Rankia - Comunidad Financiera
Usuarios  |  Regístrate  |  Ayuda
 

martes 2 de septiembre de 2008

Como Calderón en su momento, Uribe presiona al Banco de la República por las tasas


Pareciera ser que a los países les cuesta aceptar las decisiones de política monetaria que llevan adelante sus bancos centrales cuando la economía presenta signos de deterioro.

Como en su momento les comenté en un artículo acerca de las declaraciones del presidente mexicano, Felipe Calderón,
¿México se Pasa de Bando?
, en las que sugería al Banco de México que reduzca sus tasas de interés a pesar de que las presiones inflacionarias no habían cedido, parece ser que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ha repetido la historia.

Es que el presidente colombiano ante la desaceleración de la economía y el aumento de la tasa de desocupación (que llegó al 12,1%), y ante los temores de que ello dañe su imagen, está buscando influir en la política monetaria del Banco de la República a través de las siguientes declaraciones: “Hay un campanazo, hay una voz de alerta, hay una señal de alerta que es el mes de julio, por eso muy encarecidamente pido que se reabra el debate de tasas de interés con miras al empleo”.

Pero lo que debe entender Uribe, es que el Banco de la República está llevando adelante una política monetaria restrictiva no por capricho, sino porque las presiones inflacionarias que sufre la economía lo ameritan. En un informe que el Banco de la República diera a conocer, se leía acerca de las perspectivas de inflación: “Es de esperar que en 2008 la inflación anual se mantenga alta en los próximos meses por los elevados precios de los alimentos y los combustibles”.

El Banco Central de Colombia mantiene su tasa de referencia en el 10%, su nivel más alto desde septiembre del 2001. A pesar de ello, el mercado espera que el Banco de la República no pueda cumplir con la meta de inflación por segundo año consecutivo.

La situación es bien compleja, porque si el Banco de la República decide recortar las tasas, es probable que las presiones inflacionarias se incrementen produciendo mayores riesgos de que se transforme en una espiral inflacionaria. Por otra parte, si mantiene la tasa en los niveles actuales o la decide incrementar, el impacto sobre el crecimiento económico y el nivel de desocupación pueden imprimirle mayores presiones al gobierno de Uribe.

Ante este panorama, habría que preguntarse qué es lo mejor que se podría hacer para la economía colombiana. Y la respuesta se puede encontrar en la capacidad de la política monetaria, la posibilidad de complementación con otras políticas y en el contexto externo.

Se puede percibir que la política monetaria no tiene mucha efectividad en controlar la tasa de inflación. Esto es por problemas en los canales de transmisión y por las características del fenómeno inflacionario actual. Además, esta política monetaria restrictiva ha afectado al tipo de cambio nominal el cual se ha apreciado fuertemente deteriorando la competitividad de la economía. Por eso se puede pensar que lo mejor para la economía es que no se continúe presionando con una política monetaria tan restrictiva.

Inmediatamente vinculado a lo anterior, surge la necesidad de generar políticas que acompañen a la política monetaria. Un aumento del superávit fiscal y nuevas acciones que apunten a enfrentar el alza de precios en sus principales focos (precio de la energía y alimentos), podrían tener mayor eficacia que un nuevo incremento de tasas. Si se decide flexibilizar la política monetaria, es de gran importancia manejar las señales que se envíen al mercado sobre el manejo de la inflación. El gobierno colombiano no debe permitir bajo ningún punto de vista que la inflación se acelere en pos de priorizar otros objetivos.

Colombia ya ha implementado algunas medidas para frenar el alza de los precios de los alimentos, pero los resultados muestran que en principio, han sido insuficientes. La concreción de los TLC con Canadá y los EE.UU., pueden ser de mucha ayuda ya que implicaría el ingreso de importaciones de alimentos sin impuestos, lo cual pondría un freno a las presiones inflacionarias que provienen de este factor.

Por el lado de los factores externos que tanto han afectado a la economía colombiana en esta parte del año, es de esperar que para fines de este año o principios del 2009, se atenúen las presiones externas sobre los precios. Con esto se estaría controlando una buena parte de las presiones inflacionarias que sufre la economía colombiana en la actualidad.

Entiendo que los problemas actuales de la economía colombiana son temporarios y probablemente el año entrante se verá un contexto más favorable, por lo que no se deberían intentar acciones de política económica que representen un riesgo para la estabilidad de la economía. Existen situaciones como la actual, en donde lo mejor es soportar el mal momento y no provocar mayores riesgos.

Para el empresariado colombiano, si bien este es un momento difícil, las perspectivas de la economía para los próximos años son alentadoras. Ello debería alentarlas a mantener en la mira sus planes de inversión para posicionarse en cuanto el contexto se modifique positivamente.

Entiendo que más allá de la imprudencia del presidente colombiano en buscar influir sobre la política del Banco de la República, se debe generar conciencia de la importancia que tiene la independencia del Banco Central y de lo peligroso que es intentar influenciar en su política. El gobierno lo único que puede hacer a lo sumo es acercarse para coordinar políticas con la autoridad monetaria de modo tal de ayudarla en su tarea para que la misma no deba usar excesivamente sus instrumentos de política monetaria.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

Etiquetas: , , , , , ,