desaceleración de las presiones inflacionarias, el ciclo decreciente de tasas, ello generaría una mayor disponibilidad de crédito para la población que podría llevar adelante sus planes de consumo.

El efecto negativo que se puede encontrar para las familias latinoamericanas, es el efecto que la caída en los precios de los commodities pueda tener sobre la actividad económica, tanto por sus implicancias directas sobre los sectores afectados como sobre la reducción en los ingresos de los gobiernos. En el caso del sector agrícola argentino, la fuerte caída de los precios de la soja, conjuntamente con el alza constante en los costos, un tipo de cambio fijo y problemas climáticos, han puesto en una situación de crisis a numerosas explotaciones agropecuarias.

Por otra parte, el impacto del contexto recesivo mundial tendrá posiblemente incidencia sobre las economías latinoamericanas lo cual desacelerará el crecimiento económico regional (lo cual puede ser compensando, al menos en parte, con un fortalecimiento de la demanda interna).

Creo que los gobiernos deben aprovechar este momento de desplome de los precios internacionales de los commodities para sacar una enseñanza de lo ocurrido en el último tiempo e implementar medidas que tiendan a limitar la exposición de sus economías a fuertes shocks externos.

No queda muy en claro en qué medida, los diferentes factores explicaron que dichas cotizaciones alcanzaran récords históricos, pero sí existe la sensación de que dichos comportamientos en los precios pueden volver a repetirse. Los gobernantes de turno están a prueba ya que tienen que demostrar capacidad de reacción ante la evolución de los acontecimientos y la dirección que lleva la economía mundial… ¿Pasarán la prueba?

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzos

1 comentarios:

Blogger elartistamadridista said...

A principios del último boom de precios agrícolas se responsabilizó en gran parte al biodiésel. Si esto es así y ahora hay un problema de baja demanda, quizá sea hora de volver a invertir en biocombustibles, especialmente para países sin reservas petrolíferas.
Claro que la caída del precio del crudo también hace menos atractiva la inversíón en alternativas...

8 de octubre de 2008 8:11  

Publicar un comentario en la entrada

<< Volver a inicio