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miércoles 3 de septiembre de 2008

¿Argentina quiere salir de su aislamiento?


La Argentina y sus gobernantes, no dejan de sorprender. Ya se descontaba la necesidad de darle una solución a la deuda que el país mantenía pendiente con los países que conforman el Club de París, pero muy pocos imaginaban una solución de este estilo. O mejor dicho, los que sabían de las implicancias que tenía alcanzar un acuerdo para normalizar el pago de la deuda que el país mantenía con el Club de París, podían presagiar un desenlace de este tipo.

En el día de ayer, la presidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner, sorprendió a más de uno al anunciar el pago de la totalidad de la deuda que Argentina mantiene con el Club de París, que asciende a unos US$ 6.706 millones, con reservas de libre disponibilidad que posee el Banco Central de la República Argentina (son aquellas reservas que exceden al respaldo de la base monetaria). Las reservas internacionales del BCRA actualmente rondan los US$ 47.000 millones.

El impacto del anuncio fue más que positivo. Los mercados locales se dispararon al alza apenas se conoció la noticia (el índice Merval luego bajó 1,2%), al tiempo que los empresarios industriales que presenciaron el anuncio aplaudieron de pie cuando la presidente lo anunció. También los principales medios internacionales reflejaron la noticia en sus portadas de Internet apenas se diera a conocer.

Este sorpresivo anuncio tiene aspectos positivos y otros no tanto. Lo primero que hay que destacar, es la voluntad manifiesta del gobierno para hacer frente a la deuda. Argentina con esto está diciendo que no contempla la posibilidad de dejar de pagar sus compromisos. Claro que esta voluntad manifiesta choca con las dudas acerca de las estadísticas oficiales como la inflación, que impactan negativamente en el pago de los servicios de la deuda reestructurada, y también choca con la deuda pendiente de reestructuración de aquellos bonistas que decidieron no aceptar la propuesta oficial y a quienes no se les ha dado solución, o alternativa de diálogo hasta el momento.

En sus propias declaraciones, la presidente argentina decía: “El anuncio trasunta y reafirma una vez más la voluntad de pago de sus compromisos internacionales, por parte de una administración que no contrajo ninguna de esas deudas”.

Un mensaje que se podría leer de esta decisión sería el siguiente: “Ni Chávez, ni el FMI”. ¿Qué quiere decir esto? La última experiencia del gobierno argentino con la colocación de deuda con Chávez, posiblemente haya dejado alguna enseñanza. Argentina le vendió deuda a una tasa del 15% en dólares a Chávez para que éste la vendiera pocos días después a las entidades financieras que las volcaron al mercado provocando una fuerte caída en su cotización y generando incertidumbre por parte de los inversores sobre la economía argentina.

Quizás el daño causado por Chávez al país a través de esa maniobra, no haya sido un motivo de importancia para que el gobierno argentino decidiera cancelar su deuda con el Club de París con el objeto de reingresar a los mercados financieros internacionales. Quizás la situación de la economía de Venezuela le haya hecho pensar a Cristina Fernández que Chávez no tendrá la suficiente capacidad de financiar al gobierno argentino para que éste pueda hacer frente a los compromisos futuros que se avecinan.

Con la decisión ya tomada de buscar la apertura de los mercados financieros, la condición necesaria para ello, que era acordar con el Club de París, implicaba dentro de sí al FMI como condición en caso de que se planteara una renegociación de los pagos de dicha deuda. Claro que, como todos recordarán, el gobierno argentino decidió romper con el FMI a fines de 2005 cuando anunció la cancelación de la deuda que el país mantenía con dicho organismo internacional por US$ 9.530 millones, también con reservas del BCRA (la cual se concretó en los primeros días del 2006).

Ahora bien, para que el anuncio pueda tener un impacto concreto, se hace necesario que se enmarque en un contexto de coherencia. Si se pretende que el pago de la deuda con el Club de París, sea la puerta de entrada a los mercados financieros internacionales, se debe mejorar la transparencia de las estadísticas oficiales y se debe tender a generar un contexto de mayor certidumbre económica. Esto más allá de mostrar voluntad para dialogar con los bonistas que no aceptaron el canje de la deuda.

Por otra parte, si bien es entendible que el gobierno pretenda no tener relación con el FMI, tampoco puede evitar sistemáticamente negociar o ser examinado. Para ingresar a los mercados financieros nuevamente, debe saber escuchar para poder integrarse. El gobierno debe saber que lo están examinando y no tomar las evaluaciones como simples críticas sino como lo que son, la visión del exterior sobre la economía argentina. En este contexto, quizás la presidente no se hubiera sentido ofendida por el informe del Banco de España que consideraba a la Argentina un país de riesgo para la economía española.

Si bien el anuncio fue tomado de manera positiva, no se debe descuidar el hecho de que se estarán utilizando reservas internacionales para la cancelación de la deuda. Las reservas internacionales que posee el BCRA no tienen como fin el ser destinadas a cancelar deuda (aunque por decreto, está estipulado que puedan hacerlo), sino para servir como seguro anticrisis.

Las reservas internacionales demostraron su importancia en los últimos episodios de crisis, desde la fuerte caída del mercado de valores chino a principios de 2007, pasando por los sacudones provocados por la crisis subprime en julio del mismo año y en enero del presente y también con los problemas internos derivados del largo conflicto que mantuvieron el gobierno y el campo argentino. Quitarle casi US$ 7.000 de reservas al BCRA en el contexto actual de la economía mundial, en donde los impactos negativos de la crisis quizás no hayan terminado aún, puede resultar arriesgado.

Quizás hubiera sido una mejor señal, el sentarse a negociar y acordar un cronograma de pago de la deuda ya que ello implicaría que el país aceptara el monitoreo internacional de su economía.

Es por la manera en que se decide el pago de la deuda con el Club de París, que la señal que envía el gobierno argentino a los mercados internacionales no me termina de resultar del todo clara. Seguramente habrá que esperar más señales a futuro para saber hacia dónde pretende ir la economía argentina… Si pretende lograr un cambio concreto o si sólo hace esto como respuesta limitada a una necesidad de financiamiento que aparece en el horizonte.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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