
En los momentos en los que la incertidumbre se acentúa en los mercados, dos ideas pasan a ocupar un lógico lugar protagonista en nuestra forma de pensar: los "refugios" y las alternativas. Si bien el primer concepto tiene algo de efímero y el segundo es una categorización demasiado amplia, sí son útiles para los inversores a la hora de fundamentar su análisis en periodos de volatilidad en los mercados.
Riego país
El riesgo-país ha provocado una polarización de los mercados de deuda pública que está engendrando riesgos de concentración y liquidez en un conjunto de activos refugio sobrevalorados que no deja de menguar. El imperativo es claro para que los inversores consideren una exposición más amplia a activos de calidad más allá de los emisores públicos nacionales o tradicionales.
Del mismo modo, la mayor flexibilidad que otorgan las carteras estratégicas para invertir en las diferentes clases de activos puede mejorar tanto la diversificación como el perfil de riesgo-rentabilidad de las inversiones, liberando a los gestores de las ataduras que imponen unos índices de referencia obsoletos.
Renta variable
Invertir en "calidad" ofrece a los inversores una estrategia de protección relativa dentro de la renta variable. Las empresas con rentabilidades sobre el capital sólidas y sostenibles, una buena generación de flujos de caja libre y un bajo nivel de apalancamiento han demostrado su capacidad para consolidar sus posiciones en el mercado y, en momentos de crisis, ganar cuota convirtiéndose en supervivientes o realizando adquisiciones a precios atractivos.
Activos Liquidos
Incorporar a las carteras alternativas ilíquidas, como inmuebles físicos y participaciones en fondos de capital riesgo, plantea diferentes desafíos a los inversores, sobre todo a la hora de medir con precisión la volatilidad de estos activos. Se debe prestar atención tanto a la naturaleza subyacente de los activos como al horizonte temporal de la inversión.
Otras alternativas
Las inversiones alternativas pretenden crear perfiles de rentabilidad que no guarden correlación con la de los activos tradicionales y ofrece oportunidades de diversificación y control de los riesgos. Cuando se incorporan estos flujos de rentabilidades a una cartera más amplia, se debe considerar cuidadosamente el efecto que tienen en todo momento dichos flujos sobre la distribución prevista de las rentabilidades.
Ponemos el foco sobre el sector de los reaseguros y las estrategias de seguimiento de tendencias como dos casos prácticos que ofrecen interesantes oportunidades a los inversores que buscan flujos alternativos de rentabilidades. Ambas posibilidades ofrecen atractivas rentabilidades potenciales ajustadas al riesgo, pero llevar a cabo una cuidadosa selección de gestores es fundamental.