Fondos de inversión
Los mejores fondos de inversión

El mundo de dos velocidades: implicaciones para el inversor en renta fija

0
Publicado por Patriciamarti el 30 de marzo de 2012

                                                                 Fidelity

El desarrollo de un mundo a dos velocidades tiene implicaciones importantes para los inversores en renta fija. Invertir en deuda pública solía ofrecer a los inversores unas rentabilidades modestas en una clase de activo sin riesgo. Sin embargo, la crisis de deuda pública en Europa ha dado al traste con estas certidumbres: los estados ya no están libres de riesgos; muchos bancos están reduciendo sus niveles de ndeudamiento; algunas empresas pueden pedir prestado a tipos más bajos que sus Estados en lugar de tener que pagar más y el mercado mundial de deuda pública ha triplicado su tamaño durante la última década hasta superar los 30 billones de dólares a finales de 2011.
 

 

La búsqueda de rentas

Por si estos fueran pocos problemas para los inversores en renta fija, los tipos de interés en áreas del mundo desarrollado consideradas seguras están en mínimos históricos, lo que ha puesto en tela de juicio muchas de nuestras viejas creencias sobre el riesgo, la rentabilidad y la asignación de activos en renta fija.
 
Es improbable que los tipos de interés en estos mercados desarrollados "refugio" vayan a subir a corto plazo. Como muchos comentaristas han señalado, este cambio no se debe necesariamente a los fundamentales económicos, si no al hecho de que los gobiernos y los bancos centrales de muchos países desarrollados están manteniendo deliberadamente una política de tipos de interés bajos para reducir al máximo posible sus pagos de deuda.  
 
Esta circunstancia confirma que no estamos viviendo un periodo normal, pero ni siquiera eso tiene en cuenta que varios bancos centrales (incluido el BCE) han cambiado repentinamente sus prioridades desde el control de la inflación a la estimulación del crecimiento. Algunos economistas han señalado que esto supone para Europa un experimento gigantesco que nunca antes se había realizado y que podría tener consecuencias imprevistas.  
 
Esta situación ha creado un problema considerable para las entidades que invierten en renta fija, que buscan fundamentalmente rentas, estabilidad y seguridad, y no cambios y experimentación. Muchos inversores europeos se encuentran ahora en la nada envidiable situación de asumir la escasez de activos con calificaciones AAA genuinas que ofrezcan niveles de renta adecuados para afrontar sus obligaciones y eso significa que se ha puesto en marcha una búsqueda de rentas.  
 
                                          rentabilidades-en-diferentes- clases-de-activos
 
Actualmente, muchas entidades que invierten en renta fija tienen la mayor parte de sus inversiones en activos europeos, con un peso considerable de la deuda pública alemana. Esto hace que se enfrenten a dos cuestiones urgentes: la primera, el riesgo crediticio real debido a su exposición a los estados de la periferia del euro y, la segunda, su exposición a un país del núcleo europeo como Alemania, que ofrece un riesgo crediticio teóricamente inferior pero tipos bajos. Es improbable que esto cambie a corto plazo y la situación se ve agravada por el limitado potencial alcista a disposición de los inversores y el potencial bajista por el riesgo de tipos de interés. Obviamente, la cuestión más crítica es el riesgo crediticio potencial. Perder capital es un problema muy real; así, la deuda pública italiana, por ejemplo, representa entre el 20% y el 25% de un índice europeo estándar de deuda pública a 7-10 años, mientras que los bonos españoles constituyen alrededor del 10% del mismo índice (fuente: DataStream, marzo 2012).  
 

Implicaciones para los inversores

Por lo tanto, parece que la diversificación de las inversiones es la única forma en que los inversores pueden resolver el acertijo de cómo cumplir con sus obligaciones contingentes sin exponerse demasiado a un riesgo crediticio no deseado. Los índices de referencia son por naturaleza retrospectivos y, por tanto, no resultan de gran utilidad para los inversores que buscan orientación. Además, los índices de renta fija se basan en la premisa de que la solvencia crediticia guarda una correlación positiva con el tamaño del deudor, lo que tampoco ayuda en absoluto a los inversores. De hecho, en lugar de apegarse aún más a los índices de referencia durante las fases de volatilidad, que es lo que tiende a pasar, los inversores deberían tener la confianza para reducir sus ataduras y ser más flexibles en este nuevo y complejo entorno.  
 
En una era de tipos de interés reales negativos en los países refugio, la medida más sensata para los inversores es alejarse de las áreas afectadas por tensiones financieras y el riesgo crediticio en lugar de acercarse a ellas (como ocurriría si se abrazaran los índices con más fuerza). Los inversores deberían seguir buscando carteras que ofrezcan mayor flexibilidad y sean más estratégicas, algo que adquiere una trascendencia obvia cuando hablamos, por ejemplo, de la deuda pública.  
 

Reevaluación del riesgo

Los inversores necesitan realizar una revaluación del riesgo en los mercados de bonos. Con la excepción del sector financiero, los bonos corporativos ofrecen un perfil de riesgo-rentabilidad muy atractivo y disfrutan de unas calificaciones crediticias estables o en franca mejoría, frente a unas perspectivas más negativas en muchos mercados desarrollados. Por lo tanto, los inversores deberían —siempre que sea posible— alejarse de la deuda pública y adentrarse en los bonos corporativos, obviamente sin perder de vista la liquidez y la diversidad. Muchas empresas de los mercados desarrollados cuentan con balances saneados y modelos de negocio sólidos que se traducen en flujos de ingresos saludables y predecibles; además, muchas empresas también se benefician de su exposición al crecimiento de los mercados emergentes.  
 
Por otra parte, las tasas de impago de las empresas están actualmente en niveles relativamente bajos y, en este sentido, las previsiones apuntan en su mayor parte a que no se acercarán a los máximos registrados en el periodo 2007-2009. Aunque entrañan más riesgos, existen buenos argumentos a favor de la inversión en bonos corporativos de alto rendimiento, ya que los diferenciales y los rendimientos están en unos niveles elevados que no se justifican por la relativa robustez de los fundamentales corporativos.  
 

Beneficiarios de los tipos de interés bajos

Para los inversores, alejarse de la deuda pública para invertir en deuda corporativa podría significar incluso dejar atrás unas  áreas que se ven afectadas negativamente por tensiones financieras y el riesgo crediticio potencial (p. ej. algunos estados de la zona del euro) y adentrarse en otras que, de hecho, podrían beneficiarse de unos bajos tipos de interés. Las empresas podrían refinanciarse a tipos más atractivos por los bajos tipos de interés y eso podría significar que, con el tiempo, podría haber menos impagos.  
 
El panorama del riesgo ha cambiado hasta tal punto que la mayoría de los inversores consideraría actualmente que un impago en el mundo emergente es menos probable que en algunas partes del mundo desarrollado. La deuda de los mercados emergentes y los bonos asiáticos ofrecen en líneas generales un perfil de riesgo-rentabilidad más atractivo que sus homólogos de los mercados desarrollados. Las economías emergentes disfrutan de unas tasas de crecimiento elevadas que mejorarán inevitablemente sus balanzas de pagos y su solvencia crediticia, y las empresas de estas regiones deberían aumentar su tamaño y diversidad, reforzando con ello su situación financiera.  
 
Hace diez o quince años las economías emergentes estaban fuertemente endeudadas, como ocurre con gran parte del mundo desarrollado actualmente. Sin embargo, la mayor parte de las economías emergentes han crecido hasta dejar atrás estos problemas y han mejorado su solvencia crediticia espectacularmente. Por lo tanto, los inversores institucionales deberían valorar la posibilidad de incrementar su exposición a la deuda de los mercados emergentes y los bonos asiáticos, que con el tiempo tendrán cada vez menos riesgo.  
 

El valor de la gestión activa

Los argumentos a favor de la gestión activa son claros. Los inversores tendrán que enfrentarse a diferentes riesgos y la gestión activa resulta vital para ayudarles a evitar las trampas. La gestión activa es a menudo una forma mucho mejor de guiar a los inversores en estas condiciones que los índices retrospectivos, ya que esta modalidad de gestión refuerza su comprensión del nuevo entorno de riesgos y pone de relieve qué empresas podrían adaptarse exitosamente a un mundo de dos velocidades.  
 

Conclusión

La aparición de un mundo de dos velocidades significa que los inversores tienen que revisar a fondo muchas de sus concepciones tradicionales en el área de la renta fija y actuar en consecuencia. Los inversores que no se adapten a este nuevo entorno podrían verse expuestos a un riesgo crediticio innecesario y a un flujo de rentas reducido. En este entorno, los inversores no deberían depender de los índices de referencia para guiar sus inversiones, sino que deberían valorar la opción de alejarse de las áreas afectadas por las tensiones financieras, el riesgo crediticio y las calificaciones crediticias con perspectivas negativas. Esto conllevaría dejar de lado la deuda pública de los mercados desarrollados y acercarse a los bonos corporativos, donde abundan los balances sólidos y los flujos de renta elevados. Además, los inversores necesitan ser más flexibles y estratégicos y deberían valorar la inversión en bonos emergentes y asiáticos como alternativa a la renta fija pública de países desarrollados, debido al mejor perfil de riesgorentabilidad que aquellos ofrecen. 
 

 

Artículos relacionados con "El mundo de dos velocidades: implicaciones para el inversor en renta fija "

Etiquetas: Fidelity · renta fija · bonos corporativos · Mercados emergentes



Añadir comentario

Recomendado por: 2 usuarios



Autores

Rankia

Rankia

Portavoz oficial de la empresa editora de este sitio web Rankia.com.

Enrique Roca

Enrique Roca

EX-Director de Carteras de Fondos de Inversion. Ha obtenido numerosos premios nacionales e internacionales siendo destacado por la revista Citywire y el Financial Times como uno de los mejores gestores europeos. Imparte masters especializados en destacadas escuelas de Negocio. Sus inversiones financieras más significativas se concentran en Bestinver.

Carla Quinto

Carla Quinto

Licenciada en ADE y Derecho

Aneliya_vasileva



RSS
e-Mail









Este sitio web usa cookies propias o de terceros para analizar la navegación del usuario. En caso de seguir navegando se entiende que acepta la política de cookies.
Aceptar