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martes 5 de agosto de 2008

¿Qué tan mal está España?


Las economías desarrolladas no están tan acostumbradas a sufrir crisis de la magnitud como la actual. Ciertamente que ese desacostumbramiento a los malos tiempos hace que los mismos resulten más traumáticos, ya que no existe una preparación para los malos momentos, cómo sí se podría pensar que lo hay en economías en desarrollo acostumbradas a las crisis recurrentes.

No todos los países desarrollados están sufriendo de la misma manera esta crisis. Incluso uno no encuentra el mismo efecto en países de la misma región. Tal es el caso de la Eurozona en donde los efectos de la crisis son, quizás, mucho más graves en España que para el resto de los países.

Y a pesar de la gravedad de los padecimientos de los españoles, al gobierno de Rodríguez Zapatero, le ha costado demasiado reconocer la situación.

Recién el pasado domingo se escuchó decir al ministro de Economía español, Pedro Solbes que, la hasta hace poco pujante economía española está en peor forma que lo esperado y podría seguir desacelerándose hasta no registrar crecimiento en absoluto en algún momento de los próximos meses.

No hay dudas que, con los datos en rojo que venía arrojando la economía española, con un mercado inmobiliario en crisis que contagia a otros sectores, con problemas de competitividad, alta exposición a los shocks provenientes del precio de la energía, y con una tasa de inflación que sigue al alza, no ha habido una gran rapidez por parte del gobierno español de reconocer que algo malo estaba sucediendo.

La gravedad de la situación y la resistencia del gobierno español contra ciertas propuestas, son reflejadas con gran claridad por Henk Boom, del “De Tijd” de Bélgica: “Las consecuencias de la crisis ya se hacen notar: retroceso del turismo interior, estancamiento de la venta de vehículos, el mercado inmobiliario se asemeja a un valle de lágrimas con un retroceso del 34% de las ventas en mayo con respecto al año anterior. Esta semana se iniciarán las primeras conversaciones entre el PSOE y los demás partidos políticos sobre el Presupuesto 2009. El Presidente Zapatero ya advirtió que no está dispuesto a aceptar la fórmula ortodoxa que consiste en recortar el gasto social, siendo ésta una idea que la oposición de centroderecha considera como el principal remedio”.

Más allá de que se resista Rodríguez Zapatero a implementar políticas ortodoxas, como les comentaba en el último artículo dedicado a España http://www.latinforme.com/articles/espana-ante-la-necesidad-de-decisiones-importantes/1789, la economía española marcha, de manera casi irremediable, rumbo a la recesión y para evitar que la fragilidad que muestra hoy la misma, genere nuevas crisis a futuro, necesita de cambios radicales.

Para peor, esta crisis ha hecho que la desocupación alcance niveles no vistos desde abril de 1998 y con ello ha bajado la confianza de los consumidores que se desplomó un 5,4% en el mes de julio, ubicándose en los 46,3 puntos (nivel más bajo desde que este índice fue creado en el 2004).

Las empresas españolas están sufriendo con dureza esta situación, en especial, aquellas vinculadas al sector inmobiliario y al consumo. Las perspectivas para las empresas vinculadas al sector inmobiliario son claramente negativas para lo que queda de este 2008. Afortunadamente, el sistema financiero español, se mantiene fuerte y así puede jugar un rol clave para la recuperación del sector inmobiliario, aunque desde Morgan Stanley ya se prevé una reducción de beneficios para la banca española, en el presente año.

Las empresas productoras de bienes transables, enfrentan una doble dificultad: a los problemas en la demanda doméstica, se debe sumar que, por efecto de la crisis que afecta principalmente a las economías desarrolladas, la demanda externa se encuentra debilitada. Ello sin considerar que, por si fuera poco, la inflación ha deteriorado la competitividad de las empresas españolas. En este contexto, el sector exportable está teniendo que mantenerse en un contexto en el que las empresas no estaban acostumbras a hacerlo, ya que, en situaciones pasadas de desaceleración económica, éstas podían recurrir a la demanda externa para volcar su producción (aunque la misma no resultara ser un sustituto perfecto de la demanda interna).

¿Cómo puede salir la economía española de esta situación? Lo primero que se me ocurre decir ante este panorama, es que es más probable que la saquen de esta situación a que pueda salir sola de la misma. Es por ello que la mejora en la situación del resto de las economías, desde los EE.UU., pasando por Europa, es clave para que la economía de España pueda comenzar a recuperarse. Ante este panorama, lo más probable es que la recuperación de la economía española pueda darse no antes del 2009 (incluso, no antes de mediados del año entrante).

Por supuesto que una mayor estabilidad de los precios de la energía ayudaría y mucho en materia inflacionaria, lo cual también beneficiaría a la actividad económica.

España no tiene muchas opciones para evitar la crisis, pero la misma le debe dejar una lección para preparar a la economía a enfrentar nuevos episodios en el futuro y no padecer en el nivel en el que lo está haciendo actualmente.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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