Francisco Llinares.
El patrón “dólar vacío”, impuesto por los amos del mundo (antes era patrón oro), ha durado mucho tiempo sin que nadie lo cuestionara, pero nunca habían abusado tanto de la impresora. Los países con grandes reservas de dólares ya se están mosqueando y empiezan a pensar si no les estarán tomando el pelo.