El máximo dirigente de Korea del norte, Kim Jong Il, falleció dejando un vacío de poder y multitud de interrogantes respecto del futuro del país. Un país azotado por la dictadura más rancia, cruel y adinerada pero que mantiene a su población sumida en la más absoluta pobreza.
Los problemas derivados del programa de armamento nuclear junto con las dudas sobre una transición ordenada ponen en riesgo a la cuarta economía asiática, Korea del Sur, que ayer sufren sus carnes tal incertidumbre. El índice Kospi, de su mercado de valores, cayó un 3.4% y la moneda, el won koreano, se dejó un 1.5% contra el dólar hasta 1.174.8.
Las posibilidades de rivalidad entre aspirantes y diversos grupos interesados, asesinatos entre la élite o incluso Guerra civil son ponderables ahora que Kim Jong Il ha fallecido, especialmente cuando su tercer hijo y presumible sucesor, Kim Jong Un es demasiado joven, 28 ó 29 años, y expertos comentan que carece de experiencia suficiente pero sin embargo, es fiel seguidor de las políticas del padre y pretendería consolidar su política de armamento nuclear. Leer más