Al final, el año 2009 tuvo un saldo verdaderamente positivo para el sector bancario. Desde su situación inicial de quiebra técnica, el sector en su conjunto se benefició de influyentes maniobras y decisiones políticas para salvar sus cuentas, con ayuda del dinero de todos.
Simultáneamente, los bancos se veían obligados a gestionar cada euro o dólar dando la espalda a los clientes y consumidores. Restringiendo el crédito, aumentando los criterios de evaluación de calidad crediticia, escrutando las posibilidades de refinanciación, cortando líneas de crédito, subiendo abusivamente comisiones en tarjetas de crédito, practicando la usura con los descubiertos. Éstos y otro tipo de gentilezas por todos sabidas quizá extralimitadas pero esencialmente necesarias.
Pero el péndulo alcanzó su punto de inflexión y ahora ha cambiado de rumbo. Por un lado, el crecimiento “orgánico” del sector será débil y por otro, el pasado 3 de marzo, Obama envió al Congreso el borrador de la denominada “Volcker Rule”. Leer más