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Fidelity: Claves para evitar el exceso de confianza

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Publicado por Rankia el 09 de julio de 2012

 

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En un mundo lleno de incertidumbres, en el que nuestros cerebros a menudo trabajan subconscientemente contra nosotros, cuestionar periódicamente nuestras ideas de inversión constituye una buena práctica. ¿Estoy cayendo en un exceso de confianza en mis ideas sobre el futuro? ¿Estoy siendo demasiado optimista sobre las perspectivas de tal o cual activo por mis experiencias recientes? ¿Está mi cartera lo suficientemente diversificada en función de una serie de posibles escenarios (buenos y malos)?
 
De todos los sesgos psicológicos que suelen manifestar los inversores, el exceso de confianza es tal vez el más omnipresente y dañino. Explicado de forma sencilla, el exceso de confianza es la situación en la que nuestra confianza subjetiva en nuestros propios juicios es mayor que su exactitud.
 
 
Las encuestas revelan que la mayoría de las personas se califican "por encima de la media" frente a sus semejantes en lo que respecta a los rasgos positivos, como destreza al volante, perspectivas laborales o esperanza de vida. En una de las encuestas más famosas, ¡el 93% de los conductores estadounidenses aseguraban ser mejores que la media! Además, la periodicidad con que las escuelas de EE.UU. aseveran que sus alumnos superan las medias nacionales recibe el nombre de "efecto Wobegon", bautizado así por el pueblo ficticio creado por Garrison Keillor en el que "todos los niños están por encima de la media".
 
El exceso de confianza es algo frente a lo cual todos los inversores deben protegerse. Su fuerza nace de una serie de sesgos psicológicos relacionados, como el optimismo, la ilusión de saber y la tendencia de mirar al pasado.
 
La mayoría de nosotros ve el mundo como algo más positivo de lo que en realidad es. El optimismo es a la vez una estrategia verdaderamente sensata para avanzar por la vida y la raíz de nuestro exceso de confianza como inversores. Por ejemplo, subestimamos sistemáticamente la probabilidad de enfermar y sobrestimamos la probabilidad de que nos pasen cosas buenas, lo que explica en gran media las ventas de billetes de lotería.
 
Por lo tanto, somos generalmente optimistas por naturaleza, pero existen otros factores que aumentan considerablemente nuestro grado de confianza.La ilusión de saber es la tendencia que manifiesta la gente a pensar que la exactitud de sus predicciones aumenta con más información. Pero no funciona así: información no es lo mismo que capacidad de análisis.
 
Actualmente, los inversores se ven bombardeados diariamente con información financiera y cada giro al alza o a la baja de los mercados se debate profusamente. Esta información lleva a algunos inversores a realizar cambios frecuentes en sus carteras. Sin embargo, los estudios sugieren que estos inversores terminan operando demasiado, lo que prácticamente les garantiza unas rentabilidades mediocres una vez descontados los costes de las operaciones. Una explicación para el exceso de operaciones es que los inversores sienten tentaciones de dominar el entorno. Esa es la ilusión de control, la tendencia a sobrestimar nuestra capacidad para influir en trayectorias sobre las que tenemos un control escaso. La inversión en Bolsa, que está sujeta a diferentes grados de habilidad y a factores incontrolables, es un campo ideal para que florezcan estos sesgos.
 
Por si fuera poco, la tendencia a mirar al pasado puede elevar los niveles de confianza aún más. Al extrapolar la experiencia reciente al futuro (a menudo, utilizando datos limitados), los inversores suelen caer en predicciones confiadas que regularmente ponen de relieve sus defectos.
 
El exceso de confianza se vuelve especialmente problemático en mercados alcistas y en periodos de estabilidad continuada. Durante estos periodos, se piensa que "los buenos tiempos" van a durar siempre y el exceso de confianza se vuelve el rasgo predominante de los encargados de gestionar capitales para inversión.
 
De hecho, nuestro sesgo colectivo hacia el exceso de confianza en estos buenos tiempos parece poner los cimientos de los descensos posteriores. El economista Hyman Minsky es famoso por afirmar que "la estabilidad engendra inestabilidad". Su "hipótesis de la inestabilidad financiera" sugiere que las personas tienden a asumir cada vez más riesgos en periodos de estabilidad prolongada. Minsky observó que los capitalistas extrapolan las condiciones financieras estables al futuro y que eso les anima a poner en práctica estructuras de deuda cada vez más arriesgadas que terminan socavando la estabilidad.
 
Tipos deuda pública a 10 años fidelity estabilidad genera inestabilidad Minsky
 
El exceso de confianza es más visible en las Bolsas justo antes de que el tren descarrile, pero esta idea también se puede aplicar a aquellos activos cuyas valoraciones pueden no reflejar adecuadamente los riesgos. El gráfico que figura proporciona muchas justificaciones para las tesis de Minsky en relación con la deuda pública de la zona euro. Los tipos de deuda pública de los países del euro convergieron a finales de la década de 1990 y entraron en un periodo de estabilidad duradera con tipos más bajos entre 2000 y 2007. Esto se consideró como un nuevo paradigma de estabilidad financiera y los inversores no se pararon a pensar en que las relaciones consolidadas se podían romper. Habían caído en el exceso de confianza. Sabemos qué pasó después: la crisis financiera dio lugar a una divergencia en los rendimientos de la deuda pública que aún hoy sigue centrando la atención de los mercados.
 
En periodos difíciles, el exceso  de confianza puede generar el efecto contrario, combinándose con la tendencia a mirar al pasado para generar un exceso de pesimismo. Del mismo modo que somos culpables de exceso de confianza durante las vacas gordas, durante los malos momentos podemos caer en un exceso de confianza en que la situación seguirá siendo tremendamente negativa. De nuevo, volvemos a cometer el error de dejar que las miradas al pasado y la información dominen nuestro pensamiento.
 
Por lo tanto, hay muchos argumentos a favor de considerar constantemente las opiniones contrarias y tener en cuenta varias evoluciones posibles. Este es un enfoque con el que los gestores de fondos multiactivos están muy familiarizados. Una cartera multiactivos que invierta en un conjunto de activos de riesgo y defensivos puede ofrecer tranquilidad y una excelente solución a los problemas que se derivan del exceso de confianza de los inversores y su tendencia a mirar al pasado. Indudablemente, todos los inversores deberían tener como norma cuestionar opiniones extendidas o dominantes y considerar si, a la luz de este ejercicio, sus inversiones están adecuadamente diversificadas. 
Etiquetas: Fidelity · conducta · Inversor · confianza · incertidumbre · psicologia inversor



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Rankia

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Portavoz oficial de la empresa editora de este sitio web Rankia.com.

Enrique Roca

Enrique Roca

EX-Director de Carteras de Fondos de Inversion. Ha obtenido numerosos premios nacionales e internacionales siendo destacado por la revista Citywire y el Financial Times como uno de los mejores gestores europeos. Imparte masters especializados en destacadas escuelas de Negocio. Sus inversiones financieras más significativas se concentran en Bestinver.

Carla Quinto

Carla Quinto

Licenciada en ADE y Derecho

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