AutoresEnrique RocaEX-Director de Carteras de Fondos de Inversion. Ha obtenido numerosos premios nacionales e internacionales siendo destacado por la revista Citywire y el Financial Times como uno de los mejores gestores europeos. Imparte masters especializados en destacadas escuelas de Negocio. RankiaPortavoz oficial de la empresa editora de este sitio web Rankia.com.
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Cómo elegir un plan de pensiones
Publicado por Enrique Roca el
04 de Noviembre de 2011
Cuando llega la Navidad las entidades financieras dan muestras de su “generosidad” regalándonos jamones, televisores, viajes, etc. a cambio de suscribir un plan de pensiones. Normalmente el importe del regalo es inversamente proporcional a la rentabilidad a obtener. Para mí es cómo comprar un coche por la radio que lleva incorporada. Veamos un ejemplo real: Deutsche Bank financia al 0% las aportaciones a sus planes de pensiones Deutsche Bank lanza, un año más, el Préstamo Aportación al Plan de Pensiones db al 0% durante 12 meses. Este préstamo permite financiar la aportación anual a planes de pensiones individuales de Deutsche Bank a partir de 2.000 euros y hasta un máximo de 10.000 euros, para clientes de hasta 50 años, y hasta 12.500 euros para clientes mayores de 50 años. El responsable de Préstamos al Consumo de Deutsche Bank, “el Préstamo Aportación al Plan de Pensiones db está dirigido a aquellos clientes interesados en invertir en planes de pensiones sin tener que deshacer otras posiciones de ahorro”. Nos encontramos con clientes que tienen cantidades importantes invertidas en productos de renta fija, en depósitos o en garantizados que vencen a partir de 2012, y que quieren invertir también en planes de pensiones antes de fin de año. En estos casos resulta rentable contratar un préstamo, porque de este modo pueden beneficiarse de las ventajas fiscales que ofrecen los planes de pensiones y de las bonificaciones que se pueden obtener al contratarlos ahora”
Ejemplo:
El banco quiere que participemos de las importantes ventajas fiscales que concede el Estado a los partícipes de estos planes. Se olvidan ,sin embargo que el mejor premio para el ahorro a largo plazo es la rentabilidad.
¿Velan los bancos como éste por nuestros intereses? ¿Quién paga el pato?
Antes de evaluar la conveniencia de contratar un plan de pensiones, de cuáles contratar y cómo hacerlo, nos gustaría compartir con Vd. una serie de consideraciones relacionadas para su reflexión: 1) Sigue aumentando el número de años que vivimos después de la jubilación. En 2007 la esperanza de vida en España era de 87 años para las mujeres y de 83 para los hombres y se prevé que siga creciendo a razón de un año por cada diez transcurridos. Somos el cuarto país de Europa con menor tasa de ocupación entre los mayores de 65 años. En 2005 los mayores de 65 años representaban el 22% de la población mientras en 1980 eran sólo el 15%. Jamás hasta ahora, había ocurrido en Europa un crecimiento de la población con una tasa tan baja de nacimientos. 2) El salario de los jubilados se reduce por término medio un 45% con respecto a su salario en activo, siendo la pensión media de jubilación en el año 2008 de 750 euros. Para mantener nuestro nivel de vida nos vemos obligados a complementar nuestra pensión con otra fuente de ingresos. Valoremos si podríamos necesitar asistencia en caso de que la salud o las fuerzas nos empiecen a fallar.
3) En el sistema actual de reparto de la Seguridad Social donde los trabajadores activos pagan las pensiones de los jubilados y con la estructura actual de la población, (en la que cada vez más hay más jubilados por cada trabajador en activo), el Estado se verá imposibilitado a mantener el poder adquisitivo de las pensiones públicas a no ser que adopten otras fórmulas de financiación para acometer este gasto. 4) El Estado ofrece importantes ventajas fiscales con el objeto de fomentar la contratación de planes de pensiones. Las aportaciones a estos planes, con ciertos requisitos, reducen la base imponible del Impuesto de la Renta. 5) Una vez comenzamos a recuperar dinero de estos planes, es decir a cobrar de los mismos, estos ingresos tributan como rentas del trabajo. El ahorro fiscal viene por el hecho que cuando aportamos a los planes somos trabajadores nos deducimos al suscribir el plan a un tipo mayor que cuando somos jubilados, ya que las pensiones de la Seguridad Social son alrededor del 55% del salario en activo. 6) Según estudios realizados, las razones para invertir en un plan de pensiones son: acumular ahorro para la jubilación (60%), la desgravación fiscal (32%) y la rentabilidad financiera (31%). Para materializar nuestras inversiones los españoles solicitamos información principalmente a nuestro banco en un 60% de los casos o también a nuestros familiares y amigos, en un 19%. 7) En la Europa del norte la mayoría de la gente, ahorra para su jubilación invirtiendo en acciones (86%) frente a un mero 25% que hace lo mismo en España. El 60% de las personas activas del norte de Europa (el 95% en Holanda) han comenzado a aportar a un plan de jubilación. Por el contrario, en España únicamente un 30% dispone de uno. Aquí la confianza en el Estado es mucho mayor a pesar de la crisis. Unicamente el 9% de los españoles en activo, conoce cuál será el importe de su pensión de jubilación. ¿Cómo calificamos esto, descuido, ignorancia, holgazanería, analfabetismo financiero?
8) Según un estudio del Profesor Pablo Fernández sobre la rentabilidad de los Fondos de Pensiones en España en el período comprendido entre 1994y 2009, en los últimos 3, 5 y10 años la rentabilidad media de los planes de pensiones fue sensiblemente inferior a la inflación y a la inversión en bonos del estado a cualquier plazo. Sólo 5 de los 800 planes con 10 años de historia y 2 de los 1939 con 5 años de historia tuvieron una rentabilidad superior al Indice de la Bolsa de Madrid. El 93% de los fondos del sistema individual obtuvo una rentabilidad inferior a la inflación y el 99,3% obtuvo una rentabilidad inferior a la de los bonos del Estado a 10 años. Contrastan estas rentabilidades con la de bastantes mutuas que aplicando el sentido común, obtienen rentabilidades muy superiores a la de los planes. 9) Las entidades financieras debido a los malos resultados obtenidos en la gestión de los planes de pensiones están volcando sus esfuerzos comercializadores en los planes de inversión asegurados.
Los efectos de una mala elección de los fondos de pensiones
En muchos casos pues los inversores en fondos de pensiones pierden la desgravación fiscal tan cacareada, vía comisiones, gastos e ineficiencias en la gestión, sobre todo si tienen o eligen por acción u omisión un mal plan, pues la diferencia de rentabilidad entre el mejor plan y el peor es del 18% anual. De esa forma, en lugar de ahorrar para la vejez, con los planes de pensiones muchas personas se descapitalizan. Esto sucede porque en España la gente contrata su plan de pensiones, despreocupándose de vigilar los rendimientos que éste le genera, ignorando la posibilidad de cambiar de plan. Así el 82% de los titulares de un plan de pensiones desconoce su rentabilidad , un 71% las comisiones que satisface por la gestión de los mismos, a mitad de los partícipes paga un 2,15% por gastos de gestión y depósito, lo que influye dramáticamente en el capital final. Lo grave del asunto es que la mayoría pagan esas comisiones por una gestión más que mediocre de su dinero. Seamos honestos y entonemos el mea culpa. La responsabilidad última de que nuestro dinero esté mal gestionado es nuestra al no realizar un seguimiento de la rentabilidad de nuestras inversiones en fondos de pensiones ni un análisis previo a la elección de los mismos. Y es que los españoles dedicamos el triple de tiempo a la adquisición de un coche (36 días), que a seleccionar un plan de pensiones. La triste realidad de los hechos no implica que los planes de pensiones no resulten un producto de ahorro e inversión muy aconsejable, especialmente si para su elección seguimos unas pautas muy sencillas.
La inversión inteligente en planes de pensiones1. Evalúa qué tipo de plan se ajusta a tus necesidadesa) Un plan que replique un índice. En este caso optamos por un plan que se comprometa a obtener por ejemplo el mismo nivel de rentabilidad que un mercado como puede ser la bolsa. En estos casos, y en la medida en que no vamos a exigir una gestión extraordinaria, lo que más importa es satisfacer unas comisiones bajas. Cualquier décima adicional de rentabilidad que podamos alcanzar se convierte al final en muchísimo dinero, especialmente, si vamos a plazos de inversión muy largos. Veamos un ejemplo: Invirtiendo 6.000 € anuales durante 10 años, con una rentabilidad de un 8% obtendríamos un capital final de 93.782, pero si la rentabilidad anual media fuera del 6,9% el capital sería 88.201 €. Esa diferencia se multiplica convirtiéndose en 36.446 €, 138.996 € o 249.65 € si la inversión es a veinte, treinta o treinta y cinco años respectivamente. Un plan de pensiones con comisiones bajas nos ayuda a conseguir nuestro objetivo. b) Elegir un plan de gestión activa. En ese caso, para elegir el plan no tienes más que seguir los mismos consejos que ofrecimos para la elección de fondos de inversión. 2. Comience a invertir cuanto antesPongamos el caso de dos amigos, Pedro y Juan. El primero empieza invirtiendo 1.800 € anuales a partir de los 25 años y mantiene la inversión durante 10 años, pero a los 35 se mete en una hipoteca y deja de hacer aportaciones. Juan, que gana lo mismo que él, gasta más de joven y no ahorra nada, pero a los 35 años decide empezar a destinar la misma cantidad, es decir 1.800 euros anuales, y continúa manteniendo esa aportación hasta los 65. Así, Juan ahorra y aporta 1.800 € anuales más que Pedro durante 20 años, es decir, aporta 36.000 € más. Sin embargo, el capital final, suponiendo un 8% de rentabilidad anual en ambos casos, es de 283.383 € para Pedro y de 220.222 € para Juan. La idea de sacrificarse desde joven durante unos años, para poder disponer después de un mayor capital funciona. Si comienza a ahorrar en fondos de pensiones desde joven las aportaciones que tendrá que realizar a posteriori serán menores pudiendo optar por fondos de pensiones que asuman más riesgos, y consecuentemente sean potencialmente más rentables. Si comienza en una edad más cercana a la jubilación no podrá asumir tantos riesgos y por tanto las rentabilidades potenciales serán menores. El 60% de las personas activas del norte de Europa (el 95% en Holanda) han comenzado a aportar a un plan de jubilación. Por el contrario, en España únicamente un 30% dispone de uno. Ello puede ser debido a que aquí la confianza en el Estado es mucho mayor, incluso a pesar de que sólo el 9% de los españoles en activo, conoce cuál será el importe de su pensión de jubilación. ¿Cómo calificamos esto, descuido, ignorancia, holgazanería, analfabetismo financiero?
3. Si no dispone de dinero para iniciar un plan, endéudeseLa rentabilidad a medio-largo plazo de un buen plan de jubilación es superior al coste del dinero, con la ventaja adicional de que usted se puede desgravar de las aportaciones que realiza pudiendo capitalizarlas. Si elige un buen plan, algo que es muy sencillo, la rentabilidad financiero-fiscal de un plan de pensiones será siempre a largo plazo superior al coste del préstamo.
4. Realice aportaciones periódicas de forma sistemáticaAdemás de comenzar a aportar desde temprana edad, realizar ingresos periódicos puede mejorar de forma considerable la rentabilidad final. Este aspecto ya lo comentamos cuando hablábamos de la inversión en fondos. Si aporta de forma periódica, cuando un plan de pensiones bien gestionado baja, está comprando más participaciones a precios más baratos. Si ha elegido un buen plan cuando éste se recupere esas aportaciones le reportaran una mayor rentabilidad.
5. Realice aportaciones extraordinarias en momentos claveConsidere realizar aportaciones extraordinarias cuando éste haya sufrido una caída superior al 25% siempre, claro está, que confíe en la labor de los gestores del plan. El tiempo será su aliado y si ha elegido un buen plan éste le recompensará con creces.
6. Amortigüe riesgos en función del tiempo que le reste para la jubilaciónA medida que se acerca el tiempo en que va a dejar de percibir rentas del trabajo conviene reducir los riesgos que asume con su plan de pensiones, teniendo en cuenta tanto su perfil de riesgo como la posible evolución de los mercados financieros. Considere la inversión en planes integrado en el conjunto de su patrimonio, considerando éste como una unidad de inversión y riesgo. Al jubilarse puede vender otros activos o percibir rentas de alquileres que hay que considerar. Para ello puede optar por: a) un plan con objetivo predeterminado de rentabilidad a largo plazo que invierta un porcentaje mayor en activos sin riesgo bien conforme se alcance la rentabilidad absoluta prevista o bien conforme se acerque la edad de jubilación, b) efectuar traspasos a un plan de menor riesgo como los de renta fija estatal a corto plazo si prevé rescatar el plan próximamente. El porcentaje a invertir en renta variable debe ser igual a 100- edad.
¿Cuál es la rentabilidad real de los planes de pensiones?
Analicemos un ejemplo de forma que nos ayude a analizar qué rentabilidad real cabe esperar de un plan de pensiones. Veamos un ejemplo: Supongamos una base liquidable en el Impuesto sobre Renta de 32.000 euros que corresponden a unos ingresos aproximados de 40.000 euros. con un tipo marginal, correspondiente al último tramo de sus rentas del 35%. Realizamos una aportación única de 6000 euros, obteniendo una rentabilidad del 8% anual. Si capitalizamos tanto la rentabilidad como la desgravación fiscal del primer año, reinvirtiéndola nuevamente en el plan de pensiones y desgravándonos otra vez por los beneficios fiscales y por la rentabilidades anteriores durante 20 años, al final del período tendríamos 75.626 euros, lo que arroja una rentabilidad media anualizada del 13,51%. Es decir, las ventajas fiscales que le reporta un plan de pensiones habrían incrementado su rentabilidad en 5,51 puntos. No obstante para calcular la rentabilidad real de un plan de pensiones faltaría considerar la tributación que soporta el rescate del plan, es decir, lo que pagamos a Hacienda cuando recuperamos la inversión. En la medida en que suponemos que en la jubilación el tipo al que tributamos es inferior al que cuando estábamos activos trabajo, conviene tener en cuenta cuál sería la forma más beneficiosa de recuperar nuestra inversión. Es conveniente analizar otras alternativas (préstamos hipotecarios, hipoteca inversa, venta de otros activos con pago aplazado, préstamos con la garantía del propio plan, etc.) que pueden paliar el efecto de los impuestos llegado el momento de la jubilación para lo que habría que tener en consideración la legislación vigente en ese momento, cosa que desconocemos. Por ejemplo, no resulta descabellado pensar que si nuestro plan de pensiones ha obtenido una rentabilidad histórica muy atractiva y tiene perspectivas de mantenerla en el futuro puede resultar muy interesante poder endeudarnos y no rescatar el plan de pensiones. Así podríamos dejar el mismo a nuestros herederos los cuáles, podrían rescatarlo con una tributación inferior. Semejantes a los planes de pensiones son los planes de previsión asegurado que ofrecen una garantía de interés y que son vendidos por las entidades financieras en momentos de turbulencias. No confundamos a la hora de suscribir un plan de pensiones con un seguro de jubilación, o cualquier otro producto. La sorpresa puede ser mayúscula.
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