
“El
éxito radica en el momento exacto de la
decisión”.
Livermore el eterno
bajista pasó toda su vida ideando sistemas para derrotar a los toros, oso por naturaleza él sabía que los mercados una y otra vez tendían a ser
alcistas y los incautos creían en sistemas e indicadores mágicos que les harían
millonarios de la noche a la mañana.
Como en toda
estrategia, hemos de tener presente primero los riesgos que vamos a asumir, si después el beneficio es óptimo para ese riesgo, entonces se ejecutará la posición sinó no se hará,
Jesse cometió infinidad de errores por culpa precisamente de no medir el riesgo en cada operación y pecar de
soberbia y
vanidad.
En la
corrección de los mercados de los años 1937-38, los índices retrocedieron casi un 50% y eso lo aprovechó el
gran oso para volver por sus fueros.
Operó a pequeña escala con
valores y a gran escala con
trigo, lo hizo bien y reunió una cantidad suficiente de dinero como para volver a los mercados, pero ya no era el
Livermore de antaño y cansado se retiró durante un tiempo.
Dicen que los
grandes operadores de la historia, cuando por operativa o por cansancio no lo ven claro, se retiran a sopesar la situación, si no lo ven claro abandonan y dejan a los nuevos y voraces participantes que se destripen y ellos se dedican a vivir su
retiro con tranquilidad.
Jesse reconocido el operador
bajista más importante de la historia, cometió el último y gran error de su vida, estaba cansado y un poco fuera de la onda de mercado cuando de repente volvió a operar.
El
SEC estaba ahora tomando cartas en el asunto, los mercados retomaban la senda alcista, los antiguos amigos de consorcio de
Jesse abandonaban el barco porque veían que lo de antaño no funcionaba, pero él prefirió obviar todos esos avisos y continuó.
En 1938 y después de retroceder el industriales un 50% durante un año empezó a subir y
Livermore seguía de vacaciones cuando su última gran corazonada le llevó a la ruina final.
Empezó a
vender mercado, los órganos reguladores no dejaban mucho espacio de movimiento para ejecutar órdenes “raras” y la
depresión empezaba a tocar suelo, los grandes del momento se conjuraron para levantar al país y eso
Livermore no lo quiso reconocer.
Cegado por su operativa y sólo en los mercados ,cayó pronto derrotado, en 1939 no tenía absolutamente nada y todos sus
valores arrojaban saldos
negativos en cantidades demasiado grandes como para continuar.
Entre sus amigos de
mercado siempre comentó que “uno puede ganar una carrera de caballos pero no puedes ganar a la carreras”.
Él quiso batir a las “carreras”, gano infinidad de ellas pero no a todas, necesitaba llenar su
ego como fuera y eso le llevó a su trágico final.
Bessy, Douglas, Gm… y un sinfín de adorados
valores se convirtieron en sus últimas
pesadillas, nadie le apoyó, nadie lo entendió, murió solo.
En 1940 y como último recurso……..
Saludos.
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