El nivel de garrulismo y chulería de la patronal del tocho de este país no conoce de límites. Ayer el presidente de los Promotores y Constructores Españoles, un tal Guillermo Chicote, se pegó la bravonada de afirmar de que "nadie espere que el precio de la vivienda baje un 30 o un 40% porque, antes de eso, se lo regalo al banco". Pero todo no acabó ahí, continuó soltando estupideces como negar la posibilidad de bajadas sistemáticas en el precio de la vivienda o la de reclamar que se subvencione la subida del Euribor.
Leyendo estas declaraciones uno entiende muchas cosas, entre ellas, que al sector le vaya como le va cuando está capitaneado por este estereotipo de señorito cacique de la construcción, impresentable, chulo, soez, patán, cutre y vacilón donde los haya. Si bien, sus declaraciones no hay más que tomárselas como una pataleta de niño malcriado que se pone a rabiar cuando ve que no le dan de mamar, aún asumiendo eso, se puede ser acaso más caradura?. Llevan años forrándose con precios desorbitados para unas viviendas cada vez más pésimas y ahora que viene mal dadas no aceptan ni el más mínimo ajuste de mercado.
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